noviembre 2010

 

CARIES

 

Efecto del fosfopéptido caseínico – fosfato cálcico amorfo y Cola una gaseosa sobre la dureza del esmalte…   Muratha Panich, y  Suchit Poolthong (J Am Dent Assoc, 2010, 140, No 4) estudiaron in vitro la dureza del esmalte dentario  comparando el esmalte erosionado por una gaseosa y el remineralizado por fosfopéptido caseínico – fosfato cálcico amorfo (CPP-ACP).  Suergieron 40 incisivos centrales y laterales alternadamente en gaseosa o saliva artificial, 10 ciclos de 5 segs. Repitieron este procedimiento dos veces cada 6 horas.  Dividieron los especímenes en 4 grupos y les aplicaron CPP-ACP, los sumergieron en saliva artificial, agua desionizda o ambas. Midieron la dureza en labial al comienzo, después de la erosión y después de la  remineralización. La gaseosa disminuyo claramente la dureza, y el CPP-ACP y el CPP-ACP más saliva artificial la aumentaron significativamente, con esta combinación mejor que la saliva sola.

 

Riesgo de caries en dientes con selladores…   Susan O. Griffin et al (JAm Dent Assoc 2009 abr; 140, (4) 415) examinaron el riesgo de caries en dientes con selladores perdidos parcial o totalmente (SS), comparando con dientes que nunca fueron sellados (NS). No hallaron diferencias en el riesgo. La consecuencia implicada sería que aun cuando no se pudiera verificar el estado del sellado en los escolares tratados, ello no los descalificaría para recibir selladores.

 

 

CIRUGÍA

 

El tercer molar: aspectos periodontales a considerar en el tercer milenio. Machuca-Portillo G (Prof en Sevilla). (RCOE 2002; 7(2): 189-197.)

Aunque este trabajo “para el tercer milenio”  ya tiene sus años (¡largos 8!), no pierde actualidad, pero exige actualización

A pesar de encontrarnos inmersos en el tercer milenio, el significado e interés funcional y clínico de los terceros molares sigue siendo controvertido. Y de esta controversia también participa la Periodoncia, en cuestiones como: ¿qué hacer con los cordales?; ¿deben tratarse sistemáticamente si tienen algún tipo de afección?, o por el contrario, ¿deben extraerse sistemáticamente?. Y por otro lado, ¿cuándo debe llevarse a cabo el procedimiento terapéutico?

Si se atiende a los criterios de las escuelas más conservadoras, estos dientes deberían ser considerados como cualquier otro en el plan de tratamiento periodontal-integrado del paciente, y proceder a su tratamiento conservador si fuese necesario. Pero; a la luz de los avances actuales de la Odontología, de la idoneidad de las arcadas acortadas, y de la implantología: ¿son válidos estos criterios tan conservadores?. 

Terceros molares (inferiores) e infección periodontal

La bibliografía referente a la situación periodontal de los terceros molares superiores es muy escasa.  Dicho esto, consideraremos que los terceros molares inferiores  no suelen tener una predisposición especial a la infección periodontal. En este sentido, Peltroche y cols.2, analizando cultivos tomados en surcos periodontales de terceros molares de 37 pacientes que mostraban signos de inflamación severa, encontraron que la bacteria predominante en los mismos era el Streptococcus milleri, bacteria con capacidad de ocasionar infecciones supurativas, e implicada con más frecuencia en procesos de pericoronaritis y no en las periodontitis. En otros estudios en los que sí se emplearon medios de cultivo microbiológicos capaces de evidenciar periodontopatógenos tales como Porphyromonas gingivalis o Bacteroides forsythus, se ha detectado en estos mismos surcos una flora microbiana y niveles de mediadores inflamatorios en el flujo crevicular que tendrían que ver más con el padecimiento de una gingivitis, que de una periodontitis. Tras la extracción quirúrgica de los cordales del estudio permanecieron elevados los niveles de ciertas citokinas (como la inteleukina 1-beta), pero el nivel de inserción clínica era similar al de tres meses después de la intervención. Según estos datos, parece ser que la flora encontrada en los surcos de los terceros molares no presenta unas características que hagan definirla como específicamente periodontopatógena. De cualquier forma, hay algunos estudios en los que los autores refieren el hallazgo de microflora periodontopatógena tan específica como bacilos gramnegativos, bacteroides negro-pigmentados o Actinobacillus actinomycetemcomitans en el surco de los cordales semierupcionados. 

Pero hay la posibilidad de que aun sin una especial predisposición de determinada boca a la infección periodontal, puede ocurrir que mediante mecanismos mecánicos o infecciosos diferentes de la infección periodontal se esté produciendo una pérdida de soporte del periodonto en los terceros molares o en los dientes adyacentes. Sobre esto último, se ha podido ver cómo la retención de terceros molares inferiores puede asociarse a la reabsorción de la raíz distal de los segundos molares, Sobre 3174 pacientes, ni la edad ni el sexo parecían tener influencia a la hora de producirse la reabsorción radicular distal de los segundos molares en individuos entre 16-40 años, mientras que ésta era más frecuente en varones a partir de 50 años.

En otros estudios, los terceros molares inferiores no erupcionados, con inclinación hacia los dientes proximales, mostraron tendencias a la reabsorción radicular del molar adyacente, y por ello recomiendan la extracción temprana de los que tienen una inclinación mesioangular de 60º o mayor. 



Conducta ante la presencia de terceros impactados

La presencia de terceros molares retenidos favorece la incidencia de aparición de bolsas infraóseas en la zona radicular distal de los segundos molares, pero no existe evidencia científica de que se trate de una zona con una susceptibilidad. Otro punto interesante es que deberíamos cuestionarnos si la exodoncia de estos terceros molares, sobre todo los que están en posición mesioangular de 60º o más, podría mejorar ostensiblemente la situación periodontal de los segundos molares adyacentes.

En éste sentido, son particularmente esclarecedores los trabajos del grupo de Kugelberg. Estos autores estudiaron la presencia de bolsas periodontales, placa, gingivitis y nivel óseo alveolar (medido radiológicamente) en la zona radicular distal de 215 segundos molares adyacentes a terceros molares impactados o semimpactados extraídos dos años antes. Encontraron que en el 43,3% de los casos aparecían profundidades de sondaje por encima de 7 mm, que en un 32,1% de los casos aparecían bolsas infraóseas de más de 4 mm, y que la incidencia de placa y gingivitis en la zona distal de los segundos molares era significativamente mayor que en el resto de las zonas de la cavidad bucal. Según este estudio, validado, podríamos concluir que extraer los terceros, aunque ocasionaran pérdida ósea, no daría unos resultados demasiado halagüeños. 

Al respecto, otros trabajos de estos mismos autores y de otros parecen aclarar ciertos aspectos sobre si extraer o no, y cuándo. Kugelberg llevó a cabo un estudio retrospectivo en el que examinó a 51 pacientes a los dos y cuatro años de la exodoncia de los cordales, y valoró de nuevo placa, gingivitis, profundidad de sondaje y aparición de bolsas infraóseas. No encontraron diferencias significativas entre la exploración practicada a los dos y a los cuatro años. Sin embargo, a los dos años un 16,7% de los pacientes que tenían una edad menor o igual a 25 años mostraron bolsas infraóseas superiores a 4 mm (figs. 3, 4 y 5), mientras que los que tenían una edad superior o igual a 26 años mostraban estos mismos defectos en un 40,7% de los casos (figs. 6, 7 y 8).

En la revisión practicada a los cuatro años los porcentajes de pérdida de inserción eran del 4,2% y del 44,4% respectivamente. Por ello, el autor concluye que la exodoncia de terceros molares impactados debe llevarse a cabo antes de los 25 años, con idea de minimizar las pérdidas de soporte óseo en la zona distal de los segundos molares. Estos datos han podido ser corroborados en estudios ulteriores, de tal manera que parece quedar claro que está indicada la exodoncia precoz de terceros molares con una angulación igual o superior a 60º, o con un contacto demasiado estrecho con respecto a la cara distal del segundo molar. Incluso, algunos autores proponen esta exodoncia en estadios muy precoces del desarrollo radicular, si se prevé que esta situación adversa va a producirse, como que la germectomía de cordales de los que se presume que puedan impactarse en el futuro puede contribuir a prevenir pérdidas de soporte periodontal posteriores (figs. 9, 10 y 11). 

