Sexo, dientes y abstinencia

 

Andan por ahí estudios – más o menos rigurosos – que afirman que hacer el amor unas pocas veces por semana aporta diversas ventajas, incluidas las de salud y, para nuestro interés, para los dientes; a saber, que como señalan algunos observadores, se considera de buena etiqueta sexual cepillarse los dientes antes de la relación y usualmente también después (según el acto), con lo cual se promueve la higiene bucal. El plasma seminal, sostienen, encierra zinc, calcio y otros minerales que contribuyen a la lucha contra la caries (según el acto). Agregan que, además, brinda una satisfacción mayor que la de exprimir el tubo de dentífrico.

Lo mejor que la ciencia moderna puede decir, en cambio, a favor de la abstinencia sexual es que es inofensiva siempre que se la practique con moderación.

Sin embargo, sólo ahora un comité del congreso de los EE.UU. comenzó a indagar qué pasa con los programas del gobierno de Bush que otorgan fondos por miles de millones a la educación sexual nada más que si enseñan la abstinencia como una protección contra los contagios y los embarazos. Naturalmente, eso lo pagan todos los ciudadanos, de cualquier religión, incluidos los ateos. Los profesionales médicos y dentistas que deben atender posteriormente las consecuencias de una educación que ha generado no menos sexo sino menos uso de preservativos (estadísticas lo dicen) no disfrutan de los subsidios otorgados a los programas de educación para la abstinencia. No sólo son inútiles, sino que pueden causar verdadero daño. O pueden ser repugnantes, según contó un estudiante:

La docente nos hizo una demostración de lo que puede esperar nuestra futura pareja si incurrimos en sexo prematrimonial. Tomó una chica, no siempre muy voluntaria, y la hizo pasar al frente. Sacó un cepillo de dientes con aspecto de haber limpiado inodoros y preguntó a nuestra compañera si lo usaría para sus dientes. Previsiblemente, contestó que no. Entonces, sacó otro cepillo de su caja original y le preguntó si con ése sí se cepillaría. Obtenida la lógica respuesta afirmativa, se volvió hacia nosotros y dijo: “Si tienen sexo antes de casarse, son como ese cepillo roñoso.”*

Muy probablemente, por hechos como éste comenzó a circular en los EE.UU. la frase que viene como anillo al dedo a este editorial que todavía no logramos saber si tomarlo nosotros mismos en serio: Candy Is Dandy, but Sex Won't Rot Your Teeth (parafraseando a Ogden Nash: una golosina es buena, pero el sexo no pica los dientes – él escribió “but liquor is quicker”).

En otras secciones de este mes podrán los lectores leer más sobre la relación entre dientes y sexo. Nosotros tenemos partido tomado en cuanto a eso de la abstinencia como método preventivo, pero nos lo reservamos como secreto de confesión (a voces).**

 

Dr. Horacio Martínez        Dr. Emilio Bruzzo

 

*N de la R.- Un muy formal inglés envió la siguiente carta a la revista británica de nuestra profesión:

Entre la amplia variedad de factores etiológicos involucrados en la glosodinia o síndrome de la boca urente (BMS) están las deficiencias hematológicas y vitamínicas, prótesis, trastornos endocrinológicos y psicológicos (ansiedad, depresión (aunque cuestionada), fobias), y muy típicamente en mujeres ancianas con fantasías de padecer sida.

Hemos observado un caso de varón joven con BMS, quien mostraba cierta desconfianza de padecer una infección de transmisión sexual (ITS) y por ello buscamos en su historia sexual y hallamos que al parecer había sido provocado el BMS por lap dancing,* también denominado exotic dancing. En los dos años siguientes, fue posible detectar otros 6 casos de historia similar, todos en hombres jóvenes, no fumadores, sin historia médica importante y que habían tenido contactos bucales breves con lap dancers, en especial besos en la boca o en los pechos.

El temor a una ITS se intensifico con la aparición del sids y las estrategias para evitarlo a veces son engañosas, como en este baile. Hay poca literatura científica sobre el lap dancing, pero se ve claro en Internet que hay contacto corporal y hasta sexual involucrado, lo que puede dar lugar a ansiedad por una ITS. Se deduce de varios websites que incluyen preguntas sobre esto y varias específicamente se refieren al BMS. Si intervienen otros factores, como perfumes o aceites, no esta claro. Parecería razonable entonces incluir en la historia de estos pacientes un interrogatorio con gran tacto sobre el aspecto sexual. (Sexual history C. Scully1 British Dental Journal 205, 468, online: 8 November 2008)

 

* N de la R.-El término lap es una voz inglesa que significa regazo, y viene a describir la principal característica de este baile. La bailarina se mueve sensualmente al ritmo de la música directamente sobre el vientre de los espectadores. Este baile nació en los clubes de alterne de Las Vegas. Un estudio realizado en esta ciudad indicaba que eran unas 150.000 bailarinas las que bailaban ante cerca de un millón de espectadores al año.

La bailarina realiza el lap Dance con una pista musical, cuya duración depende de lo escogido por el cliente; puede llegar a incluir sexo oral, anal o vaginal

El lap-dance esta muy ligado al striptease, ya que la bailarina, además de bailar, va despojándose de la ropa hasta quedarse en muchas ocasiones completamente desnuda.

A la difusión de este baile contribuyeron las películas, Exótica, del canadiense Atom Egoyan; y Showgirls de Paul Verhoeven.

** Entiendo que Hipócrates consideraba a la unión sexual casi una enfermedad, pues la llamaba “la pequeña epilepsia” (Gelio ,Noches áticas, XIIX, 2). Por mi parte, creo que el hombre y la mujer vivimos la petite mort no precisamente como una enfermedad Terminal. [La Wikipedia, en amplia ignorancia del francés (no solamente) escribe textualmente; La petite mort, también conocida como La pequeña muerte o Le petit mort en francés, es un término utilizado para designar el momento en el que una mujer alcanza el orgasmo, pierde la conciencia durante unos segundos prácticamente y queda en coma durante unos instantes] Quien escribió eso tiene mucho, mucho que aprender. Para empezar, de quien redactó la versión inglesa, que transcribo: La petite mort, French for "the little death", is a reference for sexual orgasm. The term has generally been interpreted to describe the post-orgasmic fainting spells[1] or unconsciousness some lovers experience.. It is mentioned briefly in Jean Rhys's Wide Sargasso Sea as Rochester talks of his sexual relationship with his new wife: "Then try, try, say die and watch me die." "Die then! Die! I watched her die many times." A recent study of brain activation patterns using Positron Emission Tomography (PET) give some support to the experience of a small death:

To some degree, the present results seem to be in accordance with this notion, because female orgasm is associated with decreased blood flow in the orbitofrontal cortex, a part of the brain that is crucial for behavioural control. Comentario machista: Aaaaaaaahhhhhhhhhh, así que tenían cerebro….Lectoras, no se abstengan de protestar contra este machista irredento. (HM)

                                                  

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