mayo 2013

Ciencia y superstición

 

La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición. Adam Smith, The Wealth of Nations

 

El hombre no puede volar si deja que lo sigan  tironeado hacia abajo las supersticiones presentes  desde su aparición sobre la Tierra.

Mal puede el ser humano combatir el dolor de muelas si no conoce su origen real y se recuesta en la falsedad del gusano o del humor inadecuado. El gran Hammurabi confiaba en una oración para la destrucción del gusano horadante, mientras  el odontólogo aprendió a enfrentarlo torno en mano (e invasión mínima o nula)  y prosigue su ciencia el estudio de la verdadera etiología.

Francis Bacon, pionero de la ciencia y ahuyentador de los fantasmas de la superstición, dejó bien claro que la raíz de la superstición reside en que los hombres observan cuando algo se cumple, pero no cuando falla. La ciencia se basa en la investigación de los hechos y el análisis estadístico, para descartar el azar o la magia de los resultados obtenidos.

Cormac McCarthy (en Blood Meridian) la emprende contra quienes creen que todo en el universo (incluido el odontológico, claro) tiene que tener un significado. Y si no lo tiene, se lo inventan: el hombre que cree que los secretos del universo estarán eternamente ocultos vive entre misterios y temores. La superstición lo arrastrará y hundirá...El hombre de ciencía, odontólógo, buscará con persistencia más que con entusiasmo la verdadera relación entre el nacimiento de los dientes y las enfermedades generales  y desechará las supersticiones existentes en todos los países [ver históricas].

Si un mal se presenta durante la dentición, significa que se contagió algo o que algo no le cayó bien al niño. (Si un gato negro se cruza en su camino, significa que está yendo a aguna parte. Groucho Marx.) Descreo de la famosa frase del sacerdote y poeta George Herbert (1593-1633): El diablo dividió al mundo entre ateos y supersticiosos. El hombre de ciencia no tiene por qué ser ateo para poner entre paréntesis (mientras investiga) su religión o los mitos recibidos. No ha de incurrir en el gravísimo error de aquel pueblito sureño norteamericano que prohibió en las escuelas la enseñanza del darwinismo y exigió limitarse al creacionismo. ¿Dónde estaríamos si reinaran urbi et orbi los retrógrados? Papá Fauchard nos enseñó mejor.

No dejo de volver al tema de las supersticones1 (que me horrorizan más que pasar por debajo de una escalera… cuando un tipo está arriba con un balde de pintura), porque son la traba que pone la tradición a la puerta que abriría al mundo real. Pero gente mucho más inteligente que yo lo dijo mejor (incluyo citas al final de este artículo).

El hombre de ciencia no puede darse el lujo de ser supersticioso y si tiene fe en alguna religión debe suspender su ánimo al respecto para que nada perturbe el juego de la razón y de la imaginación que deben guiar sus pasos en el estudio y la experimentación.

                                       Horacio Martínez

 

Un grado de cultura, y ciertamente muy elevado, es el que alcanza el hombre cuando se levanta por sobre las supersticiones y las nociones y temores religiosos. Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano

Éramos niños, es verdad, aunque descendíamos de gente que lee libros y que estaban, o deberían estar, más allá de las supersticiones e insensibles al miedo sin sentido. William Faulkner, Cuentos

Pese a las huestes de negadores y de sostenedorers, de sabios y de profesores, aún la mayoría rechaza participar de una mesa donde se sientan trece, o se derrama sal, o pasar bajo una escalera… W.B. Yeats

El temor es la fuente principal de la superstición. Bertrand Russell, Unpopular Essays

Puesto que el hombre no puede vivir sin milagros, se proveerá él mismo de ellos. Creerá en brujerías y hechicerías, aunque por otra parte sea hereje, ateo y rebelde. Feodor Dostoyevsky, Los hermanos Karamazov

El problema es que la superstición de un hombre es la religión de otro, y viceversa. Muchos protestantes aún hoy ven al catolicismo como pululando con supersticiones… así como ateos y agnósticos ven a protestantes bien pensantes como adoradores de una forma igualmente absurda de lo sobrenatural. David Gibson, Encontrando el camino

 

1 Horacio Martínez, Rev Museo Fac Odontol B Aires 1996 dic;11(23):44-6

 

                                                           Horacio Martínez

                                                          

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