 



 

Los factores anatómicos y fisiopatológicos que debemos valorar para predecir alteraciones periodontales en los segundos molares, tras la exodoncia de un cordal impactado, según Kugelberg y cols, son: 

1) Bolsas infraóseas preoperatorias en la zona distal del segundo molar. 

2) Edad en el momento de la intervención. 

3) Área de contacto entre el segundo y el tercer molar. 

4) Presencia de reabsorción radicular distal en el segundo molar. 

5) Profundidad de sondaje en la superficie distal del segundo molar postoperatoria.

6) Presencia patológica del folículo del cordal. 

Técnica de exodoncia de terceros molares impactados: preservación de los tejidos periodontales adyacentes 

A la vista de las consideraciones anteriores, otra duda que podría plantearse es si siguiendo alguna técnica quirúrgica específica conseguiríamos mejorar la situación periodontal de la zona adyacente a la extracción. 

Parece ser que, uno de los principales factores predisponentes a problemas periodontales en el segundo molar, es el daño iatrogénico. Este daño, puede provenir de una elevación del colgajo violenta e inapropiada, o más frecuentemente, de la lesión de estos tejidos blandos por el instrumental rotatorio. Parece ser que la eliminación de la banda de encía queratinizada del segundo molar, predispone al paciente al dolor, a la retención de placa, inflamación, gingivitis, formación de bolsas periodontales y de pérdidas de hueso de soporte periodontal. También es frecuente que el daño sobre el periodonto de soporte lo origine la necesidad de realizar una osteotomía más o menos extensa. En este sentido, se ha propuesto la realización de distintas técnicas, para el manejo del colgajo en este tipo de cirugía, que presumiblemente podrían minimizar los daños sobre el soporte periodontal.

A pesar de todo, existen estudios clínicos controlados y aleatorizados que demuestran que la influencia de la técnica quirúrgica no es determinante, siempre y cuando ésta se lleve a cabo de forma cuidadosa. En este sentido, Stephens y cols estudiaron a 50 pacientes a los que debían extraerse los cordales inferiores; registraron el nivel previo de inserción, la altura del margen gingival y el ancho de la mucosa masticatoria en tres localizaciones alrededor de los segundos molares adyacentes. Aunque todos los parámetros registrados mejoraban considerablemente al cabo de tres meses, no se registraron diferencias significativas entre los dos tipos de colgajos utilizados. 

En otro estudio posterior, Quee y cols estudiaron a 30 pacientes con terceros molares impactados bilateralmente, en un diseño experimental a «boca partida». Midieron el índice de placa, el gingival, la profundidad de sondaje y el nivel de inserción previo, y mensualmente durante un periodo de seis meses. La situación del hueso alveolar se midió utilizando ortopantomografías. A los seis meses, ambas zonas de extracción presentaban pérdidas de inserción en la zona distal de los segundos molares, independientemente de la técnica quirúrgica utilizada. También pudo comprobarse, en la zona distal de los segundos molares, cómo el grosor inicial del hueso alveolar no tenía influencia en el desarrollo ulterior de la pérdida de inserción. Estos autores concluyeron que, ni el diseño del colgajo, ni el nivel óseo inicial influían en la pérdida de inserción en la zona distal de los segundos molares. 

Otro aspecto controvertido, con respecto a las técnicas terapéuticas, que pueden llevarse a cabo para minimizar las pérdidas de soporte periodontal postquirúrgicas en estas zonas, es si resulta necesario realizar el raspado y alisado radicular sistemático en la raíz distal del segundo molar al realizar la exodoncia quirúrgica del tercero. En este sentido, Osborne y cols en un estudio experimental a «boca partida» en 18 pacientes entre 18-25 años no encontraron beneficios verificables al llevar a cabo el raspaje radicular como parte del acto quirúrgico de la exodoncia de cordales, parcial, o totalmente impactados. Por otro lado, Ferreira y cols llevaron a cabo un estudio experimental a «boca partida» en 28 pacientes con terceros molares erupcionados y con bolsas superiores a 3 mm. A los dos meses de los actos quirúrgicos encontraron que, donde se había llevado a cabo el raspado y alisado radicular, se producía una mejora en la salud periodontal referida a: índice de placa, hemorragia al sondaje, profundidad de sondaje y nivel de inserción relativo. En otro estudio, Van Swol y cols tratan dos casos con bolsas periodontales y defectos óseos profundos varios años postextracción, y recomiendan el raspado y alisado sistemático de la raíz distal del segundo molar adyacente para evitar la colonización por endotoxinas y la formación posterior de bolsas infraóseas en esas zonas.

La respuesta a esta controversia, puede encontrarse en una publicación clásica de Lindhe y cols, en la que se demuestra que el raspaje repetitivo de surcos poco profundos sin afectación periodontal hace perder las fibras de inserción de tejido conectivo y el nivel de inserción clínica. Puede concluirse a este respecto que si nos encontramos ante un cordal no erupcionado, o parcialmente erupcionado, con o sin periocoronaritis, pero sin infección periodontal, el raspado y alisado radicular de la raíz distal del segundo molar adyacente estaría contraindicado; mientras que, si nos encontramos ante un cordal total o parcialmente erupcionado con afección periodontal que incluya al segundo molar proximal, el raspaje radicular estaría plenamente indicado y debería incluirse como parte de la técnica quirúrgica para la exodoncia de los mencionados cordales. 

Indicación del uso de materiales de relleno y/o técnicas de regeneración tisular guiada

Dodson estudió a 14 pacientes en un estudio aleatorio a «boca-partida», y observó a los seis meses que, en los lugares con relleno óseo, mejoraba el nivel de inserción periodontal. Pero sólo el 50% de los pacientes completaron el estudio. El uso de membranas para la regeneración tisular guiada también presenta resultados controvertidos. Oxford y cols utilizaron membranas de politetrafluoroetileno expandido en el lecho de terceros molares con angulación mesial retenidos utilizando un diseño experimental de «boca partida» en 12 pacientes. Concluyeron que, a los seis meses, no existían diferencias estadísticas con respecto al nivel de inserción al sondaje entre los sitios de control y los experimentales, aunque sugieren ciertos beneficios clínicos no verificables estadísticamente en los defectos profundos. Por su parte, Karapataki y cols26 utilizando membranas reabsorbibles de ácido poliláctico en 20 pacientes en un estudio aleatorio con diseño experimental «a boca partida», encontraron una mejoría en el nivel óseo de 0,4 mm, medido con técnicas radiográficas, a favor de las zonas en las que se habían empleado las membranas sin que esta mejoría se mostrara significativa estadísticamente. Estos mismos autores, compararon los resultados obtenidos utilizando membranas reabsorbibles de ácido poliláctico frente a membranas no reabsorbibles de politetrafluoroetileno expandido en un diseño aleatorio sobre 19 pacientes, similar al del estudio anterior; encontraron reducción en la profundidad de las bolsas, ganancia de inserción y de nivel óseo similar en ambos tipos de membranas. 

Otros estudios parecen mostrar resultados favorables con membranas de regeneración tisular guiada en el postoperatorio de la exodoncia de terceros molares inferiores impactados, si bien desde el punto de vista metodológico y de la repercusión que los resultados pudieran tener sobre la práctica clínica diaria éstos son muy discutibles. En este sentido, Antía y cols, en un estudio piloto sobre 8 pacientes seleccionados (a 4 se le colocaron membranas Guidor® en los lugares postextracción y a otros 4 sólo se les realizo desbridamiento quirúrgico), encontraron al año, en el grupo tratado con membranas, una mejora en el nivel de inserción de 0,89 mm, en la profundidad de sondaje de 0,5 mm, y de un 12,7% en el defecto óseo en proporción a la raíz, medido radiográficamente. Pecora y cols, en un estudio sobre 20 pacientes (10 con membranas de politetrafluoretileno expandido y 10 sin ellas), encontraron mejores resultados en el grupo experimental. A pesar de que en este caso el estudio presenta un mejor diseño experimental y estadístico, los resultados deben ser evaluados cautelosamente si se pretende extrapolarlos de su contexto, puesto que no se encontraron mejoras en el grado de recesión, aunque sí en la profundidad de sondaje (1,7 mm) y en el nivel de inserción clínica (2,4 mm). Una mejora de 2,4 mm en el nivel de inserción clínica es una ganancia que, desde el punto de vista clínico, debe ser tenida en cuenta, aunque no debe olvidarse que el estudio fue llevado a cabo sobre 20 pacientes, no diseñado a «boca partida», y tan sólo duró un año. 

