agosto 2011

 

La Colegiacion de los Dentistas (Porteños)

 

Por Dr. Noel J. Aymat, Presidente, Colegio Cirujanos Dentistas Puerto Rico

 

Un colegio profesional o colegio oficial es una corporación de derecho público de carácter gremial integrada por quienes ejercen las llamadas profesiones liberales y suelen estar amparados por el Estado[1]. La Colegiación responde a la deseabilidad de la autorregulación, son los dentistas regulando a sí mismos en lugar de, por ejemplo, dejar que el Departamento de Salud regule exclusivamente todo lo concerniente a la ética profesional. Otra ventaja es que reúne a los profesionales para defender los asuntos gremiales relacionados a la profesión.

 

Los dentistas de mi generación damos la Colegiación por sentado. Muchos no conocen la historia detrás de ella. Antes del Colegio éramos Asociación Dental y las principales luchas de principios del siglo XX eran contra las personas que sin ser dentistas ejercían como tal. Convivieron por un tiempo la Asociación Dental y la Asociación Odontológica.

 

Nos cuenta el Dr. Juan Font Suárez[2] en su libro: “En el año 1939 se exhibió una gran ansiedad por reformar sustancialmente los estatutos de la Asociación Dental y para satisfacer la demanda de la matrícula se obtuvo la ayuda absoluta de la revista Odontología como medio de la comunicación.”

 

Hubo que dar muchas luchas para evitar que personas sin la preparación o credenciales necesarias obtuvieran títulos de dentistas. Ya la Asociación Dental tenía reconocimiento de la Asociación Dental Americana.

 

El interés y afán de promover y conseguir una absoluta cohesión y solidaridad en el seno de la clase fue el objetivo principal para que nuestra organización se reuniera –continúa contando el Dr. Font– en convención soberana, a todos los dentistas de la Isla para considerar el Proyecto de Colegiación que se presentaría ante la sesión legislativa de 1940. Aunque la filosofía de la colegiación era favorecida por mayoría, habían dudas entre los miembros. El presidente del Colegio, Dr. Enrique Capó de Ponce, designó una comisión para el estudio y revisión del proyecto. El domingo 3 de marzo de 1940 se reanudaron las labores de la asamblea y se recibió el informe, que se pronunciaba a favor de la colegiación. El primer proyecto –P. del S. 355– fue rechazado por los dentistas porque entre otras cosas, no disponía que la constitución fuera por la mayoría en una consulta directa y porque establecía que el Departamento de Hacienda sería quien cobrara y desembolsaba los fondos.

 

La profesión estaba muy organizada, trabajando por la defensa de los dentistas y la orientación pública de salud oral. Sin embargo, había divisiones en el seno de la profesión, pues eran varias organizaciones dentales con sus propias prioridades y surgían conflictos.

 

Un nuevo proyecto de ley da paso a la consulta directa sobre la colegiación: 128 votos a favor, 10 votos en contra y 25 abstenciones dieron paso al nacimiento del Colegio de Cirujanos Dentistas de Puerto Rico.

 

La Ley Número 162 de 13 de mayo de 1941 crea el Colegio de Cirujanos Dentistas de Puerto Rico (Colegio). Se crea el Colegio como una entidad jurídica o corporación cuasi pública. Los profesionales con derecho a ejercer la cirugía dental en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico son constituidos en el Colegio. El Dr. José Vicente se convirtió en el primer Presidente del Colegio el 28 de diciembre de 1941.

 

Dispone la Ley Núm. 162 de 13 de mayo de 1941, según enmendada:

 

“El Colegio de Cirujanos Dentistas de Puerto Rico tendrá como deberes y obligaciones las siguientes:

 

1. Contribuir al adelanto y desarrollo de la ciencia y el arte de la odontología.

 

2. Elevar y mantener la dignidad de la profesión y sus miembros.

 

3. Establecer relaciones con asociaciones análogas de otros países, dentro de determinadas reglas de solidaridad y cortesía.

