mayo 2012

La ciencia es poder y dinero

 

La medicina erradicó algunas de las enfermedades más graves (polio, viruela, peste bubónica, etc) y está peleando promisoriamente contra otras, incluidas caries y periodontitis. Se realizan operaciones quirúrgicas inimaginables y se colocan implantes dentarios con cerca del 100% de éxitos. La ciencia médica ha podido todo eso y más.

“Saber es poder."

Me encantaría saber latín... cuando digo ipsa scientia potestas est. Pero sé que significa “la ciencia en sí misma es un poder.” O “saber es poder," todo un cliché, un lugar común del que se suele culpar al filósofo inglés Sir Francis Bacon.* Padre de la ciencia moderna, nacido un cuarto de siglo antes que papá Fauchard, preparó y fertilizó el inicio de la ciencia con su oposición a los prejuicios o “ídolos” de la mente, que fructificó en el ejercicio profesional basado sobre la evidencia.

Dicen que la frase proviene de Thomas Hobbes, filósofo secretario de Bacon:"El fin del conocimiento es el poder... (De Corpore - 1655). A lo cual U. O. le agregó “y dinero” y redondearía con Freud “y sexo.”

Que todo es uno y lo mismo.

Al poder, ergo dinero, ergo sexo, se entra por las puertas de  la educación y el conocimiento que revelan el potencial intrínseco de cada uno. Reputación e influencia se adquieren con el saber, así como la salud, cuando la ciencia no está limitada y se difunde sin barreras institucionales, económicas o egotísticas. (De más está decir que U. O. se opone a todas las restricciones materiales y virtuales a la libertad de expresión y de difusión de las ideas que los poderosos intereses económicos norteamericanos pretenden acotar con leyes antiprogresistas (SOPA).]

Las revistas extranjeras que cobran exorbitancias por la suscripción o por un simple artículo no difunden libremente los adelantos  por la codicia de sus empresas editoriales del “primer mundo” (lo cual por suerte no ocurre entre nosotros). También están quienes se niegan a compartir conocimientos por simple egoísmo [algunos dictantes y profesores], porque les otorgan alguna ventaja o superioridad o porque los privarían de algunas de sus plumas de pavos reales.

Sin embargo, debieran recordar los editores que el saber es un bien peculiar, pues es una riqueza que no disminuye por compartirla. El saber no se reduce por más que se dé. Enriquece a todos. Ayuda a salvar inequidades e iniquidades, a eliminar la pobreza, pozo del cual se puede sacar la cabeza usando la cabeza para la educación.

Pero… saber es poder.

Y los que tienen ese poder, ergo dinero, ergo sexo, no desean compartirlos.

A quienes detentan el poder no les importa que en realidad su saber sea apenas y nada menos que el conocimiento acumulado de generaciones de seres humanos, algunos de los cuales terminaron en la hoguera o el exilio o el ostracismo por algo tan pecaminoso como pretender que la Tierra es redonda y se mueve o que los negros tienen alma.

 Educar sólo parcialmente es someter a esa “maldición de Dios” que es el saber a medias, peor que la ignorancia total. Leonardo Luis Castellani (s.j.)** escribió: “De mis andanzas por el mundo una cosa al menos …  he sacado: que no hay nada más inútil y aún dañino que el saber a medias. No digo el saber que se está formando y tiene de ellos consciencia; digo el saber-a-medias. Las medias verdades, las semi-ideas, las vistas confusas, el “conocer conceptual”, el masomenismo, el tartajeo mental ni la santa pedantería nunca pueden ocuparse en obra constructiva, porque no saben mandar ni quieren obedecer…”

La educación y el saber son la base de la democracia. Su falta deriva en pobreza, menor capacidad terapéutica y ausencia de prosperidad. La educación y el saber generan moderación, tolerancia, comprensión y aptitud para enfrentar las situaciones nuevas. De esta actitud mental  surge que el saber sea usado para la paz, la prosperidad y el desarrollo, no para la destrucción, no para la guerra nuclear.

Y la propuesta con que cierro el artículo editorial este mes es que apelemos, cada uno por sus medios, a los monstruos internacionales de la literatura científica para que piensen todo esto y no se reserven los conocimientos como clave de su poder y afán de dinero.

                                                                   Horacio Martínez

                                                                    Emilio Bruzzo                                                                                                                                                                                            

*No hay constancia de esa frase en los escritos de Bacon. Una similar aparece en sus Meditationes Sacrae (1597), con referencia a la sabiduría de Dios. Un proverbio muy parecido figura en el bíblico Libro de los Proverbios (24:5): Un hombre sabio es poderoso, un hombre con conocimientos aumenta su poder.”

**Sacerdote y excelente cuentista argentino.

YAPA

Ejemplo de artículo “resumido” de un original caro, que es una mera descripción, “propaganda” para que lo compres:

(Int J Prosthodont. 2012 Jan-Feb;25(1):48-52)

En este artículo, se  bosquejan elementos importantes en cuanto a la razón de que los implantes experimenten pérdida ósea marginal, por qué los implantes pueden fallar por esa pérdida ósea y cómo describir el continuum de pérdida ósea con respecto de los resultados mediados por el paciente.

¡Notable muestra de “propaganda” inútil salvo para pagar 30 dólares por leer el original! Para el científico pobre, CERO.

 

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