Así, debe cuestionarse la predecibilidad del empleo de técnicas sofisticadas de tratamiento para recuperar inserción periodontal en estos pacientes. Mientras tanto, el diagnóstico precoz de la impactación y la técnica quirúrgica minuciosa parecen ser los únicos criterios basados en la evidencia científica actual.

Esta escasez de estudios relevantes sobre el tema, podría ser la causa de la falta de criterio existente entre dentistas generalistas e incluso entre especialistas en cirugía maxilofacial a la hora de indicar, o no, la exodoncia de terceros molares asintomáticos en virtud del riesgo de complicaciones posteriores.

 

 

Estudio comparativo del pronóstico de una reducción extracorpórea y tratamiento cerrado en las fracturas de cabeza y/o cuello del cóndilo de la mandíbula…   Park JM et al, de Gangneung, Corea (J Oral Maxillofac Surg 2010 jul 31), estudiaron 71 pacientes que habían padecido fractura del cóndilo mandibular; 35 (38 varones), de 30.46 +/- 14.27 años fueron tratados mediante reducción extracorpórea, cielo abierto, y 36 (24 varones), de 24.28 +/- 9.99 años, fueron tratados a cielo cerrado. Mediante radiografías panorámicas y examen clínico, evaluaron la presencia de complicaciones: reabsorción condílea, maloclusión,  problemas neurales y desplazamiento del menisco, a los 12 meses de la intervención. Hallaron en las fracturas de la cabeza del cóndilo un número claro mayor de reabsorciones que en las del cuello (P = .023). También fue significativamente más alto el número de reabsorciones en casos de fractura compleja o compuesta (34 veces mas)  que en las simples (P = .006). También la edad del paciente y el método terapéutico influyeron sobre la reabsorción. El tratamiento debe ser decidido sobre la base de la condición del paciente.

 

 

 

CLÍNICAS

 

Adaptación a la odontología de los principios de manejo del recurso tripulación de aerolíneas…   Pinsky HM, Taichman RS y Sarment DP (J Am Dent Assoc 2010 ag;141(8):1010-8) afirman que la industria de la aviación encara el aspecto humano del error mediante lo que se denomina manejo del recurso tripulación (MRT) y que se lo podría incorporar a la odontología con igual fin. Se trata de generar una lista de chequeo que involucra el uso de información, equipo y personas para incrementar la seguridad apuntando a una identificación temprana de  errores. Los profesionales deben establecer estrategias de pensamiento avanzado, dirigido al futuro. Como el error es inevitable, las técnicas creadas de manejo de amenazas y errores (MAE) aumentan la eficiencia y deben ayudar a identificar y captar el error antes de que progrese a resultados indeseados. El análisis de los riesgos incrementa la conciencia de la situación y del error potencial. Se puede generar una lista, como la sugerida por los AA, que tendría estos capítulos: "consulta inicial," "antes del procedimiento," " procedimiento," "antes de la terminación" y "después de la terminación."

 

Manifestación del lado preferido para masticar alimentos consistentes como lado del desplazamiento de la ATM…  Ratnasari A et al (J Oral Rehabil 2010 jul 29) buscaron una relación entre el lado preferido para masticar alimentos consistentes y el desplazamiento anterior del menisco de la ATM. Seleccionaron 32 sujetos sanos de entre 26 y 34 años y les pidieron que masticaran a voluntad 2 clases de comidas charque (comida dura) y bizcochuelo suave (blanda)). Uno, 4 y 7 segs después de iniciada la masticación, les pidieron que abrieran la boca momentáneamente para obtener una imagen digital y de la ubicación del bolo. Efectuaron evaluaciones (que no incluimos) y hallaron en los sujeto asintomáticos con ADD (adelantamiento del disco), un  significativo predominio de lado preferido (LPM) ipsilateral con el ADD durante la masticación del alimento duro. Por el  contrario, no se halló correlación entre el ADD unilateral y el LPM para la comida blanda. Esto  sugiere a los AA que el ADD es el factor que asocia al LPM para alimentos duros. Por lo tanto, habría que divider el concepto de LPM en por lo menos 2 categorías, una para comidas duras y otra para blandas, considerando la carga mecánica sobre la ATM.

 

Se puede predecir la reabsorción del tejido óseo de la ATM en pacientes con artritis reumatoidea precoz, por la crepitación articular y el nivel de glutamato en plasma…   Hajati AK, Näsström K, Alstergren P, Bratt J, Kopp S  (Mediators Inflamm 2010 jun 29) estiman que se puede predecir la reabsorción del tejido óseo de la ATM en pacientes con artritis reumatoidea precoz, por la crepitus articular y el nivel de glutamato en plasma, tras estudiar 29 mujeres y 18 varones con erosiones mediante tomografía computarizeda más el crepitus. Estudiaron en muestras de sangre marcadores de inflamación (glutamato, 5-HT, TNF, IL-1beta, IL-6, VEGF), así como estradiol, progesterona y  testosterona. El nivel de erosion de la ATM se vio positivamente correlacionado con el glutamato y la crepitación. En los  pacientes sin crepitus, la erosión estaba positivamente correlacionada con el glutamato, que no fue el caso en los  pacientes con crepitus.

 

 

 

 

ENDODONCIA

 

 

Reducción de la permeabilidad de la dentina por aplicación de fosfato de flúor y calcio…   Komabayashi T, Imai Y, Ahn C, Chow LC, Takagi S (J Dent 2010 jun 2), con un estudio sobre discos de 9 terceros molares extraídos, recuerdan que las aplicaciones tópicas secuenciales de fosfato de flúor y calcio ocluyen los túmulos dentinarios abiertos y reducen la hipersensibilidad, y se propusieron estudiar cómo afectaba la permeabilidad. Comprobaron (en 9 discos usados) que la aplicación en forma secuencial de soluciones acuosas al 5% (en peso) de fosfato disódico con 0m3% de fluoruro de sodio y de cloruro de calcio al 10%, repetidas 3 veces en cada dsco y enjuagados reducía la permeabilidad hasta un 34%.

 

Quiénes terminan el tratamiento comenzado como emergencia…   Lynch CD, Burke FM, Ríordáin RN, Hannigan A (Community Dent Health 2010 jun;27(2):114-7) siguieron 574 pacientes (irlandeses) tratados con una pulpectomía de emergencia. Volvieron para terminar el tratamiento en un 39% (n = 224), 11% (n = 63) para la extracción,  y 50% (n = 287) no volvieron. A los 5 años, consideraron la influencia de la edad, el género, la etiología, así como de tipo de diente y mes de realización, y hallaron que estos tres daban buena predicción del comportamiento futuro.

