HALITOSIS

 

                                                                                                             enero 2009

 Halitosis en el consultorio…

  No es lo que uno espera, sentir mal aliento en el dentista o en su personal, si se considera que es el lugar primordial e inevitable para el tratamiento de la halitosis y es la mínima cortesía que pueden esperar los pacientes. Sin embargo, hasta este trabajo, no se había investigado en el consultorio. Con mediciones periódicas, determinaron que persistía en los examinados el mal aliento matutino y que disminuía después del almuerzo, Observaron diferencias notables cuando se incluyó el cepillado de la lengua tras el dentario. Como recurso adicional útil: desayunar, tomar té, usar colutorio con cloruro de zinc; si bien el beneficio fue limitado en las higienistas con persistencia del mal olor, sobre todo por las tardes.  (Fukui Y, Yaegaki K, Murata T, Sato T, Tanaka T, Imai T, Kamoda T ,y Herai M (Int Dent J. 2008 Jun;58(3):159)

 

 

 

Charlanes de mal aliento…   Hace tiempo, mi mamita me enseñó a desconfiar de extraños en la calle y de investigaciones realizadas en laboratorios comerciales y de dentistas con remedios mágicos y medidores de gases. Lo cual me viene a la mente con motivo del siguiente trabajo, no para desmerecerlo, sino para encender las luces de alerta. Fue realizado en Procter & Gamble Oral Care Clinical Department, la empresa del famoso Crest. La conclusión extraída es el uso de un régimen nocturno de pasta dentífrica Crest Pro-Health Night, el colutorio Crest Pro-Health Night y un cepillo eléctrico Oral-B Vitality Precision Clean se logra una reducción del 35% en el mal aliento matutino, si se compara con el método habitual de higiene. La conclusión surgió del estudio realizado en el sensacional número de 25 sujetos (¡).  (Farrell S, Barker ML, Walanski A, Gerlach RW (J Contemp Dent Pract 2008 sep 1;9(6):1)

 

 

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                                                                                          diciembre 2008

LEÍMOS...
Todo el mundo, absolutamente todo el mundo, tiene mal aliento,  aliento fuerte o aliento que no es perfumado ni  atractivo.
Una (1) de cada cuatro (4) personas tienen mal aliento evidente. Casi siempre su problema está en la boca.
PERO otras dos (2) de cada cuatro (4) tienen aliento fuerte, el de la mañana, el del cigarrillo, el del café, el del ajo y la cebolla, o, simplemente, el de no cumplir estrictamente con las reglas de buena salud y de buenas costumbres.
La cuarta persona no tiene ni mal aliento ni aliento fuerte, ¿pero lo tiene siempre perfumado, da siempre gusto sentirlo?

El buen aliento suele indicar buena salud bucal y, además, agrada, atrae y muestra respeto por los interlocutores. Cuando se está muy cerca esto es evidente.

¿Se aparta la gente cuando usted comienza a hablar?

¿Le dan bien vuelta la mejilla cuando va a darles un beso de saludo?

Pruebe a pasar la lengua por el lado interno de la muñeca, deje secar la saliva y huela; si huele mal, también su aliento.

O si hay una persona muy amiga confiable, pídale como favor que le diga la verdad sobre su aliento.

No basta con no tener los gases repelentes que miden los aparatos y tests, hay que provocar el agrado de la persona con quien se conversa, cualquiera que sea el fin de esa charla. Un beso profundo NO transmite el mal aliento.

 

¿Qué hace falta?

 

Punto de partida inevitable para el restablecimiento y mantenimiento del buen aliento será siempre

la regularidad en el cepillado dental,

el uso del hilo dental,

la limpieza de la lengua y

la visita frecuente al dentista.

Hay mucho más que decir, pero nada sustituye y todo complementa el punto de partida básico. No siga leyendo si no podrá cumplir al pie de la letra con este abecé del buen aliento. Deberá ser un hábito para toda la vida.

Olvide al dentista que no reconoció su falta de buen aliento o la descalificó. Usted tiene derecho a tener buen aliento, como a tener dentadura sana y hermosa. Y no es difícil, salvo por la constancia que exige.

El mal aliento es tan común como desagradable y reduce la confianza de la persona en su vida de relación personal, laboral y social y disminuye su potencial de éxito.