 

4. Laborar por la implantación de leyes estaduales y nacionales adecuadas que respondan a un espíritu razonable y justo y que tengan relación con la profesión del dentista.

 

5. Cooperar con la profesión medica y sus aliadas en todo cuanto sea de interés mutuo y beneficioso al bienestar general.

 

6. Promover relaciones fraternales entre sus miembros.

 

7. Sostener una saludable y estricta moral profesional entre los asociados.

 

8. Suministrar los informes que el Gobierno solicite.” 20 LPRA §123.

 

Además, en la Sección 112 se dispone de varias facultades como establecer reglamento, cánones de ética, protección de su miembros y elección de oficiales.

 

Desde el mismo primer año luego de la colegiación, el Colegio ha contribuido al adelanto y desarrollo de la ciencia y el arte de la odontología. Con sus convenciones científicas y educación continuada, el Colegio ha cumplido su labor. Nos dice el Dr. Font nuevamente en su libro: “El Colegio trajo una era de mayor entusiasmo en las filas de la odontología, así como lo habían vaticinado sus fundadores. La primera convención anual del domingo 29 de noviembre de 1942, en el Hotel Normandie, de nuestra ciudad Capital, fue una prueba convincente. Se distinguió por su nutrida asistencia, por su espíritu de plena confraternidad y por el respaldo intelectual que mereció de los dentistas puertorriqueños que desempeñaron parte activa en el programa científico de ese año.”

 

Los deberes encomendados al Colegio han sido cumplidos. Como diría una buena colega y amiga: nos hemos dado codazos en el camino, pero seguimos remando en la misma ruta. Los dentistas seguimos remando hacia el reconomiento de nuestro trabajo y lugar en la comunidad de salud de Puerto Rico, las relaciones con organizaciones locales, nacionales e internacionales, cabildeando activamente por leyes que son de gran transcendencia para nosotros, actividades de educación continuada, ejecución de nuestro código de ética y protegiendo los intereses de la profesión y la salud oral de los puertorriqueños(as).

 

Durante la historia hemos visto las ventajas de estar colegiados. Las luchas las hemos dado con la fuerza que nos da la colegiación. Podemos comparar por ejemplo con los médicos cuando éstos no estaban colegiados. Siempre logramos objetivos que a ese grupo hermano no les eran fáciles por no contar con el instrumento de la colegiación.

 

Ahora mismo, que tenemos una demanda de clase contra las aseguradoras se patentiza la conveniencia y necesidad. Ya quisieran las demandadas que se disolviera el Colegio.

 

El Colegio llegó para quedarse. Los dentistas y el pueblo necesitan al Colegio.

 

Decimos en nuestro libro: “Debo señalar que la colegiación es un arma poderosa para beneficio de la sociedad a la que los dentistas le servimos y a nuestra profesión. Está en manos de los propios dentistas hacer buen uso del Colegio. Es importante que como profesión valoremos nuestro poder como grupo, nos mantengamos organizados y seamos entes de orientación y educación a la ciudadanía en general. La calidad de nuestros servicios y nuestra participación en los procesos gubernamentales y profesionales es de beneficio para nuestra profesión, para cada uno de nosotros.” [3]

 

La historia ha demostrado que fue un acierto la colegiación. La profesión está más fuerte que nunca y la salud oral de nuestro pueblo más cuidada que antes. Defendamos esta institución. Que sigamos siendo nosotros mismos los regentes de nuestra profesión y no deleguemos en el gobierno las funciones que por ética y justicia nos tocan a los dentistas mismos.

Quien desee conocer el REGLAMENTO INTERNO DEL COLEGIO DE ODONTOLOGOS DE ENTRE RIOS puede verlo en:

http://www.google.com.ar/search?hl=es&biw=719&bih=350&q=%

 

 

 

Laboratorios medicinales ¡Enemigos de la salud!

