abril 2011

 

Universo Odontológico cree en la libertad de expresión, en serio, y da lugar a las opiniones que pudieran llegar. No quito ni pongo rey cuando incluyo el fragmento siguiente por la única razón de ser un enfoque gremial válido para su autor y para muchos más. Habrá quien disienta. Por ejemplo, los mal llamados “liberales” de la AOA, que no ceden un milímetro de sus páginas a quien no comparta de sus ideas. En este medio de expresión creemos realmente en un ideario liberal auténtico, el que nos viene desde la Ilustración en tiempos de Fauchard; por lo tanto, les decimos a los capitostes del falso liberalismo (capitalismo salvaje) que pueden contestar si es que tienen alguna idea al respecto y serán alojados en este espacio digital sin el más mínimo cuestionamiento.

 

Un laberinto con varias entradas

 

 De lo que se trataría es de no volver la historia atrás, sino de introducir al sector salud en el proceso de reparación y de transformación a partir de una nueva realidad social política y económica en el marco de este proceso de contrarreforma neoliberal y de reparación social iniciado en 2003, sumando la participación de nuestro pueblo en sus diferentes expresiones, única forma que estos procesos de transformación en el sector salud puedan realizarse, avanzar y consolidarse.

 

Es el pueblo y en especial el movimiento obrero argentino el que debe de interpelar al sistema de salud y modificarlo a partir de sus propios intereses y necesidades.

 

El tema de la salud colectiva no debe ser un tema de médicos y menos de técnicos como no lo fue para producir la reforma neoliberal del sistema sanitario;  es un tema esencialmente político de consecuencias económicas y sociales para los trabajadores y el pueblo. Es un tema de intereses económicos de clases y sectores sociales que impactan en la calidad de vida de la población.

 

 La salud colectiva es un campo donde se desarrollan y luchan los diferentes intereses de clase y sectores, ¿por que iba a estar el sector salud ajeno a diferentes miradas, conceptos, definiciones y practicas que expresan esos intereses?

 

El rol del movimiento obrero organizado fue esencial en la salud colectiva de los trabajadores a partir del golpe del 55 si se lo mira desde la perspectiva de sus conquistas, comparando el proceso de destrucción del modelo de estado de bienestar que significo el peronismo con otros países  Latinoamericanos por ejemplo Colombia Chile, Brasil, Perú, Uruguay, Bolivia etc.

 

Hay que tener en cuenta que fue el movimiento obrero el objetivo esencial de las políticas represivas y económicas liberales y neoliberales que trajo como consecuencia no solo la disminución de número de trabajadores y de su sindicalización, sino también su fragmentación y degradación política y organizativa en el contexto del avance internacional y nacional del neoliberalismo.

 

 El rol de las OS puede y debería analizarse en ese contexto y desde la perspectiva política, distinta a la que se  lo somete generalmente, intentando una perspectiva desde los trabajadores como sujetos necesariamente involucrados.

 

Por lo expuesto deberíamos esforzarnos en poder  analizar este tema desde los intereses de los trabajadores en el contexto de una reforma neoliberal que básicamente apuntó a la destrucción del trabajo y a la destrucción del desarrollo productivo industrial nacional, a los trabajadores y desfinanció el sistema publico de salud favoreciendo a su ves la fragmentación de los trabajadores en obras sociales, luego profundizando la reforma en OS ricas y OS pobres, trasladando recursos y beneficiando el sector privado de la salud. 

 

Podríamos afirmar que no se pudo privatizar totalmente el sector salud como en otros países (Colombia ley 100) gracias a la existencia en la Argentina de las O. S. de los trabajadores sindicalizados y a la ves contradictoriamente  fueron estas organizaciones las que coadyuvaron en el crecimiento del sector privado de la salud re direccionando fondos de un sector a otro.

 

Las O. S. sindicales de larga historia en el movimiento sindical argentino - datan desde los orígenes del mismo- a partir de febrero de 1970 con la ley 18610 del gobierno de facto, se constituyen en un actor político y económico de importancia.