Cuando decida visitar al dentista, durante unos días lleve un diario de absolutamente todo lo que ingiere en el día, medicamentos incluidos.

El mal aliento matutino tiende a desaparecer, pero persiste en las personas con verdadera halitosis. A éstos no se les pasa ni con breves cepillados o buches, ni a veces con la comida.

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                                                                           octubre 2008    

Halitosis del otorrino...   Kostka E, Wittekindt C y Guntinas-Lichius O (Laryngorhinootologie -- ¿por qué al revés, chicos? 2008 ag;87(8):546) dicen, en resumen, lo que sigue:

Se ha dicho que la lengua es el espejo de la salud física. El dorso de la lengua es muy delicado con respecto del sentido del tacto. Su recubrimiento patológico da cuenta de la parestesia experimentada al masticar, deglutir, hablar, saborear y también puede ser fuente de mal olor. La lengua cargada puede ser el resultado de una acumulación exagerada o de una disminución de la abrasión natural por la alimentación que la despeja, así como por xerostomía o disquilia. Para la ORN clínica, el recubrimiento lingual patológico es a menudo idiopático o puede presentarse después de cirugías de la boca o la faringe. Por lo menos se puede decir dudosa la eficacia y la justificación de administrar xenobióticos o vitaminas. Pero quedó mostrado que la cubierta lingual se reduce con facilidad con un limpiador lingual de manejo simple o raspador de lengua. Pueden ser considerados un suplemento valioso en el tratamiento de la lengua cargada, el mal aliento y, aun en algunos casos, mejorador del sentido del gusto. Los resultados preliminares del estudio en marcha demuestran que los raspadores linguales puede ser usados eficazmente después de las cirugías de la cavidad bucal o faringe: después de una tonsilectomía, se reduce la capa lingual y mejora el gusto si se emplea un raspador lingual.

Halitosis en la oficina...   Fukui Yet al ( Int Dent J  2008 jun;58(3):159.) dicen, con mucha lógica, que si la odontología es el principal recurso contra la halitosis, los dentistas debieran prestar atención especial a su propio aliento, por cortesía profesional,.cuando están en el consultorio u oficina dental. Y, nos preguntamos, ¿por qué no extender la cortesía a la oficina de cualquier tipo de actividad? Los AA investigaron la presencia de compuestos sulfurosos volátiles y sus cambios diurnos , más los efectos de varias medidas preventivas de la halitosis. Observaron que el mal aliento matutino persistía durante la mañana y se reducía tras el almuerzo. La limpieza de la lengua y el cepillado dental minucioso redujeron dramáticamente la presencia de los gases malolientes. Contribuyeron significativamente a la reducción otras medidas, como el comer un desayuno,, tomar té y enjuagarse con compuesto de zinc.

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                                                                                  julio 2008        

Sin aliento…   Camilo Gattoni nos envía un recordatorio y forma de presentación de un extracto que presentamos hace un tiempo en Universo Odontológico. La información está destinada al público general; nosotros recortamos lo obvio.

CHICAGO. El extracto de corteza de magnolia, una medicina tradicional china, se convertiría en el arma más novedosa en la lucha contra el mal aliento.

Wm Wrigley Jr Co informó que agregó este compuesto a su goma de mascar y a sus pastillas de menta Eclipse.

El extracto de corteza de magnolia ha sido desde hace mucho tiempo una medicina tradicional china. Se usa para tratar la fiebre, el dolor de cabeza y el estrés y ha demostrado ser efectivo contra gérmenes que provocan úlceras. Aplicado a cultivos de tres tipos de microorganismos bucales eliminó el 99,9 por ciento de los gérmenes en cinco minutos. Tiene baja toxicidad y pocos efectos secundarios.

En un estudio con nueve (¿nueve?) voluntarios que masticaron esas pastillas de menta con el extracto después del almuerzo, se logró eliminar el 61 por ciento de los gérmenes que causan el mal aliento en 31 minutos. Las pastillas de menta sin el extracto sólo lograron una efectividad del 3,6 por ciento. Los chicles requirieron un poco más de tiempo.

 

El chicle estará en el comercio estadounidense a fines de nuestro invierno. Las pastillas, unos meses después.