 

 

 

 

 

ESTÉTICA

 

“Restauración biológica”…   Corrêa-Faria P et al (J Esthet Restor Dent 2010 jun;22(3):168-77) llaman así a la reposición del fragmento desprendido. En dos centrales superiores extensamente dañados colocaron "pernos y coronas biológicos" mediante la preparación y adhesión de  fragmentos obtenidos de dientes naturales, extraídos de otro  individuo, lo que-representa una alternativa para la recuperación morfofuncional de dientes anteriores muy dañados, con un bajo-costo.  [Por un puñado de dólares puede conseguir el artículo completo de la egoísta editorial]

 

 “¿Saben lo que hizo el famoso Mono Liso?” ¿O fue la Mona neurocientífica?...   Dice el hindú Chakravarty A (Med Hypotheses. 2010 Jul;75(1):69-72), que el gran Leonardo da Vinci muy inteligentemente pintó las comisuras de la boca de la famosa Mona Lisa (no el mono liso de María Elena) de manera de evocar la ilusión de movimiento (sonrisa) e  incrementar el valor estético de la famosa (o famoso) enigmática/o. El A propone un nuevo principio de arte neurocientífico o ciencia de la estética, el 'dinamismo,' usado por los artistas para impartir ana ilusión de movimiento en un arte esencialmente estático [no con el futurismo, o con el cinético]. Esta ilusión se generaría por el pensamiento imaginativo activando la cortical frontal en el cerebro del  observador, más una activación del área motriz (área V5/MT) de la corteza visual. [Por un puñado de dólares puede conseguir el artículo completo de la egoísta editorial]

 

 

 

 

 

GERODONTOLOGÍA

 

Menopausia y xerostomía…   Agha-Hosseini F, Mirzaii-Dizgah I y Mirjalili N (Gerodontology. 2010 jul 1), de Irán se preocupan por la salud de las mujeres que mantienen bien tapaditas. Por ello, procuraron conocer el mecanismo que media la sensación de boca seca (BS) en la menopausia femenina, en 104 menopáusicas con sensación de BS o no., en las que midieron la concentración de cortisol en saliva entera estimulada. Ésta fue significativamente superior en los casos con BS que en los controles.

 

 Caries radicular y disritmia cardíaca…   Kaneko M, Yoshihara A y Miyazaki H (Gerodontology 2010 jul 1) anotan que es frecuente hallar disritmia cardíaca en la  población mayor por tener afectado el sistema de conducción y que informes recientes han sugerido que la  caries y la periodontitis pueden predecir accidentes coronarios. Pero que no está demostrado.  Tomaron 600 sujetos, 233 dentados, y a todos los examinaron al comenzar el estudio y periódicamente a lo largo de 4 años. Encontraron que el nivel en suero de la proteína C-reactiva era superior en las personas con caries radicular. El número  de caries radiculares estaba significativamente asociado a  disritmia en no-fumadores . Dedujeron que los ancianos no fumadores con caries radicular tienen un mayor riesgo de disriotmia cardíaca.

 

 

 

 

 

IMPLANTOLOGÍA

 

Carcinoma espinocelular y recidiva paraimplantaria….   Ceulaer JD, Magremanne M, Veen AV y Scheerlinck J (J Oral Maxillofac Surg 2010 jul 29) presentan 21 casos consecutivos de carcinomas espinocelulares de la mucosa bucal en los que se logró la rehabilitación dentaria se efectuó por medio de implantes. Se colocaron 56 implantes durante la ablación del tumor (16) o después (5). Se efectuó la radioterapia según los lineamientos aceptados. En los casos de implantación simultánea, 3 pacientes recidivaron localmente, en torno de los implantes. No hubo recidiva en el grupo de implantación posterior.

 

Efecto postoperatorio de la radioterapia sobre el resultado funcional de los implantes colocados  durante la ablación…   Schepers RH, Slagter AP, Kaanders JH, van den Hoogen FJ y Merkx MA (Int J Oral Maxillofac Surg 2006 sep;35(9):803-8) estudiaron la influencia de la radioterapia postoperatoria en la supervivencia de implantes puestos durante la ablación en la región interforaminal de la mandíbula edéntula en pacientes con carcinoma espinocelular. Analizaron 48 pacientes tratados con cirugía sola o combinada con  radioterapia. En todos, se pudieron 2 a 4 Brånemark Mk II/III de 2 fases, durante la resección tumoral. Un total de 139 implantes, 61 (21 pacientes) recibieron radioterapia postoperatoria. No hubo diferencias en porcentaje de dentaduras funcionales sobre implantes entre irradiados y no irradiados. La oseointegración fue del 97% en los irradiados y de 100% en los no irradiados. El éxito protético  (75%) fue menor porque en 12 de los 48 pacientes (34 implantes) no se pudo colocar una dentadura por recidiva o  metástasis (7 pacientes, 22 implantes) o por razones psicológicas (4 pacientes, 12 implantes), radioterapia o no. En fin, la radioterapia no afecta la oseointegración, y la implantación simultánea puede tener ventajas sobre la doble cirugía en pacientes con carcinoma espinocelular.

 

Efecto de diferentes tejidos blandos trasplantados sobre la reabsorción ósea en torno de implantes endóseos tras la cirugía de tumores bucales…    Kovács A (Int J Oral Maxillofac Implants 1998 ag;13(4):554-60) examinaron en busca de reabsorción ósea 185 implantes cargados hacía ya un año e en 49 pacientes tratados mediante la ablación del tumor y cirugía reconstructiva. En tanto 96 implantes penetraron la mucosa bucal y sirvieron como control, 27 implantesestuvieron asociados a injertos cutáneos de espesor dividido, 9 en injertos mucosos, 18 en colgajos miocutáneos, 30 en injertos yeyunos y 5 en colgajos de músculo vastus lateralis (del cuadriceps) y temporalis. El tipo de restauración fue similar en todos los grupos (sobredentaduras), excepto para los  implantes emplazados en los injertos yeyunos ( prótesis fijas  sobre implantes). Se los siguió por 3 a 5 años. La supervivencia de los 89 implantes rodeados por tejidos blandos trasplantados fue del 94,1%. La pérdida ósea bajo esos varios tejidos fue similar o menor que bajo la mucosa local. Con el tiempo, mostró valores mayores  la reabsorción ósea horizontal bajo los injertos yeyunos y la vertical bajo los mucosos. Los valores medios de todas las mediciones en los injertos cutáneos de espesor dividido fueron mayores que para los de  mucosa local con respecto del patrón de reabsorción horizontal como para la vertical. Conclusión: los tejidos ajenos a la boca trasplantados a ella no tienen efecto en  detrimento de la reabsorción ósea alrededor de los implantes cargados y no pone en peligro su estabilidad a largo plazo. De todos los trasplantes usados, los de espesor dividido de piel son los menos recomendados como peri-implantarios.

 

 

 

 

 

MATERIALES

 

Constructos tridimensionales epitelio-mesenquimáticos dentarios de tamaño y forma predeterminados  para la regeneración dentaria…   Zhang W, Ahluwalia IP y Yelick PC (Biomaterials 2010 ag 1) sostienen que, aun cuando se conoce que las interacciones celulares epitelio-mesenquimáticas dentarias (DE-DM) precisas proveen funciones críticas en la evolución del diente, aún están por generarse interacciones celulares DE-DM apropiadas para la regeneración dentaria. Para afrontar este desafío y generar dientes de bioingeniería de tamaño y forma  predeterminados, hemos caracterizado constructos tridimensionales (3D) prefabricados celulares DE-DM. Cocultivaron células pulpares humanas sembradas en capas de gel Collagen junto con células porcinas DE suspendidas  en Growth Factor Reduced (GFR) Matrigel. Las capas  resultantes 3D de células DE-DM fueron cultivadas in vitro, o implantadas y desarrolladas subcutáneamente in vivo en  ratas. Análisis moleculares, histológicos e inmunohistoquímicos (IHC) de los implantes cosechados  revelaron interacciones celulares organizadas DE-DM,  expresión inducida de marcadores dentarios específicos (Amelogenina (AM) Sialofosfoproteína Dentinaria (DSPP), y de marcadores de membrana basal (Laminina 5 y colágeno IV) y tejido irregular mineralizado a las 4 semanas. Estos estudios facilitarán el establecimiento de métodos confiables de elaboración de tejidos dentarios y dientes enteros de forma y tamaño específicos.

 

Más de selladores...   Chen X, Cuijpers V, Fan M, Frencken JE (J Dent 2010 mayo 21) afirman que los selladores de ionómeros vítreos de alta viscosidad (Ketac Molar Easymix) tienen menor filtración marginal que los composites.

