Pequeñeces que no son pequeñeces

 

Pequeñeces muy pequeñeces, para empezar, las de esos bichitos que hacen y pueblan la placa microbiana. Minúsculas e invisibles pestes, ¿qué pasaría si de pronto alguien descubriera cómo eliminarlas totalmente?

Adiós bichos, adiós caries, adiós piorrea crueles, adiós al sustento de nuestro trabajo profesional.

¿O no?

Recuerdo cuando la ADA inició su campaña por la fluoración y el lema era “estamos trabajando para quedarnos sin trabajo” Pero al contrario, floreció la próspera era de la estética dental. Eliminadas de repente las pequeñeces de la placa quedaría por reparar el daño presente, producto de esas menudencias imperceptibles a simple vista, esa maldita micro biota.

Pequeñeces muy pequeñeces, para seguir, las de nuestras miserias, nuestras mezquindades. ¿Qué pasaría con los artesanos de la extracción innecesaria y el implante provocado? ¡Al infierno de Scrooge! Llevando con ellos matrices, raspadores, cepillos, seguros, limpiezas, amalgamas, composites, fresas, prótesis, guantes, cuco del sida. ¡Asombroso todas las pequeñeces  que se les esfumarían sin las naderías de la placa dental!

Las macroscópicas roñas, las que impulsan a denigrar al colega anterior, las que hacen ver caries inexistentes y extracciones superfluas, las que hacen trampear a las obras sociales y prepagas, las que impiden actuar con solidaridad profesional y alientan el individualismo salvaje y el más bajo egoísmo; las que ignoran y no practican la educación para la salud con los pacientes; en fin, las miserias de las almas que a gatas, para ver si pueden sobresalir, optan por pisar la cabeza de quienes les harían sombra.

Dadas estas pequeñeces, nadie puede asombrarse de la mala información que reciben los pacientes, como en el reciente estudio realizado en Israel con 442 jovencitos. Habían sido atendidos 44 por especialistas, 244 por odontólogos generales y el resto por OG, pero irregularmente. Encuestados sobre su información de prevención, algún conocimiento mayor mostraron los atendidos por odontopediatras, pero las diferencias no fueron demasiadas y el saber nada profundo.

Obvio, las colosales pequeñeces de las ínfimas pequeñeces personales no son sórdido patrimonio de un solo país, sino de una clase profesional. Por eso, me saco el sombrero ante las campañas por la salud bucal que lleva a cabo, desde siempre, la Asociación Dental Norteamericana, o la encomiable, difícil e inmensa tarea que está realizando en nuestro país la Asociación por la Salud Bucal .¡Me encantaría poder decir lo mismo de otras instituciones!

[…hoy día el complacer gana amigos, y el decir las verdades, enemigos. Publio Terencio Afer (185 a.C.-149 a.C.): La Andriana, I, 1, Aguilar, 1945, p. 24]

[El puntapié inicial de este Editorial partió del British Dental Journal (205, 465, nov 2008) (Dijo H. M.: I’m such a querulous soul that I even whine about myself! "]

 

Horacio Martínez         Emilio Bruzzo

                                                  

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