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                                                                                junio 2008  

Perio, lengua y Halitosis…  Tsai CC, Chou HH, Wu TL, Yang YH, Ho KY, Wu YM, Ho YP (J Periodontal Res 2008 abr;43(2): 186) atribuyen a los compuestos sulfurosos volátiles ser la fuente principal del mal olor de origen bucal y procuraron establecer relaciones con el estado periodontal. A 72 pacientes con periodontitis crónica y lengua pesada los dividieron en dos grupos, uno de 25 al que trataron mediante limpieza de la lengua, terapia no quirúrgica de la gingivitis y enseñanza de la higiene bucal correcta, además de buches con clorhexidina + cetilpiridinio. Hallaron correlación significativa entre la medición del mal aliento y el porcentaje de sangrado al sondeo y al grado de recubrimiento lingual. La minuciosa limpieza de la lengua redujo más del 50% los niveles de gases malolientes. Más aún tras el tratamiento periodontal, la higiene y los buches.

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                                                                          abril 2008  

 

 

Halitosis y reflujo gastroesofágico…   Moshkowitz M et al (Oral Dis 2007 nov;13(6):581) incluyeron en su estudio 132 pacientes consecutivos con reflujo (RGI) y los invitaron a llenar un cuestionario sobre las características y severidad de sus síntomas, así como de su conciencia de una posible halitosis y su seriedad. En 72 confirmaron que padecían RGI, 52 tenían dispepsia funcional, 7 mostraron úlcera péptica y uno sufría cáncer gástrico. Hallaron que la halitosis no estaba significativamente asociada a dolor abdominal superior, saciedad precoz, dolor pectoral y , mientras que estaba efectivamente asociada al RGI (dolor en la boca del estómago, regurgitación, gusto acre, eructos y borborismos). No había correlación con la presencia de infección por Helicobacter pylori. La halitosis puede ser considerada una manifestación extraesofágica de la RGI.

 

Tonsilolitos y halitosis…   A. C. Dal Rio1 et al (British Dental Journal 204, E4, 2007) hallan en la tonsilitis caseosa crónica alta frecuencia de pacientes que se quejan de halitosis y confirman que cuando hay tonsilolitos presentes aumenta 10 veces la probabilidad de halitometría muy positiva. Se puede dar por sentado que en presencia de tonsilitis habrá halitosis. Lo confirmaron en 49 pacientes (17 v, 32 m) derivados para realizar una tonsilectomía con láser, todos los cuales tenían TCC. Hallaron tonsilolitos en el 75% de los pacientes con halitometría anormal y sólo en el 6% de quienes la tenían normal.

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                                                                 diciembre 2006    

Cromatografía gaseosa simple y halitosis…   Takatoshi Murata y ­Hideo Miyazaka (Journal of Periodontology 2006, 77(7): 1142) crearon un cromatógrafo de gases sencillo y compacto, con un sensor de óxido de indio recién inventado para medir las concentraciones de los compuestos sulfurosos volátiles (CSV) presentes en el aliento. Comprobaron su validez mediante mediciones de precisión específicas para los CSV y también si se veía afectada por colutorios con etanol (que tendría un reducido efecto).

 

 

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                                                       septiembre 2006

Coronas desadaptadas...       Escribieron hace poco los serbios Ilic S y Zivanovic A (Vojnosanit Pregl 2006 abr;63(4):409) que los efectos adversos de las restauraciones ceramometálicas sobre varios aspectos de la salud bucal de los pacientes, como pigmentaciones gingivales o mal aliento por retención de comida. El estudio histopatológico de biopsias de encía con pigmentación gris. El examen histopatológico de las descoloridas gíngivas reveló inflamación no específica por cuerpo extraño, metales señalados en el laboratorio. Se debe reemplazar las coronas por otras nuevas en que no haya contacto con metal y que no desborde para evitar la retención de comida y la aparición de halitosis.

 

Seudo-halitosis …   Seemann R et al (Int Dent J 2006 abr;56(2):77, berlineses, estudiaron 407 pacientes que acudieron a consulta por mal aliento y fueron vistos por un dentista especializado,  un otorrinolaringólogo, un clínico médico y un psicólogo. Sólo un 72% presentaba signos perceptibles de halitosis, de los cuales el 92% tenían causas bucales y el resto extrabucales. Conclusión: La halitosis es esencialmente de origen bucal. La seudo-halitosis no suele ser bien diagnosticada y genera una cantidad considerable de tratamientos innecesarios.