 

 

 

 

 

MISCELÁNEAS

 

Rompecabezas

  

El autor del editorial siguiente dice. El periodismo necesita ofrecer algo más que piezas sueltas, algunas que sólo interesan a los especialistas, y esforzarse en articular el rompecabezas para dibujar una imagen más global. Cuando leí esto me dije “esto es lo que siempre me he dicho y capta la necesidad del colega de que los ‘sabios’ pongan en una imagen integral, en una ‘actualización,’ todas las partículas de saber que andan desperdigadas por ahí.”

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Tomadas de una en una, las piezas de un rompecabezas gigante dicen más bien poco de la imagen completa. En muchos casos, por esa tendencia irrefrenable a ver o querer ver lo que ya conocemos de antemano, nos podemos hacer una idea equivocada. Y es que la información del conjunto que aporta una sola pieza depende del tamaño de la imagen, de la novedad y de la complejidad de la escena, así como de las piezas previamente encajadas. Esto es algo que se tiene bien presente al hacer un puzzle, pero se lo olvida en otras actividades complejas, como en la información de las ciencias (las médicas incluidas) o en las ciencias de la información. Aplicando la metáfora a la tan mentada “era de la información” tendríamos que no se accede a la información global sino a diminutas piezas informativas de un rompecabezas ignoto y descomunal. El logotipo de la Wikipedia, tan representativa de esta era, es precisamente un globo terráqueo dibujado como un puzzle esférico e incompleto.

Podemos, pues, visualizar el mundo, la información, la ciencia, la medicina y todo lo conocido y por conocer como un rompecabezas de datos o bits que sólo despliega su auténtico sentido al articular sus piezas. Y animados por esta imagen, muchas de las piezas informativas que vomitan constantemente los medios de comunicación resultan ciertamente ridículas en su insignificancia y desarticulación.

Pensemos en el periodismo médico, devorado por la comunicación y ahogándose con píldoras informativas triviales, descontextualizadas y con intereses ocultos. El periodismo necesita ofrecer algo más que piezas sueltas, que algunas sólo interesan a los especialistas, y esforzarse en encajar las piezas para dibujar una imagen más global.

¿Para qué si no se mete la gente a periodista? “Para mí el gran atractivo del periodismo es abordar un problema complicado y escribir para explicárselo a alguien,” dijo – más o menos -- Bill Keller, director de The New York Times. No suele ser lo que sucede.

Leyendo alguna revista odontológica, qué poca cosa se nos antojan tantos y tantos estudios científicos publicados que presentan como trofeo presuntamente valioso una minúscula pieza del rompecabezas, sin apenas pistas de cómo ensamblarla en el conjunto. La manera de operar la ciencia se ajusta perfectamente al modelo reduccionista del puzzle: dividir y parcelar para llegar a conocer una pequeña pieza. Pero también hace falta síntesis, y en las ciencias de la vida hace ya tiempo que se reclama avanzar también en esta dirección. Esta miopía intelectual de las ciencias médicas o de la información general consiste en creer y hacer creer que la pieza es el todo.

Es el maldito efecto puzzle.

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Gonzalo Casino, Licenciado en Medicina, con postgrados en edición y bioestadística, trabaja en Barcelona como periodista científico e investigador y docente de comunicación biomédica, y es autor de esta excelente nota (en transcripción no muy textual) que me lleva a insistir en mi pregunta a los colegas de si vieron alguna vez en largos años en la Revista de la Asociación Argentina de Odontología, zB, algún artículo de esos que requieren la inteligencia superior de quien sabe armar la imagen total a partir de ínfimas vistas diseminadas en el universo odontológico. Es que hace falta una mente superior para eso, y me temo que no tenemos muchas. O se reservan para alguna conferencia ilustrada que garantiza prestigio mayor. (Valga la salvedad de que algunas revisiones de temas han aparecido, pero les faltó a los autores la capacidad de síntesis, para decir lo mismo en pocas palabras y con conceptos útiles para el trabajador del torno.)

 

Crioconservación...    Lee SY et al (J Endod 2010 Aug;36(8):1336-1340) señalan que si bien se sabe que las células madre de la pulpa dental humana (CMPD) pueden ser útiles para acciones regenerativas, no se conocen bien los efectos de la crioconservación de dientes intactos. De ésta se sabe que permite conservar con éxito los dientes con su ligamento para futuros autotrasplantes. Los AA utilizaron un nuevo congelador programable con un campo magnético para aislar CMPD de dientes crioconservados, o no, separadas por digestión enzimática, hasta concluir que los dientes enteros criopreservados pueden ser usados para  autotrasplantes y que proveen una fuente viable de CMPD.

 

 

 

 

 

ODONTOPEDIATRÍA

 

Clorhexidina para la adhesión…   Ricci HA et al (Eur J Oral Sci 2010 ag;118(4):411-6) evaluaron el efecto de la CHX sobre la estabilidad mecánica de la adhesión de composite a la dentina. Prepararon cavidad en 26 molares primarios contralaterales in vivo, los grabaron con ácido fosfórico, y trataron la dentina con 5 microl de CHX al 2% o con agua desionizada; los recolectaron tras la exfoliación. Habían permanecido en boca hasta 30 d; y 1-5, 10-12, y 18-20 meses. La resistencia adhesiva, en el grupo del agua, comenzó a disminuir al mes 1-5 (30.6%), mientras que en el grupo experimental esto pasó sólo después de 10-12 meses en  función (26.3%). Conclusión: La CHX coadyuva en la  adhesión a la dentina, no produce ningún efecto en detrimento en la resistencia adhesiva inmediata y fue  capaz de reducir la tasa de la degradación adhesiva en los primeros meses de la restauración.

 

Los niños ante el cepillado…   Sandström A, Cressey J y Stecksén-Blicks C (Int J Paediatr Dent 2010 jul 23) nos recuerdan la observación clínica cotidiana de lo mal higienizada está la dentadura infantil. Hicieron un estudio transversal de escolares de 6, 8, 10 y 12 años (clase media, en Umeå, Suecia. Registraron la placa visible en vestibular de incisivos y caninos con fotografías de los participantes antes  y después del cepillado. La técnica de cepillado fue registrada con cámara de video. Un cuestionario sirvió para recolectar datos sobre los hábitos de higiene. La razón entre la suma de valores de placa antes y después del cepillado fue significativamente mayor en el grupo de 6 años comparados con los de 10-años (P < 0.05). Hubo una correlación negativa entre el tiempo invertido en cepillarse y la razón entre la suma de los valores de placa antes y después del cepillado (r = -0.31, P < 0.01). La correlación menor fue la desplegada en el grupo de menor edad (r = 0.07, P > 0.05). Los de 6 años dedicaban un tiempo significativamente menor para cepillarse que los mayores (P < 0.05). Conclusión. La remoción de la placa de ls caras bucales con el cepillado fue pobre y promedió 19% en los niños de 6 años y 30% para los mayores. Los resultados del cepillado en niños de 8-12 años pueden beneficiarse incrementando el tiempo de cepillado. Si bien se puede conceder cierta responsabilidad a los niños, necesitan el apoyo de los padres.

 

 

 

 

 

OPERATORIA

 

Sobre dinkas y nueres...   Fox SH y Willis MS (Transcult Psychiatry 2010 jul;47(3):452-72) usaron el Harvard Trauma Questionnaire, la Hopkins Symptom Checklist-25, y el Self-reporting Questionnaire-24 para evaluar el sufrimiento en 22 refugiados Dinka y Nuer en USA antes y después de la restauración completa de 4 a 6 dientes frontales inferiores extraídos durante su infancia en Sudán. Los participantes señalaron la significativa mejora en los niveles de sufrimiento tras la reposición de los dientes ausentes, incluidos síntomas de sufrimiento postraumático. Estos resultados ilustran el valor de incorporar las perspectivas de la comunidad en la selección de las opciones de tratamiento para las nuevas poblaciones. Pero también pone énfasis la situación única que enfrenta cada población de refugiados al embarcarse en un proceso de aprendizaje  cultural totalmente nuevo.

