septiembre 2007                                     

Un buen editorial ajeno

 

El que sigue es un editorial anónimo publicado en junio en RAOA, con conceptos muy atinados, delicadamente expresados, con algunos errores ortográficos, gramaticales y sintácticos, que no afectan al fondo de la cuestión y será justo pasarlos por alto. Sobre todo, cuando nos deja sorprendidos de que, de pronto, los directivos parezcan querer decir algo de alguna significación (en vez del nonsense habitual) aunque sea con  timidez. Una vez más recordamos a nuestros lectores de GREMIALES que convendría aprender algo de la virilidad de la Asoc de Meretrices de la Argentina (AMAR). Sería interesante conocer al redactor, aun cuando se deba suponer que es un mensaje de la CD y debiera estar firmado como tal.

 

“No nos dejen afuera”

Aquellos que vivieron las diferentes crisis político-económicas del país de los últimos 50 años, dudaron de la posibilidad de recuperación de la Argentina, después de la que eyectó al último gobierno constitucional. Sin embargo, sea por la habilidad de los funcionarios, de la salida de la convertibilidad o el viento de cola internacional, los ciudadanos pueden apreciar un cambio que, a juicio de los que entienden de Economía, es digno de destacar.

En este juego de ping pong en donde a veces le toca al campo y otras veces a la industria, existe una amplia gama de actividades que se ven beneficiadas, ya sea porque lo que ofrecen se revalorizó o porque la gente tiene más posibilidades de comprar sus productos.

Veamos en qué situación quedó la Salud y los profesionales que brindan esos servicios. La cruel paradoja de que una cosa son los dogmas y otra muy diferente es el bolsillo, se demostró en los años '90. Todos nos creímos que el Estado elefantiásico debía desaparecer y que sólo el mercado pondría las cosas en su lugar. La libertad, la competencia, la libre elección.  Los mismos que se proclamaron y aún se anotan en las filas liberales, constituyeron el sistema más autoritario, cerrado, monopólico y corporativo digno de un Estado totalitario. Remitámonos a las pruebas.

Nadie en forma individual o grupal puede competir con corporaciones privadas o mixtas que aportan millones de dólares en la hotelería de sus sanatorios y poniéndose de acuerdo imponen aranceles y normas de trabajo en nombre de que "éso es lo que paga el mercado", sabiendo que ellos son los formadores de precios de "su mercado".

Los sindicatos se quejaban de que en los '90 no hubo aumentos de sueldo y perdieron afiliados, por lo tanto no estaban en condiciones de elevar los aranceles profesionales. Hoy los aumentos de sueldo y la ocupación con empleos en blanco han aumentado según los propios sindicatos y el gobierno. Los sistemas prestadores de salud, salvo honrosas excepciones, a pesar de haber aumentado varias veces la cuota a los afiliados, mantienen lejos de la realidad los valores de las prestaciones. Sin ponerse colorados, desconocen el reclamo de las instituciones, pero pactan con el gobierno un aumento del 22% porque los insumos y los sueldos (los de ellos, no los de cualquier profesional médico, odontólogo o bioquímico) se fueron a las nubes. Como si fuera poco está saliendo un decreto a su medida para que puedan pagar las deudas impositivas en plazos generosos. En muchos casos ese aumento y ni hablar de la "ayudita" financiera llegó a los profesionales para compensar lo perdido (?). Todo lo que se logre para que pueda brindarse buena salud es válido. Pero los que manejan el 80% de las prestaciones fuera del sistema estatal (sindicatos y prepagas), quienes además, constituyen una salida valiosa para el estado, para quien la Salud dejó de ser importante desde hace años, deberían pensar que sin el trabajo diario del profesional en su consultorio, en el sindicato, o en el sanatorio nada sería posible.

En Argentina cada vez son más los pacientes que presentan una credencial para recibir atención, no importa al segmento social al que pertenezca. Esto hace que cada vez sea mayor el número de nuevos egresados que esperan el turno para ingresar a la corporación, en el caso de que alguien se jubile, se canse o sea despedido hábilmente por no cumplir las normas pactadas o por haberse revelado.

¿Y el Estado? La Salud a nivel hospitalario en todo el país, sin excepción, deja mucho que desear. Falta de insumos, infraestructura deficiente, turnos a largo plazo, bajos salarios aumento de la demanda por el corrimiento social hacia abajo.

Uno debería preguntarse: ¿Por qué no hay marchas de la gente en todo el país protestando por las carencias en Salud? La respuesta es simple. Mas allá de la queja puntual, en el lugar de atención por los turnos y las demoras, la gente está bien atendida por profesionales que cumplen con su juramento, que se enorgullecen de su trabajo y que disfrutan cuando un paciente se cura, independientemente de lo que figura en su recibo de sueldo si es que tiene la suerte de estar en blanco.

El Estado, como en los países avanzados, debe reconocer que los profesionales de la Salud también son trabajadores. Que también a ellos la inflación real o virtual los afecta. Que las instituciones que los representan deben ser respetadas como lo son los sindicatos y escuchar sus opiniones con atención en las escasas reuniones a las que son invitadas. No es justo que se esté pensando (por ahora sólo éso) en una ley que regule la medicina prepaga y ni una institución de prestadores pueda opinar sobre los honorarios que deberían cobrar los que sólo ven pasar el resultado del negocio. Nadie quiere ganar lo que no es justo. Nadie pretende que le aumenten sus honorarios en forma tal que se escape de la media. Lo que se exige es que se respete la dignidad, los conocimientos, la dedicación, la actualización permanente. En una palabra lo que se pretende es participar también de un país en serio

Dr. Horacio Martinez    -     Dr. Emilio Bruzzo

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

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