 

  [Asoman en el horizonte argentino promesas oficiales de vigilar el circuito de los medicamentos. Es preciso, pues, que recordemos a las altas autoridades y a los colegas el vergonzoso accionar de los mercaderes de la salud que son los laboratorios medicinales, además de prepagas y OS. Universo Odontológico adelanta algunas muestras de lo que será una campaña esclarecedora.]

El primer artículo corresponde a Clarín, no precisamente colaborador del gobierno actual.

 

"Los regalos son una práctica corrupta”

"Es antiético que un médico reciba regalos a cambio de prescribir medicamentos".

 

 "Si los médicos reciben regalos de los laboratorios, están cometiendo una falta ética. Es una irresponsabilidad profesional", afirmó Elías Hurtado Hoyo, que es el presidente de la Asociación Médica Argentina (AMA). Comentó que su organización tiene un código de ética desde hace seis años por el cual se explicita que "los médicos no deben recibir regalos".

 

Según el artículo 365, también se afirma: "Los miembros del equipo de salud deberán abstenerse al margen (...) de recibir privilegios o dádivas cualquiera sea su naturaleza, por el asesoramiento en la compra de material de uso médico o por recetar determinados productos médicos".

 

Hurtado Hoyo dijo que por su especialidad, la cirugía torácica, no recibía regalos, pero que sabe que otras especialidades sí aceptan regalos. "El poder de policía lo tiene el Estado. Creo que en la Argentina debería hacerse el mismo acuerdo que se consiguió en México: las asociaciones médicas y la academia con los laboratorios acordaron que la industria sólo podrá dar aportes para fomentar la educación de los médicos".

 

Desde otro lugar, el director ejecutivo de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales, que agrupa gran parte de los laboratorios multinacionales, Ernesto Felicio, contó a Clarín: "No se puede poner a todo el mundo en la misma bolsa. Con un regalo de una lapicera o con un calendario de un laboratorio, no se le compra la conciencia a un médico".

 

El 1º de enero de 2007, las 43 empresas que forman la Cámara adhirieron a un código de promoción. "Era una preocupación de varias empresas y se acordó el código estricto". No establecieron prohibiciones totales a los regalos. "Por ejemplo, un laboratorio no puede pagar el viaje de un médico acompañado de su familia ni a un resort". En cambio, puede patrocinar el viaje de un médico a congresos internacionales que "atraigan a profesionales de muchos países".

 

Francisco Maglio, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Antropológica, […] resaltó: "Los regalos son una práctica corrupta".

 

Consultado también por Clarín, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, Alfredo Buzzi, consideró que "es antiético que un médico reciba regalos a cambio de prescribir medicamentos". Aunque aclaró que estaba de acuerdo con que los laboratorios apoyen con becas la asistencia de los médicos a congresos, "siempre que no medien relaciones comerciales". Buzzi resaltó que siempre "debe primar el interés de los pacientes en el momento de indicar fármacos".

 

 

 

 

 

…existe una considerable interacción entre los autores de pautas de prácticas clínicas y la industria farmacéutica…

 

 Por: Dr. Meyer Magarici  (Presidente de la SVenezolanaMS )

 

 Alguna vez se ha preguntado ¿Alguien influencia a mi médico para que prescriba ese medicamento?

 La respuesta a esta interrogante es conocida: el médico escoge un determinado fármaco de acuerdo a las “Pautas de Práctica Clínica” establecidas en el ámbito mundial.

Ahora bien, ¿Quién establece esas Pautas?

La respuesta es: las Sociedades Científicas de cada especialidad médica, a través de reuniones, simposios, seminarios y publicaciones, en las cuales se invita a las figuras médicas más prestigiosos de esa especialidad o se analiza la literatura científica publicada sobre una determinada enfermedad,

Sin embargo, estos prestigiosos profesores ¿están influenciados de alguna manera por la industria farmacéutica? ¿los resultados de sus investigaciones científicas son siempre veraces?