 

Excavado paso a paso…   Lima FF, Pascotto RC y Benetti AR (Oper Dent 2010 ag;35(4):482-6) muestran un caso que, al cabo de 17 años, funcionó muy bien por haber procedido gradualmente en el tratamiento de una gran caries en un 4.4, con gran destrucción dentinaria y cúspides socavadas. En la primera sesión, efectuaron una protección pulpar indirecta con hidróxido de calcio más OZE. A los 45 días, eliminaron el tejido cariado remanente (antes no habían querido correr el riesgo de una exposición), colocaron forro de ionómero vítreo (Vitrebond) y composite (P-50). A los 17 años, el diente estaba en función y vital.

 

¿Paso a paso o total?...   Leksell E, Ridell K, Cvek M, Mejàre I (Endod Dent Traumatol 1996 ag;12(4):192-6) trataron en 116 pacientes de 6-16 a (media = 10 a), 127 dientes con caries tan profundas que la exposición pulpar era muy probable si se hacía la excavación pulpar completa. No incluyeron dientes con síntomas, salvo algún dolor transitorio poco antes. Aleatoriamente, se los trató mediante excavación paso a paso –  limpieza de la mayor parte de la caries e hidróxido de calcio – y sellado de la cavidad o limpieza total de la caries; más el mismo sellado para todos: hidróxido de calcio, OZE y la restauración. Dejaron pasar 8-24 semanas para quitar la dentina restante en el procedimiento gradual. En caso de exposición pulpar, efectuaban el tratamiento, como ocurrió en 40 de los dientes tratados por excavación completa. En el tratamiento progresivo, 17.5% necesitaron endodoncia. La diferencia fue estadísticamente significativa. En ambos métodos, los dientes que no necesitaron endodoncia estaban normal clínica y radiográficamente en el último control (media = 43 meses).

 

Limpieza parcial o total de caries…   Thompson V, Craig RG, Curro FA, Green WS, Ship JA (J Am Dent Assoc 2008 jun;139(6):705-12) revisaron 1059 rabajos sobre remoción parcial o total de caries, de los que juzgaron 23 como relevantes. Tres fueron controlados y aleatorizados. De estos 3,  uno siguió a los pacientes por 10 años, y proveyó una fuerte evidencia de que es recomendable dejar dentina afectada, en una primera etapa, cuando hubiera riesgo de exposición pulpar. Varios estudios mostraron que las bacterias cariogénicas, una vez aisladas de su fuente de nutrición con una restauración confiable, o morían o quedaban latentes, sin riesgo para la salud dentaria. Para la clínica, queda que no se requiere la remoción total de los  vestigios de dentina infectada próxima a la pulpa.

 

 

 

 

 

ORTODONCIA

 

Extraer o no extraer, y la cuestión del perfil blando…   Khan M y Fida M (J Coll Physicians Surg Pak 2010 jul;20(7):454-9) tomaron a 34 jóvenes cefalografías laterales previas y posteriores al tratamiento. En 17, la ortodoncia incluyó la extracción de 4 premolares, y en la otra miad, no. Analizaron los efectos sobre incisal y los tejidos blandos y compararon ambos grupos. En el grupo de las extracciones se terminó con una estadísticamente significativa reducción en la prominencia labial superior e inferior (p=0.004 y 0.021), el otro grupo experimentó un ligero incremento en la prominencia labial (p=0.009). Aunque el grupo con extracciones logró cambios mayores en los tejidos blandos, las comparaciones posteriores mostraron que ambos grupos terminaron dentro de los mismos parámetros de los tejidos blandos. Se concluyó que el tratamiento con extracciones de premolares no tiene un efecto perjudicial para la estética facial, siempre que la decisión sea tomada sobre una base sólida.

 

Fracasando con los caninos superiores retenidos…   Becker A, Chaushu G y Chaushu S (Am J Orthod Dentofacial Orthop 2010 jun;137(6):743-754) evaluaron en 28 pacientes de 17.4 +/- 4.3 años, con 37 caninos superiores retenidos, las causas del intento fracasado de resolver su problema. La duración media del trabajo en los fracasos fue de 26.2 +/- 17.2 meses. Esos tratamientos se basaron sobre todo en radiografías planas, anclaje intra-arco dental y tracción elástica directamente sobre el alambre labial.  Las  mayores razones de fracaso fueron el inadecuado anclaje (48.6%), tracción direccional y localización erradas (40.5%), y anquilosis (32.4%). En varios pacientes concurrieron más de una razones. La tasa de éxitos fue de 71.4%. Repitieron la cirugía para el 62.9% de los caninos, sobre todo para  redirigir las ligaduras de alambre. La corrección incluyó el uso de 3-D y un cambio en la dirección de la tracción. El anclaje fue reforzado con recursos dentarios y esqueléticos.

 

Asociación de apiñamiento anteroinferior con la presencia de terceros molares

Por Dulce Gutiérrez; Raúl Díaz y Erick Villalba (Revista Mexicana de Odontología Clínica Año 2/ Núm.XI/ 2009)

  

Universo Odontológico adelanta las conclusiones de este trabajo por ser una cuestión permanente en el pensamiento de la profesión:

El tercer molar tiene un efecto sin significancia estadística en el apiñamiento anteroinferior. No existe una asociación entre estos factores, ya que la ausencia de los terceros molares no explica la anomalía igualmente presente

 

El apiñamiento anteroinferior es una maloclusión de etiología multifactorial1,2,3 en la que intervienen herencia, hábitos, dieta, crecimiento facial, longitud y ancho mandibular, tamaño dental, cambios funcionales. Además, los terceros molares (serotinos) 4 pueden producir una fuerza anterior que lo causará. De acuerdo a su etiología, se puede clasificar en primario, secundario y terciario; es este último el que incluye la erupción del tercer molar, cuyo desarrollo, formación y posición en la arcada es muy variable. Clínicamente, la dimensión del apiñamiento se clasifica como leve (menor de 3 mm), moderada (de 3 a 5 mm) y grave (mayor de 5 mm).

Se ha sostenido que los terceros molares mandibulares pueden generar una fuerza anterior o movimiento mesial de los dientes posteriores, con una remodelación de la mandíbula que provocará separación en los puntos de contacto, lo cual traerá como consecuencia el apiñamiento de los incisivos inferiores, sin embargo, esta fuerza mesial no puede ser detectada fácilmente.

 

Pacientes y métodos

 

El objetivo del estudio fue establecer la asociación entre el apiñamiento anteroinferior y la presencia de terceros molares. Se revisaron los 2 530 expedientes del Departamento de Ortodoncia de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Odontología de la UNAM de pacientes ingresados durante los años 1998 a 2006 (muestra total disponible).

 

Se incluyeron aquellos cuya edad iba de los 20 a los 25 años, sin extracciones ni cirugía de dientes permanentes, sin tratamiento de ortodoncia ni ortopedia y que además contaran con ortopantomografía y modelos de estudio; fueron excluidos todos aquellos portadores de prótesis y con síndromes de cabeza.

 

Calibración

 

Para la realización del estudio se calibró una evaluadora con una muestra de 10 expedientes que cumplieron los criterios de selección. En la medición de los modelos de estudio se calibró con la colaboración del coordinador del Departamento de Ortodoncia de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Odontología de la UNAM; se obtuvo una concordancia entre observadores de r=0.867, y en las ortopantomografías el diagnóstico de los terceros molares fue calibrado con ayuda del coordinador del Departamento de Imagenología de la misma Facultad; hubo una concordancia entre observadores de k=0.925.

 

Medición del apiñamiento

 

Para medir el apiñamiento en los modelos de yeso se determinó el espacio disponible y el necesario tal como lo describe Moyers.

Espacio disponible: se midió de la cara distal del canino inferior derecho a la cara distal del canino inferior izquierdo, por encima del borde incisal, con la ayuda de un alambre de latón calibre 0.024, el cual fue amoldado al hueso basal. Posteriormente se estiró para obtener la longitud anterior mandibular en milímetros (Fotos 1a, 1b y 1c).