 

Vinieron a ocupar un espacio  -entre otras importantes causales políticas relacionadas con el gobierno de facto en su relación con la dirigencia sindical de esa época - también debido al proceso de des financiación del sistema publico estatal como parte de las políticas neoliberales que marcaron una constante desde el 55 hasta el 2003 y a la ves constituyeron una dificultad objetiva frente a capitales privados que pugnaban con la posibilidad de una reforma privatizadora mas radical.  A esta realidad objetiva que freno en alguna forma la apropiación por parte del capital privado y/o financiero en “el mercado de la salud”.

 

Simultánea y contradictoriamente han sido las OS facilitadoras en la contratación de efectores privados, generando su crecimiento desde la década de los 70, una  mayor fragmentación e inequidad entre los trabajadores fundamentalmente con la desregulación de las OS de los 90 sumada a la mas brutal política de  desguace del sector publico, favoreciendo la ingerencia del sector privado (solo el 8% de la población se asiste en el sector privado de las cuales en los 90 se pasaron mas de 2,5 millones de trabajadores de sindicatos por la desregulación de OS )  o ambas situaciones a la ves, dando como resultado miles de trabajadores excluidos y expulsados del trabajo y por consiguiente del acceso a servicios de sus OS aumentando el ejercito de personas desocupadas que demandarían del sistema publico asistencia en medio de su des financiación hasta el estallido del 2001. Era la etapa de la salud como mercancía librada a la concentración y centralización de capitales sumando al capital financiero como actor importante en el negocio de la salud y de los seguros de salud.

 

 Los números actuales del gasto en salud[1] nos cuentan que el sector privado de la salud tiene un muy leve crecimiento en los últimos años dado esencialmente por el crecimiento favorable de la economía. Este sector sigue asistiendo a solo el 8 % de la población constituyendo el 13 % total del gasto total en salud de la Argentina (esta cifra es beneficiada en el menemato por la ley de desregulación de OS que aportó más de 2,5 millones de afiliados de las OS al sector privado en los 90, y constituyen per se no mas de 600.000 afiliados propios) Comparando estas cifras con el sector de OS y el Estado sumadas representan  más del 57% del total del gasto en salud de la Argentina.

 

El que si ha crecido significativamente en comparación con los otros dos (estado y privado)  es el sector correspondiente a  OS sindicales que coinciden con las cifras de disminución del desempleo, aumento del empleo registrado y la incorporación de 2.400.000 jubilados al sistema de OS del PAMI.

 

 En el resto de América Latina las cifras se invierten y llegan en algunos países hasta más del 56% de incumbencia del sector privado en el gasto de la salud.

 

 En la actualidad el gasto en salud se calcula en unos 102.000 millones de pesos destinados a brindar asistencia a 40,5 millones de habitantes. Esto significa el 9,6 % del PBI este gasto es muy  significativo -comparado con otros países de América Latina-. Si a este dato le adjuntamos que las tasas de mortalidad infantil son el doble que en chile con un gasto menor. Iguales comparaciones podemos hacer con Brasil y Uruguay sumando que la expectativa de vida en la Argentina ha aumentado en los últimos 3 años (disminución de la tasa de mortalidad en adultos) estamos ante una realidad muy compleja de desentrañar.

 

  Es decir que se gasta más dinero que otros países de la región aparentemente con menor eficacia e impacto en la tasa de mortalidad infantil y materna y con un gasto en APS por debajo del 10 %.

 

 Un dato importante relacionado con la economía de la salud colectiva que no esta generalmente incluido en los análisis del sector salud  es que el 60% del presupuesto nacional se gasta en Gasto Publico Social el cual impacta directamente en la salud colectiva de la población si entendemos salud colectiva no solo al gasto de atención a la enfermedad ni el sistema de asistencia sino a algo mucho mas complejo donde intervienen determinantes sociales políticos, culturales y económicos que la atraviesan

 

 En la actualidad el porcentaje de beneficiarios del sector OS aumentó por sobre el privado disminuyendo levemente las personas que se asisten en el sector publico existiendo a la vez una gran cantidad de personas con doble cobertura aproximadamente mas de 6 millones de ciudadanos.