En un artículo publicado por la revista JAMA, órgano de la Asociación Médica Norteamericana, se presentan los resultados de un estudio de investigación realizado por el Dr. NK Choudhry y sus colaboradores del Mount Sinai Hospital, de Toronto, Canadá, quienes realizaron una encuesta a 192 autores de 44 Pautas de Práctica Clínica, avaladas por Sociedades científicas de Norteamérica y Europa, sobre enfermedades comunes del adulto, publicadas entre 1991 y 1999. (1)

Los resultados de ese estudio son alarmantes: 87% de los autores de Pautas mostraron alguna forma de interacción con la industria farmacéutica. Dicha industria había financiado a 58% de los autores para realizar sus investigaciones y 38% de estos autores habían servido como empleados o asesores de alguna compañía farmacéutica.

En promedio, 81% de los autores por Pauta de Práctica Clínica había interactuado con la industria farmacéutica.

Todas las Pautas para 7 de las 10 enfermedades incluidas en el estudio, tenían por lo menos un autor que interactuaba con alguna compañía farmacéutica.

De los 192 médicos entrevistados, 59% tenía relación con compañías cuyos medicamentos se incluían en las pautas de tratamiento realizadas por ellos.

Únicamente dos de los 192 autores declararon su interacción financiera con la empresa farmacéutica en las versiones publicadas de las pautas de tratamiento.

Los autores concluyen que existe una considerable interacción entre los autores de pautas de prácticas clínicas y la industria farmacéutica y este artículo, publicado hace 3 años, “destapa la olla” de la relación existente entre la industria farmacéutica y los médicos.

Como médico, puedo dar fe de que la mayoría de empresas farmacéuticas trasnacionales que operan en nuestro país, compran la conciencia de muchos médicos, especialmente los catalogados como “líderes de opinión”, financiando su asistencia a eventos nacionales e internacionales.

Bolígrafos, relojes, maletines y otros objetos diversos, además de costosos pasajes aéreos e incluso dinero en efectivo, son los obsequios que muchos médicos reciben en contraprestación a sus servicios como voceros de los beneficios terapéuticos de los medicamentos sintéticos que representan. Esto ha llegado incluso a desesperar a varios gerentes de producto de los laboratorios, pues ahora los médicos ya no esperan a que lleguen sus propinas, exigiendo que se les financien sus viajes de placer al extranjero. El dinero proviene de los presupuestos publicitarios que la industria farmacéutica destina a la atención de estas exigencias. Los médicos que leen esta nota saben que lo que afirmo es cierto. Los gerentes de producto de los laboratorios también saben que es cierto.

Esto, por supuesto, no aplica a todos los médicos ya que existen muchos profesionales respetuosos de la ética, pero es importante recalcar que todos los médicos “líderes de opinión” se han visto abordados en algún momento de sus vidas por los representantes de dicha industria, con el objeto de “comprar su prescripción”.

En otras palabras, las empresas farmacéuticas no necesitan publicitar sus productos a través de los medios de comunicación, pues disponen de un canal publicitario más efectivo: comprar la conciencia del médico para que prescriba y promocione sus productos a sus pacientes. También debe promocionarlos como “speaker” o vocero de sus bondades en reuniones científicas y evitar cualquier traba que entorpezca su comercialización.

En el último reporte de las Naciones Unidas, publicado este año, se relacionan más de 30 productos farmacéuticos que han sido prohibidos, retirados del mercado, severamente restringidos o que no han recibido aprobación por las autoridades sanitarias de varios países, pero que continúan vendiéndose libremente en Venezuela. Varios de ellos se expenden sin prescripción facultativa, es decir, cualquier persona puede adquirirlos en cualquier farmacia sin saber que su vida corre peligro.

¿Por qué se continúan mercadeando estos productos en Venezuela?

¿Los mecanismos de presión ejercidos por la industria farmacéutica tienen algo que ver con ello?

Referencia:

Choudhry NK, Stelfox HT, Detsky AS. Relationships between authors of clinical practice guidelines and the pharmaceutical industry. JAMA. 2002 Feb 6;287(5):612-7. 

