noviembre 2014

                            

Experimentos en animales

Las mentes más profundas de todos los tiempos han sentido compasión por los animales… Friedrich Nietszche

Si un experimento con animales puede salvar vidas humanas, estamos en favor de que se haga. Nuestra compasión por los animales es superada por nuestra compasión por los seres humanos. ¿Queda claro, no?

Ahora bien, nos preguntamos, ¿son todos los experimentos en animales que se hacen en odontología necesarios para salvar dientes, y con ello la salud y el bienestar? Por ejemplo, ¿son todos los tratamientos de conductos en ratas imprescindibles? ¿O son sólo una manera de alguna empresa de convencernos de que su cemento radicular es mejor que el de su competidor?

Los animales no tienen alma, nos dicen. Bueno, verse no se les ve, como tampoco al  hombre. Hasta no hace mucho los negros no tenían alma. Y hasta hubo quien negó que la tuvieran las mujeres. Pero sufrir, todos sufren. Leímos que aun las plantas sufren.

En fin, dos cuestiones a tomar muy en cuenta cuando se encara un experimento: primero, ver si realmente es útil para nuestra especie y la calidad de vida; segundo, anular o reducir cualquier sufrimiento que pudiera padecer el pobre bicho. Como queremos suponer que sí se está haciendo. Es más, conocemos el caso de un investigador de la esquizofrenia que trabaja acá con medio millar de ratones y que siente afecto por ellos.

 

Ama a los animales: Dios les ha dado los rudimentos del pensamiento y gozo sin problemas. No disturben su gozo, no los hostiguen, no los priven de su felicidad, no trabajen contra las intenciones de Dios! Hombre, no te vanaglories de tu superioridad ante los animales; ellos son sin pecado, y tú, con tu grandeza corrompes la tierra con tu aparición en ella, y dejas el rastro de tu estupidez tras de ti. Ah! Es la verdad de casi todos nosotros.     Fyodor Dostoyevsky

 

De modo que no quitamos ratón ni ponemos ratón, sólo cuidamos la conciencia de los investigadores y de sus lectores. Por todo esto, noviembre está dedicado a esos seres a quienes debemos tanto en el campo de la salud humana. Y que nos disculpen los animalitos de Dios hasta que encontremos otra manera bien intencionada de cuidar a los seres humanos sin descuidar a las demás especies.

                                                  H. M. y E. B.

        

 

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