 

 Este  mayor  crecimiento del gasto en general ( 9,6 %PBI ) y tasas de mortalidad altas en relación al gasto puede explicarse por un lado como producto de la política de crecimiento económico, de mayor empleo y sindicalización comparada con décadas pasadas y por otro por la enorme fragmentación del sistema y por consiguiente la enorme dificultad en poder llegar a los sectores mas necesitados y de resolver problemas cuyas soluciones estarían mas relacionadas con dimensiones políticas culturales y sociales relacionadas al modelo neoliberal de gerenciamiento en salud en decadencia sumado al proceso de cambio del modelo medico hegemónico atávico, positivista, mercantilizado, biologista y des contextuado de los problemas socio sanitarios tanto en el sector publico como en las OS y el sector privado mas centrado en la asistencia a la enfermedad que en la APS, la participación popular, la promoción prevención protección de la salud. Es un círculo no virtuoso.

 

  El problema principal o nudo critico no es un problema presupuestario, es decir que el actual modelo sanitario no se lo arregla con un simple aumento del presupuesto en el sector publico.

 

Creo que si simplificamos este aspecto no encontraríamos la punta del ovillo por donde desandar y construir otro, todo junto y al mismo tiempo. El problema principal no esta en el gasto, está en el modelo en si mismo, en su tremenda fragmentación y en la enorme cantidad de actores intervinientes con intereses diametralmente opuestos, su inequidad y por sobre todo en la enorme ineficacia para aportar al mejoramiento de la salud colectiva desde el propio sector salud, producto del modelo de gerenciamiento mercantilista neoliberal que impregna a sus acciones, gestores, cuadros técnicos, y profesionales, beneficiarios etc., proceso de cambio hacia un modelo de gestión y planificación estratégica con participación popular, con cuadros político-técnicos que puedan ser facilitadotes, aportar a interpelar e integrar a la población y a la ves sostener los intereses y la perspectiva de los trabajadores poniendo por delante sus intereses y problemas socio-económicos ambientales y sanitarios.

 

 El modelo es esencialmente un modelo de gasto para la asistencia del enfermo. Convengamos que la variable gasto no es equiparable a mejor salud colectiva, es un poco mas complejo.

 

 Tanto en su identidad como en sus obras sociales el movimiento obrero seguirá cuestionado la posibilidad de poder constituirse en sujeto social autónomo e imprescindible para un cambio profundo en la Argentina y lógicamente un actor importante a la hora de pensar el sector salud desde la perspectiva de los trabajadores. El problema sigue siendo político y de enfoque de clase.

 

 Por consiguiente el planteo de un Sistema Universal Único por derecho de ciudadanía financiado por el estado en la Argentina, en esta etapa del proceso histórico que nos toca vivir, debería ser un debate clausurado no por el grado de corrección técnico-sanitaria;  sino por su enorme inviabilidad política a corto y mediano plazo y a la ves poder reconocer  la importancia que reviste el rol de los trabajadores sindicalizados bajo una direccionalidad política concreta como columna vertebral de un proyecto nacional y popular podría aportar a mejorar la salud colectiva de nuestra población.

 

  El problema aceptando esta tesis es: que hacemos con lo que tenemos y cuales son las tareas que se desprenden en esta etapa para mejorar la salud colectiva de nuestro pueblo, en que condiciones y correlación de fuerzas políticas nos encontramos para producir  cambios progresivos en beneficio de un sistema integrado, menos fragmentador  con mayor equidad mas inclusivo, con mayor participación popular de los trabajadores y que ponga en relación el gasto con mejores indicadores socio-epidemiológicos.

 

De lo que se trataría es de darle mayor igualdad equidad y acceso a todo el pueblo a un sistema de salud integrado,  con una fuerte transferencia de recursos a la APS la promoción prevención y protección de la salud con mayor participación popular tanto en el sector publico como en el de O sociales intentando una mayor articulación beneficiosa, un circulo virtuoso de inversión entre el sector de O sociales sindicales y el sector publico estatal.

