abril 2013

 

Entre bueyes no hay cornadas:

se protegen con excusas alocadas

Si un odontólogo, un señor universitario, alguien que debiera ser ejemplo para la sociedad y honor para sus antecesores, desciende un sinfín de peldaños hasta llegar al nivel donde se bastardea la profesión en avisos que son por lo menos engañosos, si no mentirosos (como casi todos), uno esperaría que no digo la ineficiente ley y sus magistrados, sino sus pares por lo menos juzgaran semejante falta de ética y remitieran el caso al Tribunal de Honor de la institución a la cual pertenece ese infractor a la ética.

Pero entre bueyes no hay cornadas.

La Comisión Directiva que debiera lavarse las manos bien a lo Poncio Pilatos y dejar que los miembros del Tribunal de Honor decidan la propiedad o no de la denuncia, ni siquiera permite que ésta y la protesta popular lleguen al debido juicio. Bueyes protegen bueyes (y no son menos bueyes por las “hazañas” sexuales que realizan en el exterior, el interior y aquí mismo). Hoy por ti, mañana por mí, como cualesquiera politiqueros y beneficiarios de trenzas,  que es lo que son. Yo te derivo, vos me derivás.

Cuando un dinosaurio, hace largos años, quiso vengarse de un socio por no bajar la cabeza ante él, por atreverse a pensar distinto y a decirlo, no vaciló en enviar los artículos de divulgación de ese colega (miembro de una institución gubernamental de educación para la salud), escritos sin promover nada más que la odontología y no su propia persona. Pero se jodió el hipopótamo (por ser caballo del agua, ni siquiera dinosaurio), porque el Tribunal no sólo exculpó al acusado por sus artículos instructivos, sino que además lo felicitó en nombre de la institución, y se distribuyeron fotocopias de esos trabajos para que los demás socios las dieran a conocer a sus pacientes.

Claro, no era buey para dejarse arrancar páginas editoriales, como lo permitió un dinosaurio director, como nunca lo hubiera permitido su nada sumiso padre, unos de los próceres de esa organización profesional.

Al buey que ni conoce la intimidad del diente – por lo menos, según recita en el aviso – a ese ni siquiera permitieron que fuera juzgado, poniendo excusas alocadas.

Y me parece bien.

Me parece muy bien que se apoyen y perpetúen.

No merecen más que eso los socios de esa institución, carne de cañón, y miembros de la sociedad, lo que es peor, que no levantan cabeza, que temen perder las migajas que les arrojan los mercaderes de la salud (incluidos los de la HCD) con sus clínicas dentales y prepagas.

En fin, nos gobiernan los bueyes e hipopótamos que nos merecemos… aunque se crean dinosaurios.

[Todo esto, claro, hipotéticamente hablando. Aunque, ni como hipótesis, se puede creer que haya entes así.]

                                      Horacio Martínez

 

                                                                                        

Trabajemos para ser felices

y comernos unas perdices

Nuestro amigo Antonio Ribeiro nos hizo llegar sus buenos deseos y, junto con ellos, el discurso de Luis Guillermo Peredo Paz, de Bolivia, pronunciado en Río, que bien podría ser un mensaje de propósitos para el año 2013. Este señor .. dice Ribeiro –  después de ser Presidente de su país, siguió viviendo en su casita en el campo y manejando el mismo su auto, un viejo Volkswagen, sin seguridad ni otras cosas del poder.

 

Permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza.

 

¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo que queremos es el actual de las sociedades ricas?

 

Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar?

 

Más claro: ¿tiene el mundo los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible? ¿O tendremos que darnos otro tipo de discusión?

 

Hemos creado esta civilización en la que hoy estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, cuya mirada alcanza a todo el planeta.

 

¿Estamos gobernando esta globalización o ella nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

 

No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis que tenemos no es ecológica, es política.

 

El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida.

No venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general. Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es lo elemental.

 

Pero la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor de esto. Porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

 

Pero ese hiper consumo es el que está "agrediendo" al planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no, no se pueden hacer; porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso.

 

Estos son problemas de carácter político. Nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, "sino que tenemos que gobernar al mercado".

 

Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca y también los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho”. Y desea más y más.

 

"Esta es una clave de carácter cultural". Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hagan. Y lo voy acompañar, como gobernante.

Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo "rechinan". Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

 

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes.

Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.

 

Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cosas: la moto, el auto, cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo al que se le fue la vida.

 

Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? ¿Solamente consumir?

 

Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor a la tierra, del cuidado a los hijos, junto a los amigos. "Y tener, sí, lo elemental"

 Precisamente, porque es el tesoro más importante que tenemos.

Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama "felicidad humana"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO TIENEN VERGÜENZA

 

Me duele el cinismo de quienes tienen la sartén por el mango, y el mango también (M.E.W.), como para nombrar en la Comisión de Ética de su ONG a un ex presidente cuya ética fue, por lo menos, cuestionada, aunque lo hayan sacado de la vergüenza con sofismas lamentables.

Esto trae a la memoria líneas escritas en ocasión de la única vez en muchos amos que la Sacra Institución salvadora aceptó a regañadientes que hubiera elección de autoridades con una lista ¡opositora! ¡Oh sacrilegio! Podrán ser leídas con todo el debido detalle en JUNIO, en Gremiales.

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

                                                         VOLVER