 

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                                              agosto 2006

La cantidad de trabajos casi imposible de cuantificar (algunos incluimos a continuación), reconoce como publicación pionera un trabajo de Tonzetich J (J Periodontol 1977 en;48(1):13-20), llamado Production and origin of oral malodor: a review of mechanisms and methods of análisis. En resumen, señaló que los estudios organolépticos indican que la cavidad bucal suele ser la fuente principal del mal olor fisiológico que se aprecia al despertar por las mañanas. Que en todos los individuos, aparte de la edad o el estado de los tejidos bucales, el más intenso mal olor bucal se manifiesta tras períodos prolongados de flujo salival reducido y la falta de comidas y líquidos (como durante la noche). Que resulta de la actividad metabólica normal de la cavidad bucal y que se acentúa cuando existen lesiones periodontales. Que el mal aliento fisiológico es transitorio y puede ser reprimido en la mayoría de las personas por buenas medidas de higiene bucal que incluyan el raspado de la lengua y colutorios antisépticos. Que la evidencia experimental señala con fuerza a la putrefacción de los sustratos proteínicos con azufre llevada a cabo por los anaerobios gram negativos bucal es la causa primordial de la halitosis. Que las condiciones óptimas para la putrefacción se dan en un medio pobre en hidratos de carbono, pH fisiológico y anaerobiosis. Que el sedimento salival con células epiteliales exfoliadas es la fuente principal de sustrato en forma de disulfuros. La proteolisis de estos y la reducción de sus ligaduras preceden a la generación del olor. La intensidad del olor de la saliva y la placa putrescentes y ha sido correlacionada con la concentración de los compuestos sulfurosos volátiles (CSV): anhídrido sulfhídrico, metilmercaptano, sulfuro de dimetilo y disulfuro de dimetilo. Excepto este ultimo, los mismos compuestos sulfurosos fueron hallados en las bocas de todos los individuos investigados. Los dos primeros producen un olor pútrido ofensivo y responden por aproximadamente el 90% del contenido sulfuroso total de la boca. En la mitad de los testeados, su contenido en el aliento matutino era más que suficiente para producir el mal olor típico de esas horas. Ya en ese momento señaló la importancia de las bolsas periodontales y de la lengua como fuentes de halitosis. No pudo determinar la presencia de aminas, indol o escatol en el aliento mediante el uso de la cromatografía de gases ni por los análisis espectrométricos. Una nueva prueba microbiológica permite diferencias entre halitosis psicógena y orgánica. Observa el precipitado de sulfuro de plomo en la punta de un aplicador enun medio de cultivo especialmente suplementado para anaerobios. Un trabajo más reciente logra mediciones con detectores quimioluminiscentes de óxido de zinc y nitrógeno. Con éste se determina la cantidad precisa de compuestos nitrogenados (como indol y cadaverina), Complementaría lo que otros detectores no miden. Según un trabajo japonés de 1996, podría conducir un detector sencillo y pequeño para usar en el sillón dental.

Un estudio reciente (Lee H, Kho HS, Chung JW, Chung SC, Kim YK J Clin Gastroenterol 2006 jun;40(5):421-6) agregó el Helicobacter pilori a los productores de compuestos sulfurados volátiles, responsables de la halitosis, sobre todo, anhídrido sulfúrico y metilmercaptano. Aspirados los gases de un cultivo e inyectados en un cromatógrafo gaseoso, los AA comprobaron que el germen era capaz de producir esos CSV; si bien esto dependía de la cepa cultivada y no resultaba tan sencillo.

Lee CH, Kho HS, Chung SC, Lee SW, Kim YK (J Periodontol 2003 en;74(1):32-7) habían mostrado que en los dos factores más responsables de la halitosis, como la lengua saburral y la periodontitis, la relación con los CSV no estaba del todo clara, según ellos. Entonces sometieron a estudio cromatográficos a 40 personas antes de realizar buenas limpiezas de lengua y tratamientos de las bolsas. Verificaron que el CH3SH era el componente más maloliente de los gases y que la cantidad de todos se reducía drásticamente después de la higiene profesional y personal. La lengua desempeñó un papel primordial (H2S: 76%; CH3SH: 52%; (CH3)2S: 55%) aun entre quienes tenían periodontitis. Los espacios interdentarios también contribuyeron. La prueba organoléptica y la cromatografía gaseosa del metilmercaptano (CH3SH).