 

 Si realmente queremos producir algún cambio deberíamos dejar las consignas del SUS para otra etapa por el de SIS (integrado) y concentrarnos en los cambios necesarios y posibles que tendremos que dar para ir disminuyendo la enorme desintegración inequidad e ineficacia que el neoliberalismo ha producido en el sistema de salud argentino. Ir desarticulando en concreto la idea de salud como mercancía por la idea de salud como derecho.

 

 Estas cuestiones no estarían completas sin contar con el cambio paradigmático del modelo medico hegemónico, éstos son procesos que corren juntos y separados al mismo tiempo tanto como la época.

 

 Nadie dice que esto es fácil, el tema es no simplificarlo para que no se convierta en una consigna testimonial e inmodificable por su inviabilidad política y técnica.

 

 Debemos propender hacia un modelo de integración donde el estado recupere el rol de rector de las políticas sanitarias y el de la inversión,  mejorando la inversión en el sector publico hacia modelos integrados, participativos, de cogestión entre el estado y las Obras sociales de los trabajadores con participación popular sindical y territorial, donde el sistema de salud publico y de OS estén cualitativamente por encima de la privada y de esta forma se reinviertan los fondos de los trabajadores entre los trabajadores contratando servicios dentro del sistema publico. Una especie de compre nacional en salud  para fortalecer la cantidad y calidad de servicios del sector publico y de OS hacia un modelo de integración mas plana en un proceso mas profundo hacia uno mas a largo plazo de oferta universal en un proceso donde se puedan ir nivelando las enormes diferencias existentes hacia dentro del propio modelo.

 

Esto significa una enorme decisión política que no esta explicitada en un anuncio sino en miles de acciones diarias que puedan ir propendiendo a desenrollar la madeja neoliberal que nos han atado por mas de 5 décadas.

 

 El tema hoy no pasa por el planteo de un sistema universal sino el de un modelo de integración de los subsistemas con el estado como rector principal en esta larga y dura etapa.

 

 Un modelo integrado de salud con participación popular o comunitaria que signifique un mejoramiento en la salud colectiva de los trabajadores sindicalizados y jubilados como así también aquellos que todavía no están dentro del circuito del trabajo y del trabajo en blanco y que se asisten en el sistema publico ya que entre ambos representan casi el 92 % del total de la población de la Argentina.

 

No solo el proyecto liberal- neoliberal desde el 55 al 2003 actuó en la fragmentación, destrucción y desmantelamiento de la oferta de servicios del estado sino en la instalación de un conjunto de ideas que aun perviven en la cultura organizacional de todos los subsistemas, en la propia tecno-burocracia sanitaria la de antes y la de ahora y en la intelectualidad sanitaria adherida a la gestión y por fuera de ella. 

 

 No creo que “el tema salud” sea solo un tema de presupuesto ni tampoco es un tema de morbo-mortalidad. Impresiona como algo más complejo Ley de medios de comunicación audiovisual asignación universal por hijo mediante.

 

 El tema central en la actualidad en el sector salud es la continuidad de este proceso político nacional y popular que encabeza Cristina Fernández de Kirchner y por otro la elaboración de una propuesta viable para la etapa que signifique una profundización del modelo hacia mejores indicadores y mejor salud colectiva.

 

 En el sector salud se hace mas evidente este enfoque de la escenografía progresista de la consigna des contextuada que puede confundir algún incauto; pero estas posiciones de carácter reivindicativo-testimonial -en el fondo -y si la analizamos desde la dimensión política- son esencialmente testimoniales, básicamente anti populares a pesar que seguramente algunos las mueven con buenas intensiones pero que descontextuadas de la política se convierten en tapones de desarrollo de  procesos de cambios mas profundos, no el cuestionamiento de algunas cuestiones básicas, si las posiciones políticas dentro de los procesos abiertos en concreto.

 

 

 

Esto es visto desde el mismo lugar que venimos hablando, ese lugar es desde la política  y éstas -como se verifica- no es que salen precisamente del Ministerio de salud -por que en definitiva las que salgan o salen en general son políticas por lo menos por ahora centradas en un modelo para la enfermedad.