Espacio necesario: se midieron los anchos mesiodistales entre los dos puntos de contacto de cada uno de los seis incisivos mandibulares, para lo cual se utilizó un compás de puntas finas y se sumaron cada una de las medidas obtenidas

La diferencia en milímetros entre el espacio necesario y el espacio disponible fue la magnitud del apiñamiento anteroinferior.

 

Diagnóstico de los terceros molares

 

La información recabada de las radiografías panorámicas sobre la presencia de los terceros molares fue captad en la base de datos correspondiente mediante el programa estadístico SPSS 12.0.

 

Resultados

 

Se realizó un estudio transversal de 93 expedientes clínicos que cumplieron con los criterios de selección. En ellos predominó el sexo femenino (64.5%), el estado civil soltero (98.9%), la ocupación estudiante (93.5%) y el grado de escolaridad profesional (82.8%).

 

Prevalencia de terceros molares inferiores

 

En la población estudiada se encontró que fue más frecuente la presencia de ambos terceros molares (74.2%) que de un solo molar (4.3%).

 

Apiñamiento

 

Noventa por ciento de la muestra presentó apiñamiento anteroinferior; el apiñamiento mostró una media de 4±3.7 mm, con un intervalo de -7.2 a 17 mm. Gradación del apiñamiento: La proporción más frecuente fue de apiñamiento grave (55%).

 

Evaluación de la asociación de la presencia de terceros molares con apiñamiento

 

Se analizó la asociación entre la presencia de terceros molares y la dimensión del apiñamiento anteroinferior, para lo que se empleó la prueba de correlación de Spearman (rho), cuyos resultados fueron: rho=0.017, con un valor de p=0.872. Esto indica que la presencia de terceros molares inferiores y el apiñamiento dental anteroinferior son independientes.

 

Discusión

 

Proporción de pacientes con apiñamiento

 

En la muestra estudiada, 90% presentó apiñamiento anteroinferior, datos mayores a los reportados por Lundstrom13 (50%), Moorrees14 (48.3%) y Buschang15 (30%) en diferentes poblaciones. Sin embargo, Canut6 refiere que la proporción de apiñamiento puede ir desde 50% (en la población general) hasta 90% (en la población que acude a tratamientos dentales), donde el límite superior concuerda con nuestros resultados. Destaca que los individuos estudiados acudieron espontáneamente al servicio de ortodoncia debido a su necesidad de alinear sus dientes y mejorar su aspecto y función. En 55% de los pacientes que presentaron apiñamiento éste fue grave (mayor de 5 mm), porcentaje mayor al mencionado por Buschang15, quien reporta 17% de apiñamiento severo ≥7 mm.

 

Apiñamiento con relación al número de terceros molares presentes

 

De la población estudiada, 21.5% mostraba apiñamiento sin la presencia de terceros molares, resultado que apoya el planteamiento de Profit, quien menciona que el apiñamiento también se observa en individuos con ausencia de terceros molares, por lo que la presencia de éstos no es fundamental para que exista tal apiñamiento.

 

Asociación entre apiñamiento y presencia de terceros molares

 

Aproximadamente 3.2% de la población presentó apiñamiento anteroinferior con la presencia de un solo serotino, en tanto que 65.6% tuvo apiñamiento ante la presencia de ambos terceros molares. En 68.8% de los casos de población estudiada que tenían uno o ambos terceros molares existió apiñamiento anteroinferior.

 

Nuestros resultados no muestran asociación entre la presencia de terceros molares y el apiñamiento, lo que es coincidente con lo mencionado por Buschang en una muestra de mexicanos, blancos y negros. Linquist y Thilander reportan la obtención de 0.16 mm de espacio mandibular disponible si se realiza la extracción de terceros molares; por su parte, Vego encontró una diferencia de 0.8 mm en pacientes con y sin terceros molares, y Harradine refiere 1 mm de diferencia. Cabe hacer notar que las diferencias encontradas por estos autores son menores a un milímetro y sus resultados no son estadísticamente significativos.

 

En caso de agenesia de terceros molares puede existir apiñamiento por diferentes factores, de tipo congénito o ambiental, que ocasionan que los dientes no se puedan colocar normalmente en los maxilares o puede deberse –según Bjork– a un incremento mandibular más que a la presencia de los terceros molares. Aunque Canut no descarta la influencia, tampoco presenta datos que evidencien el papel de los cordales en el apiñamiento terciario, cuya acción podría estar combinada con otros factores causales.

 

 

 

 

 

PATOLOGÍA

 

Inyección de hexacetonuro de triamcinolona contra granuloma gigantocelular…   Nogueira RL et al (Int J Oral Maxillofac Surg 2010 jul 29) nos recuerdan que el granuloma gigantocelular es benigno, pero que ocasionalmente es agresivo, en lesiones que tradicionalmente  fueron tratadas quirúrgicamente. Por lo que presentan 21 casos de granuloma gigantocelular de los maxilares tratados inyección en la lesión de corticosteroides. El protocolo adoptado fue la inyección (1.0ml  x cm3) en la lesión de hexacetonuro de triamcinolona 20mg/ml diluido en anestésico (2% lidocaína/epinefrina 1:200,000) en la proporción 1:1; 1 infiltrado en el área radiolúcida de la lesión, con un total de 6 aplicaciones bisemanales. Había lesiones agresivas en 10 pacientes y en 11, no. Dos respondieron negativamente y pasaron a cirugía; 4 dieron una respuesta moderada, 15 buena, y 8 de 19 con moderada a buena respuesta pasaron a osteoplastia por razones de estética facial. Las ventajas de esta terapia son: menos invasiva, probable menor costo, menor riesgo y posibilidad de tratar la lesión quirúrgicamente en el futuro, si fuera necesario.

 

Carcinoma de células acínicas de las glándulas salivales menores…   Triantafillidou K, Iordanidis F, Psomaderis K, Kalimeras  (J Oral Maxillofac Surg 2010 jul 31) incluyeron en su estudio 11 pacientes con carcinoma de células acínicas de las glándulas salivales menores, 7 m y 4 h, de 46 a 83 años. Distribución de los sitios primarios: mucosa bucal (4) maxilar/ seno, etc, (2), paladar duro (1), unión de paladar duro/blando (1), labio inferior (1), surco labio marginal (1), y surco vestibular y mandíbula (1). Todos los pacientes fueron tratados con cirugía. Usaron radioterapia en 3 pacientes. En todos los tumores, evaluación inmunohistoquímica de la expresión de marcadores  Ki-67, p53, EGFR, y c-erbB-2/neu. Los siguieron entre 2 y 15 años, con 7 pacientes vivos a los 2, 3, 4, 5, y 15 años. Dos fallecieron por otras causas a los 9 y 10 años , y 2 por la enfermedad (recidiva local, y metástasis a distancia 2 y 3 años después). Fue evidente la sobreexpresión de los marcadores inmunohistoquímicos en las metástasis extendidas. Es decir, este análisis provee información adicional para el pronóstico de este tumor.

 

Úlceras por alendronato…   Kharazmi M et al (Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol Endod 2010 jul 29) señalan que es conocida la irritación que causa el abuso de  alendronao (bifosfonato para osteoporosis, ya varias veces mencionado en U. O.) las vías aerodisgestivas, aunque en toda la literatura que revisaron hallaron sólo 14 artículos que informaran de úlceras de la mucosa bucal por ese fármaco.

 

 

 

 

 

PERIODONCIA

 

¡ Geles o microesferas en las troneras?...    Sridharan S et al (J Periodontol. 2010 ag 3) concluyeron que el tipo de presentación de la medicación aplicada en la bolsa periodontal influye significativamente en el resultado de la terapia. Las microesferas presentaron una liberación más sostenida así como alta concentración inicial del fármaco.