Liu XN, Shinada K, Chen XC, Zhang BX, Yaegaki K y Kawaguchi Y (J Clin Periodontol 2006 en;33(1):31-6) condujeron una investigación en 1000 chinas y 1000 chinos de entre 15 y 64 años y hallaron halitosis en un 27,5%, con la lengua en el papel principal, seguida por las periodontitis, índices de placa, y no fueron influyentes caries ni factores sociales o de comportamientyo. Awano S  et al (J Dent 2004 sep;32(7):555-9) concluyeron que era la señal o el marcador más útil para evaluar la halitosis, más que el H2S, pues sería el factor predominante causal del mal aliento. Lo estudiaron en 127 adultos.

Un estudio estructural japonés (Watanabe H Kokubyo Gakkai Zassh 2006 mar;73(1):26-39) llegó a formular las siguientes observaciones. El recubrimiento lingual consiste esencialmente de bacterias y de epitelio queratinizado descamado, proveniente sobre todo de las papilas filiformes. Este epitelio descamado estaba compuesto por epitelio degenerado en todos los niveles, desde un epitelio comparativamente normal hasta el alterado y fragmentado. Su nivel de degeneración se correspondía conla distribución y vitalidad de las bacterias situadas en los alrededores. La intensidad de la halitosis e correlacionaba con la cantidad de recubrimiento lingual. La severidad de la halitosis estaba probablemente asociada al nivel  de la degeneración epitelial por invasión bacteriana.

Otros japoneses consideraron los factores bioquímicos involucrados (Yaegaki K y Sanada K J Periodontol 1992 sep;63(9):783-9 y J Periodontal Res 1992 jul;27(4 Pt 1):233-8) y hallaron que la cantidad de CSV y la proporción metilmercaptano y anhídrido sulfhídrico en el aliento de los pacientes con enfermedad periodontal era 8 veces mayor que en las personas de control. Demostraron (1)que la concentración de disulfuro aumentaba en proporción con la profundidad de la bolsa; (2) que el 60% de los CSV proveníanm del recubrimiento lingual; (3) que esta saburra era 4 veces superior en los pacientes afectados. El 2-ketobutirato, producto secundario del metabolismo de la metionina a metilmercaptano, es más abundante en la saliva de pacientes periodontales. Es decir, que este metabolismo aumenta en la boca de pacientes con bolsas. Como la L-metionina es la fuente principal del metilmercaptano, al medir su aporte desde las bolsas comprobaron que su razón con respecto de los aminoácidos libres era significativamente superior a la de la cisteína. Por cromatografía gaseosa determinaron que la cantidad de CSV y la razón metilmercaptano/anhídrido sulfúrico  estaban claramente incrementadas en los pacientes periodontales y aumentaba en proporción con el índice de sangrado y la profundidad de sondaje. Comprobaron que la limpieza de la lengua reducía esos parámetros en un 49% y en un 35% respectivamente. La cantidad de saburra obtenida de los pacientes afectados era de 90,1 mg frente a 14,6 mg en los controles.

 El cepillado habitual de la lengua, según Danser MM, Gomez SM y Van der Weijden GA (Int J Dent Hyg 2003 ag;1(3):151-8), solo estaría justificado en las personas con halitosis, en las cuales sí es provechoso completar la higiene bucal con este recurso.

Cuando los sudafricanos Feller L y Blignaut E (SADJ. 2005 feb;60(1):17-9) efectuaron el año pasado una revisión de la halitosis, afirmaron la importancia de los CSV y sostuvieron que del 80 al 90% de los casos reconocían un origen bucal: placa, periodontitis, boca seca, malas restauraciones y, sobre todo, el tercio posterior del dorso de la lengua con su carga de recubrimiento o saburra. Advirtieron que toda la tecnología para la medición de los CSV tenían sus ventajas e inconvenientes. Aunque no tuvieron en cuenta la nariz electrónica. De la cual se ocuparon Tanaka M et al (J Dent Res 2004 abr;83(4):317-21) para ver si era aplicable a la observación del aliento fétido. Concluyeron que lo es y que se debe proseguir con sus estudios.