 

 Estoy diciendo concretamente que las políticas que han logrado el mejoramiento de la salud colectiva de los trabajadores (ese concepto tantas veces discutido en talleres) son otras y salieron de otros lugares: salen todos los días de los ministerios de trabajo, industria,  desarrollo social, economía ANSES etc. y también desde los territorios sindicatos y barriadas populares de la Argentina de cada cooperativa y de cada  sindicato.

 

 Entonces: ¿Como se esta enfocando el tema de la salud colectiva para y en la Argentina y en esta etapa del proceso que vivimos?

 

 Algunos puede llegar a confundir mejoramiento de la salud colectiva con mejoramiento del Ministerio de salud, o lo que es peor movilizar y agitar consignas vacías de contenidos conducentes a cambios concretos y visibles simplificando este tema elaborando puntos reivindicativos en un papel, el cual teóricamente se giraría  al ministerio de salud de algún lado y que luego -como pasó siempre- queda en el mismo lugar donde salió: el escritorio de un burócrata de uno o de otro lado.

 

 ¿Como se están analizando algunos de estos temas? ¿Desde que paradigma sanitario se ubican en este contexto político? ¿Desde que posición política se dice aportar a los proceso de cambios para mejorar la salud colectiva de los trabajadores? ¿Cual proceso están alentando y desde donde?

 

Algunos se dicen: contra- hegemónicos, bio céntricos, multiculturales, etc. pero a la hora de pensar la complejidad socio-sanitario-política ( incorporo esta ultima a la dupla común ) y las políticas publicas del estado nacional para aproximarnos a algún lado del que nos queremos salir;  solo se les cae la idea de una reunión con los mismos de siempre ( me incluyo)  para no reconocer cambios en la salud colectiva de los trabajadores, criticar al gobierno y sobre todo responsabilizarlo haciendo una larga lista ( por ejemplo pueden ser los 22 puntos del FORO de salud de la Argentina o cualquier lista de cualquier construcción ) la cual se  le exige a un Gobierno popular con la lógica economicista de un sindicato en conflicto a la presidencia de nuestro país, desde una vereda áspera sin reconocimiento de absolutamente nada sobre la salud de nuestros trabajadores. Esta forma de pensar la salud colectiva es pensada desde un sector de clase desde un imaginario de clase y no es pensada desde la clase obrera.

 

 Tampoco y paradójicamente a algunos sectores  se les ocurre imaginar que tiene que ver en la salud colectiva con -por ejemplo- : el trabajo, la educación publica, la economía el salario, el desarrollo social, las jubilaciones, la organización popular la educación popular etc. A pesar que algunas organizaciones sociales que estuvieron en el gobierno nacional como barrios de pie y que se fueron básicamente por no comprender la etapa política y pretender que los peronistas nos organicemos como peronistas (el argumento que esgrimían al inicio de su partida fue el de la derechización de este gobierno ) cosa que luego ante la resolución 125 y la ley de medios evidentemente no es de un gobierno que giraría a la derecha salvo que para ellos la izquierda ahora sea la derecha por que votaron con ella. Por ahí es solo un problema de magnetismo de su brújula que esta cerca de algo metálico  y nada más.

 

 Lógicamente  hay muchas cosas que cambiar en el sector salud en forma abstracta, y también concreta y esencialmente desde la política, desde  el compromiso  y desde la gestión de salud desde un proyecto viable de contrarreforma neoliberal nacional y popular y que habrá que  modificar de la mano de los trabajadores junto a todo el pueblo.

 

Pero necesariamente habrá que ver el proceso y como se van produciendo los cambios y como estos se sostienen ( ley de medios mediante) sobre todo desde la perspectiva de los trabajadores y de su organización política y social en recuperación, esencialmente  del movimiento obrero que es el sector que mejor se esta recuperando por estas políticas que apuntan a mejorar sus condiciones materiales como el empleo, el aumento del poder adquisitivo del salario y las mejoras en la calidad de vida, educación vivienda y cultura etc. etc. ¿La salud colectiva no son todas esas cosas sumadas a la lucha por cambiar y mejorar nuestra sociedad?