 

 

 

Criminales que lucran con la salud de los argentinos  (lunes 31 de enero de 2011)  [La noticia se puede leer en la edición digital del diario La Nación]

 

He trabajado 30 años con la I, Farmacéutica y por investigar y denunciar me dejaron afuera ya hace 10 años en Abbott Laboratories Argentina y toda la Industria me considera persona "peligrosa". Todos deben saber cuestiones básicas que no avanzan: la 1era. es que los "gordos" están libres (cómplice: La mafia sindical), empezando por Moyano, 2do: El recaudador Sr. Capaccioli está libre, 3ero: el gran negociado que significa la "asociación" médico-laboratorio farmacéutico nadie lo investiga y créanme que allí radica el mal de males (cómplice: médico prescriptor). La receta es el gran lucro que solventa el crecimiento de la I. Farmacéutica a la que no le interesa si cura sino cuánto dinero les permite "ganar". No todos los médicos son cómplices pero gran parte de ellos sí. Los laboratorios farmacéuticos solventan la participación en Congresos Médicos, viajes a dichos congresos del profesional médico, tb de su esposa o de quién declare el médico.

 

• Nota: Oyarbide no descartó vinculación entre la muerte del sindicalista y la mafia de los medicamentos

 

El lucro es la bandera sostenida por la I. Farmacéutica y a partir de prácticas non santas en todo el mundo se derivan distintas corrientes de corrupción, venta de medicamentos truchos, tb vencidos y vueltos a recircular en los medios de comercialización, falta absoluta de control de la ANMAT (Administración Nacional de Alimentos y Tecnología Médica), falsificación de troqueles, falsificación de medicamentos, comercialización de medicamentos robados a los que además por esa razón de delito se le cortó la cadena de frío, venta de muestras médicas. Esto NO ES NUEVO, son prácticas de muchos años. Tb denuncio que hoy buena parte de la promoción médica de productos se efectúa por lo que las Compañías llaman UNIDADES DE NEGOCIO, ya que negocian con el profesional médico a través de sus APM, la cantidad de recetas y el "premio" que el médico gana por ello, dicho premio es en dinero. Tb se reconocen dichas recetas, el alcanzar determinados estimados con viajes y congresos médicos.

 

• Nota: Oyarbide no descartó vinculación entre la muerte del sindicalista y la mafia de los medicamentos

 

 

 

 

Los “regalos” de los laboratorios farmacéuticos

(Martes, 12 de junio de 2007)

 

La democracia argentina adeuda a la sociedad una Ley Nacional de Medicamentos, pues desde 1983 los intentos por imponer un texto regulatorio para el sector fracasaron por el lobby de los laboratorios medicinales. Una historia parecida a la Ley de Radiodifusión, quizás menos intoxicante que los medios de comunicación, pero no menos perversa.

 

De Oñativia a la nada

 

El gobierno radical de Arturo Illia promulgó en 1965 la Ley de Medicamentos de su ministro de Salud, el salteño Arturo Oñativia, ley que fue una de las causales del golpe militar de 1966, bendecido por las multinacionales farmacéuticas.

Casi es obvio mencionar que esa ley fue anulada apenas el dictador Onganía ingresó a la Casa Rosada.

Más de cuarenta años después no existe en Argentina una Ley de Medicamentos y el único avance para recortar la voracidad empresaria fue la Ley de Prescripción de Genéricos sancionada en 2002 por el Congreso, a instancias del ministro Ginés González García.

 

Los laboratorios han evitado durante más de cuatro décadas que los sucesivos parlamentos de la democracia aprueben una Ley Nacional de Medicamentos.

 

Algunos medicamentos en Argentina llegan al mostrador de las farmacias con una diferencia de 33 mil por ciento con relación al costo de la materia prima, cuando ingresa al puerto de Buenos Aires, según un informe que difundió en 2007 la Asociación de Agentes de Propaganda Médica.

 

En Argentina nadie investiga semejante abuso de mercado. Pero las multinacionales tienen menos suerte en sus casas matrices. La Comisión Europea inició en 2008 una investigación por monopolio y entorpecimiento del ingreso de competidores de genéricos contra Sanofi-Aventis (franco-alemana), GlaxoSmithKline (británica), Astra-Zeneca (sueca-norteamericana), Sandoz (suiza), y Johnson & Johnson (estadounidense).