Mientras, en lugar de la complicada tecnología de la cromatografía gaseosa, Murata T, Rahardjo A, Fujiyama Y, Yamaga T, Hanada M, Yaegaki K y Miyazaki H. (J Periodonto 2006 jul;77(7):1142-1147) propusieron el uso de un cromatógrafo compacto y simplificado, equipado con el recién inventado sensor de gases semiconductor de óxido de indio  Comparando con el dispositivo existente, verificaron que había una directa correlación entre ambos y, de paso, que un colutorio con metanol al 5% reducía los CSV.

Un belga estudioso del tema, van Steenberghe D, y sus colaboradores Avontroodt P, Peeters W, Pauwels M, Coucke W, Lijnen A y Quirynen M (J Periodontol 2001 Sep;72(9):1183-91) atribuyeron éxito en la reducción de los CSV perceptibles por la mañana al uso de dos colutorios tras 12 días de uso. Doce estudiantes sanos se abstuvieron de eliminar la placa en ese plazo, tras haber sido limpiada profesionalmente. En ese lapso sólo les permitió higienizarse con: CHX-Alc (una solución al 0.2% de clorhexidina [CHX]); CHX-NaF (CHX 0.12% más fluoruro de sodio al 0.05%); o CHX-CPC-Zn (CHX 0.05% más cloruro de cetilpiridinio al 0.05% más lactato de zinc al 0.14%). Pese a usar sólo ese recurso de higiene, a los 12 días hubo reducciones de los CSV, excepto en el uso del CHX-Alc, quizá por influencia directa de la CHX sobre el monitor de sulfuro. Con el CHX-NaF no se modificó la carga microbiana, sí con los otros dos. La composición de la microflora no fue alterada por ninguno. Subjetivamente, se prefirió CHX-CPC-Alc y CHX-NaF por su mejor gusto y menos efectos secundarios.

Casi el mismo equipo (Quirynen M, Zhao H, Soers C, Dekeyser C, Pauwels M, Coucke W, Steenberghe D J Periodontol 2005 may;76(5):705-12) insistió con un estudio de doble ceguera por 6meses en 45 personas con periodontitis moderada y obvio recubrimiento lingual y con los 2 colutorios no fluorados recién vistos. Controlaron: concentración de CSV, saburra lingual y carga microbiana en distintos puntos. Con ambos colutorios lograron claras reducciones aun en casos que no superaban un valor de 100 con el halímetro. Obtuvieron reducciones apreciables en el recuento de la microflora salival, supragingival y lingual. Comprobaron una estrecha correlación entre los CSV de la boca y los producidos por la incubación de la saliva y también con el número de anaerobios en saliva. Concluyeron que el impacto de la terapéutica no es tanto si no está combinado con el colutorio y que la incubación salival constituye una manera indirecta simple, objetiva y más práctica para evaluar el mal aliento.

Roldan S, Winkel EG, Herrera D, Sanz M y Van Winkelhoff AJ (J Clin Periodontol 2003 may;30(5):427-34), de la Universidad Complutense, probaron un nuevo colutorio, Halita, y concluyeron que era eficaz para reducir los parámetros micrbiológicos de tres nichos bucales en la halitosis moderada a severa en 40 pacientes sin periodontitis, lo cual se correlacionó con mejoras en los valores organolépticos y de los CSV, pero no en el recubrimiento de la lengua. A las 2 semanas vieron clara reducción de los anaerobios. Evaluaron la carga lingual con el Índice de Recubrimiento Lingual de Winkel (RLW)

Índice RLW = a+b +c+d+e+f
0 = sin recubrimiento

  1 = leve recubrimiento

  2 = carga pesada

O'Connor A, Gonzalez I, Sanz M J Periodontol 2005 jun;76(6):1025-33) un par de años después siguieron por 3 meses un protocolo para la halitosis, que consistió en profilaxis supragingival, instrucciones de higiene bucal (lengua incluida) y enjuagatorios y gárgaras con su nuevo colutorio con chlorhexidina, cloruro de cetilpiridinio, y lactato de zinc. De los gérmenes evaluados, el Porphyromonas gingivalis fue el más afectado dentro de la mejora general lograda en recubrimiento lingual, saliva y microflora.

 

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