 

¿Qué es entonces la salud colectiva? ¿Una construcción médica para los profesionales  y tecno-burócratas?

No; No creo que el concepto “salud colectiva” se deba reducir a lo que piensen los médicos, odontólogos, psicólogos, enfermeros, sanitaristas,  etc. sobre la salud del pueblo entendida como construcción simbólica y concreta desde las dimensiones política, económica, cultural, educación formal e informal, trabajo, sociedad y lucha de un pueblo, en un momento histórico determinado y concreto.

 

La salud es una construcción social por definición, como siempre se repite esta frase pero no se comprende: sino haríamos otras cosas en la praxis.

 

 Seguir luchando por la “APS” (la cual  viene produciendo un cambio importante en todo el país comparado con el 2001 en este tema) que no alcanza…coincidimos… el tema medicamentos: coincidimos en la producción nacional….no coincidimos en el tema de un sistema universal que es inviable en este momento y que seria solo una consigna políticamente correcta, una especie de imposibilidad para poder proyectar cambios concretos en la salud de la población. Por eso  hay que ver de donde venimos y que paradigma estamos intentando cambiar, con que herramientas, con que grados de participación popular, con que actores y recursos, en que país en que proceso político e histórico concreto.

 

 Pensar la salud colectiva no es pensar en abstracto es esencialmente pensarlo desde la política y es pensar procesos complejos donde el sujeto principal son los trabajadores.

 

Entonces no todo es “aumento del presupuesto “y eso lo sabemos los que trabajamos en APS e intentamos modificar a diario algunas cosas. No es sencillo, no es simple, y las causales son muy diversas contradictorias y complejas.

 

 El hecho de la Asignación Universal por hijo ha producido mas cambios favorables en el mejoramiento de salud colectiva de la población que las ultimas campañas de salud de las ultimas 4 décadas juntas.

Entonces…. ¿De que cuernos estamos hablando cuando hablamos de salud colectiva?

 

Los últimos Foros no están aportando a cambiar esta realidad, no abordan en profundidad - en mi modesta opinión-  esta complejidad y se erigen -lamentablemente- en  grupos que se dedican hacer listados de tipo gremial-reivindicativo que solo abona por un lado a simplificar lo complejo del tema, y por el otro a insistir en negar la realidad de los cambios que se vienen produciendo en la salud de los trabajadores en general y en particular negando las políticas del gobierno Nacional desde el año 2003 hasta la fecha ( no en el imaginario pequeño burgués de algunos médicos e intelectuales de la enfermedad por que no están viendo los cambios en la salud y no digo en el ministerio de salud que es un ministerio para gestión de enfermedad-)

 

 La mayoría quiero creer que se suma a estas construcciones con buenas intenciones, un poco abonando lo testimonial -como siempre- con imposibilidad de poder sumar a la población como constante.

 

Sumar a la población es sumar a los trabajadores de carne y hueso, a sus organizaciones sindicales y a las organizaciones sociales de nuestro pueblo. ¿Sino a quién habría que  sumar?

 

 Por eso la consigna tan mentada en algunos círculos de médicos sindicalizados de “ volver a carrillo” desde nuestra perspectiva política concreta  es vieja y en realidad deberíamos de  poder avanzar a un sistema mejor que el que tenemos; No se pude volver al sistema del primer peronismo en la actualidad es inviable en el corto y mediano plazo.

 

 La salud colectiva se realiza – a pesar de muchos que todavía no lo comprenden o niegan- esencialmente con y desde el pueblo, desde el peronismo como direccionalidad e identidad política principal -no única-, desde el proyecto nacional y popular que encabeza Cristina y el espacio de la corriente kirchnerista,  sumando a todos los sectores a esta enorme tarea que nos enamora y compromete.

 

  Busco a conciencia, seriamente y no encuentro otra respuesta a este problema, ni teórica, ni practica, ni histórica, ni social, ni sanitaria, ni política  que la que expongo.

 

                                  Dr. Alejandro Dávila

                 Presidente de la Asociación por la Salud Bucal

                                  (de un artículo más extenso)

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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