 

La investigación incluyó procedimientos judiciales, calificados de redadas por el periodismo, con inspectores y funcionarios que invadieron las oficinas de los laboratorios para revolver hasta el último documento y el último archivo que pudiera estar almacenado en las computadoras.

 

¿Alguien se imagina un procedimiento similar en los laboratorios argentinos en un intento por explicar las razones del sobreprecio de 2258 por ciento del Lexotanil de Roche, uno de los tres medicamentos de mayor venta en el país? ¿O para dilucidar la tasa de rentabilidad del Losec (omeprazol) de Astra-Zeneca que asciende a 33130 por ciento, pues el costo de la droga es de $0,13 por unidad pero se vende en las farmacias a $43,16?

 

 

 

Cómo los laboratorios arrodillaron a la democracia

 

Con el retorno de la democracia, Aldo Neri, ministro de Salud de Raúl Alfonsín, convocó a todos los sectores involucrados en el mercado farmacéutico para discutir una Ley Nacional de Medicamentos. Los colegios profesionales de médicos y farmacéuticos acudieron a la convocatoria e incluso uno de ellos, Antonio Somaini, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Capital Federal, recibió intimidaciones telefónicas recomendándole que no se metiera con la industria.

 

Los laboratorios optaron por boicotear la convocatoria y acertaron en qué puerta debían golpear para impedir la aprobación de la Ley Nacional de Medicamentos, pues acudieron al ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille, quien a su vez le calentó los oídos a Alfonsín de que esa ley sería un obstáculo para las negociaciones que mantenía con el FMI. También hubo un embajador suizo que acudió a la Casa Rosada para explicarle al presidente “cómo se debe organizar” el mercado farmacéutico.

 

Lo ex diputados nacionales Aldo Neri y la peronista Silvia Martínez impulsaron entre 2003 y 2005 la sanción de una Ley Nacional de Medicamentos. Los proyectos fueron cajoneados sucesivamente en las Comisiones de Salud de Diputados.

 

Al respecto, el hasta el año pasado, presidente de la Comisión de Salud, el santafesino Juan Sylvestre Begnis, prometió que se reactivaría el debate parlamentario en pos de la sanción de esa norma legal y reconoció que el Congreso argentino “está en mora”.

 

Es la oportunidad de cumplir las promesas para demostrar que el lobby empresario ha dejado de susurrar a los oídos de los presidentes o los legisladores, como antes lo hicieron en las orejas de los generales de Onganía.

 

Firma: Antonio Villafaina

 

 

 

Cuando Tucumán dictó la LEY N° 5926

[Reconoce explícitamente la práctica ilícita]

 

Art.10.- Queda absolutamente prohibido a los Agentes de Propaganda

Médica:

1. Realizar una información que supere los aspectos puramente

científicos y terapéuticos.

2. Ofrecer comisiones, premios, regalos o dádivas a los

profesionales del arte de curar, recetar o expender

especialidades cuya información realiza.

Art.11.- Se suspenderá la matrícula por treinta (30) días a dos (2)

años, o se excluirá de la misma, al Agente de Propaganda Médica que  incurriere en algunos de los hechos que tienen prohibidos en la

enumeración del artículo 10, siempre que los mismos no estuvieren

mencionados con otras penas o sanciones más graves por otras leyes.

Será eximido de la penalidad que prescribe el párrafo anterior, si del sumario surgiere que fue obligado a realizar actividades vedadas, por los laboratorios, distribuidores o representantes.

 

Art.13.- Los laboratorios de especialidades medicinales que infrinjan

o promuevan la violación de disposiciones de esta Ley, serán pasibles de

las sanciones y penalidades legales que correspondan.

 

Estén atentos los lectores para enviar información de respaldo y para saber más en futuros números

 

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

                                                         VOLVER