 

Pronóstico bifurcado…   Hugo Felipe Do Vale et al (J Am Dent Assoc, 2009 abril; 140, (4), 434-440.) seleccionaron 23 pacientes con periodontitis crónica con lesiones de Clase II de la bifurcación en molares inferiores, con profundidad de bolsa (PB) de 5 mm o + y sangrado al sondar (SP), para efectuar en ellos un tratamiento periodontal. Realizaron mediciones sobre las radiografías para establecer si podían contribuir al pronóstico de la terapia. Concluyeron que el ancho de la bifurcación a nivel óseo, hacia 3 mm del fórnix y  la altura de la lesión influyen en la respuesta de esas lesiones a la terapia no quirúrgica. Es decir, cuanto más estrechas y más cortas las bifurcaciones radiculares, mejores resultados.

 

 

 

 

PREVENCIÓN

 

 

Leímos sobre 1) el fosfopéptido de caseína; 2) un misterioso descenso de caries, 3) mejor duras que blandas, y 4) mejor estañoso que sódico contra halitosis.

Leímos que no existe evidencia suficiente, pero sí la sugerencia de que el fosfopéptido de caseína usado en pasta dentífrica podría tener una eficacia similar en cuanto a prevención de caries a las pastas con monofluorfosfato sódico (Martinez-Mier EA. (J Evid Based Dent Pract 2010 Sep;10(3):154-155.).

Leímos que aún queda mucho por entender, pues el índice de caries entre 606 reclutas del ejército suizo se redujo un 37%, con respecto de 1985 y 1996, pero (Schweiz Monatsschr Zahnmed 2010;120(7):590-5.Menghini G, Steiner M, Thomet E, Rath C, Marthaler T, Imfeld T) no hubo diferencias entre los que en sus primeros estudios habían recibido instrucción adecuada en higiene dental y los que no se habían beneficiado con ella. Los fumadores habían aumentado la cantidad de caries.

Leímos que los cepillos dentales manuales de cerdas duras podrían remover mejor la placa dental, pero asimismo puede causar más trauma de los tejidos blandos, comparando con los cepillos de cerdas blandas.  (J Periodontol 2010 ag 19 Zimmer S, Oztürk M, Barthel CR, Bizhang M, Jordan RA)

 Leímos que los compuestos volátiles sulfurorosos (VSC) se reducen significativamente después de cepillados con den tífricos con fluoruro estañoso al 0,454% frente a la misma forma de higienizarse con fluoruro de sodio al 0,243%; sin problema de tolerancia con ninguno de los dos. Además, en este estudio algo limitado hallaron que el cepillado de la lengua no aporta beneficios significativos contra la halitosis con respecto de cepillado dental solo. (Am J Dent. 2010 Jun;23(3):175-8 Chen X, He T, Sun L, Zhang Y, Feng X)

 

 

 

 

 

PRÓTESIS

 

 

Tratar, extraer o reemplazar...   Zitzmann NU et al (J Prosthet Dent 2010 ag;104(2):80-91) investigaron en PubMed trabajos publicados entre 1966 y2009 que encararon los factores críticos en la decisión a tomar ante un diente dudoso de si tratarlo, mantenerlo o reemplazarlo quizá con implantes. La conservación del diente y la aceptación de los riesgos son apropiados cuando: no es demasiado extensa la afección del dient;, cuando tiene un elevado valor estratégico (sobre todo en pacientes con contraindicación para implantes; cuando está ubicado en un arco intacto; cuando la conservación de las estructuras gingivales tiene suma importancia. Cuando se planifican restauraciones completas de la dentadura, el uso estratégico de implantes y unidades pequeñas (prótesis fijas cortas), sostenidas por dientes o implantes, además de incluir pilares naturales con buen pronóstico para PF extensas, se recomienda reducir al mínimo el riesgo de fracaso de la restauración completa.

 

 

 

 

RADIOLOGÍA

 

Sonda ultrasónica para el espesor de los tumores...   Lodder WL et al (Eur Radiol 2010 ag 3) efectuaron un análisis retrospectivo de los datos de 65 pacientes con cáncer de la cavidad bucal, vistos con derivación terciaria entre  2004 y 2010, buscando la correspondencia entre el grosor del tumor medido por ultrasonografía e histopatología. Y también entre espesor del tumor y metástasis de cuello. En 11 casos, la medición intra-oral no fue óptima por una  limitada apertura bucal (n = 2) o la imposibilidad de trazar la lesión (n = 9). Hallaron correlación de la medición con la  histopatología (n = 23, R = 0.93). Un tumor de </=7 mm acarrea un riesgo de metástasis de los ganglios linfáticos del 12%, mientras los que exceden los 7 mm llega al 57% (p = 0.001). Un 25% desarrolló metástasis de cuello y un 19% dio recidiva local. El tamaño del tumor es un importante marcador predictivo de metástasis en los ganglios linfáticos. Puede ayudar en la toma de decisión sobre el manejo del tumor primario y cuello. La política de esperar y ver estaría respaldada sólo para lesiones superficiales con espesores de menos de 7 mm, pero sólo si la acompaña una aspiración frecuente guiada por US.

 

 

 

 

 

SALUD                                                                                                  

 

La diabetes tipo 1 predispone a una mayor marginación leucocitaria gingival y extravasación macromolecular in vivo…   Sima C, Rhourida K, Van Dyke TE y Gyurko R (J Periodontal Res 2010 jul 29) señalan que, aun cuando se sabe que la diabetes predispone para la enfermedad periodontal, no están claros los mecanismos celulares y moleculares que vinculan las dos condiciones. Por ello, buscaron el impacto de la hiperglucemia crónica sobre la marginación leucocitaria y la extravasación macromolecular gingival vascular in vivo. Con microscopía gingival intravital midieron la extravasación de isotiocianato de fluoresceína en ratas diabéticas, más varias otras mediciones. Sus resultados les permitieron concluir que la hiperglucemia crónica induce un estado proinflamatorio en la microcirculación gingival caracterizado por la permeabilidad incrementada vascular y por la activación leucocitaria y endotelial celular aumentada. La lesión microvascular inducida por los leucocitos, a su vez, puede contribuir al daño de los tejidos  periodontales en la diabetes.

 

Para evitar el cáncer de vesícula

 

Se puede reducir el riesgo de cáncer de vesícula… ¡tomando agua!

Un estudio evidenció que los grandes consumidores  de agua corren menos riesgos de cáncer que quienes no beben bastante.

Lo primero, claro, es limitar el tabaco. Segundo, limitar  la exposición a agentes cancerígenos. Tercero: ¡beber agua ! Esto es lo que sugiere un equipo de investigadores españoles que mostraron que quienes beban suficiente agua tienen un  menor riesgo. Las cifras que dan sugieren que quienes  consumen por lo menos 1,4 litros de agua por día tienen un riesgo disminuido del 53 % con respecto de quienes se contentan con beber menos de 0,4 litros.

La explicación sería que ciertos agentes cancerígenos pueden formarse en la vesícula y estancarse en ella demasiado tiempo en ausencia de una excreción rápida. Al aumentar la frecuencia de las micciones, el aporte elevado de agua disminuye ese riesgo.

Y esto pese a los contaminantes que puede traer el agua corriente.

 

 

 

 

 

 TERAPÉUTICA

 

Consenso internacional sobre la toxina botulínica y el babeo pediátrico y adulto…   Reddihough D, Erasmus CE, Johnson H, McKellar GM y Jongerius PH (Eur J Neurol 2010 ag;17 Supl 2:109-21) encararon el babeo y su impacto sobre la salud y calidad de vida. Mediante una minuciosa evaluación de la historia del paciente, examen de la región bucal por un foniatra y, en mayores de 3 años, un examen dental. Con cuestionarios establecieron la validez evaluadora de la Drooling Impact Scale (Escala de Evaluación de Babeo) . Se empleó un enfoque jerárquico del tratamiento desde las terapias menos invasivas, como la foniátrica y, a las más invasivas, como la inyección de neurotoxina botulínica tipo-A (BoNT-A) en las glándulas salivales (parótida y submandibular). Los deseos del individuo y su tutor fueron cruciales en determinar la propiedad de la intervención del paciente. En presencia de  disfagia y parálisis cerebral, sr requiere una cuidadosa evaluación antes de la inyección de BoNT-A. Las respuestas favorables a la intervención incluyen una reducción en la  secreción de saliva y en el babeo, así como mejoría  psicosocial.

 

 

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