abril 2005 

Editorial esencial

Temas para editoriales no faltan, ¡sobran! Es tanto lo que hay que decir dentro de todos los aspectos de la profesión que no se entiende la existencia de revistas sin editoriales. En Universo ubicamos este mensaje entre las esencias porque es clave para el progreso de la ciencia que aquí procuramos condensar y difundir. Escribió Erika Check, en Nature (4 de febrero de 2005), una nota llamada “Los Institutos Nacionales de Salud (USA) revelan su política de acceso abierto”, cuestión que U. O. reclamó repetidamente y, por tanto, traducimos textualmente como opinión editorial.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) han revelado su largamente esperado plan de acceso abierto a los hallazgos de las investigaciones. Elías Zerhouni, director de kis NIH, declaró en reunión pública del 3 de febrero que el plan podría cambiar el panorama de la publicación biomédica.

Esa política requiere de los autores (cuyas investigaciones se realizaran con fondos de los NIH) que entreguen copias de sus trabajos a la Biblioteca Nacional de Medicina, cuando hubieren sido aceptados para su publicación. Esos trabajos serán incluidos en el archivo online. Los autores pueden decidir cuándo sus artículos estarán disponiobles para el público, pero los NIH verían con agrado que eso ocurriera a la brevedad posible, y a lo sumo dentro de los 12 meses de publicados.

Los científicos que han estado presionando para un acceso más abierto a los hallazgos de las investigaciones [ver nuestro editorial Pay per view sobre el tema] alabaron esta política, que entrará en efecto el 2 de mayo. “Éste es un paso significativo y positivo y estoy feliz de que se haya puesto esa política por escrito,” dijo Harold Vannus, presidente del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de New York.

Pero no faltaron críticas provenientes de ambas partes interesadas. Los partidarios del acceso pleno a la literatura científica no están contentos con que la política dependa de la participación voluntaria de los autores y que no se exija un acceso no superior a los seis meses de la publicación – lo que había sido propuesto por Zerhouni en el borrador.

“Esto es un retroceso con respecto de la versión previa de la política, que no está justificado y es lamentable,” escribió Peter Suber, director del Open Access Project at Public Knowledge, organización sin fines de lucro de Washington.

Suber y otros críticos agregan que pondría a los investigadores en la difícil posición de tener que negociar entre los NIH, que quieren que los investigadores pongan disponibles sus trabajos cuanto antes, y las revistas, que podrían preferir que los investigadores lo posterguen.

Los editores y las sociedades que obtienen ingresos de la publicación también han criticado algunos aspectos de la política. Objetan que el plan de los NIH de archivar los artículos en su propio sitio, en vez de simplemente orientar al público hacia los sitos en la red de las revistas, es un desperdicio de dinero público. Los funcionarios de los NIH estimaron que el archivo costará entre 2 y 4 millones por año.

El texto hasta aquí reproducido confirma una vez más el interés económico de las revistas científicas comercializadas que no quieren perder sus entradas, con precios exageradamente elevados, como lo sabe cualquier odontólogo que se haya interesado por conocer el texto íntegro de artículos. La finalidad de una revista científica no debe ser la ganancia sino la divulgación de la ciencia. Como procuramos hacerlo en esencias.

                                 U. O.


 

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