Libertad o mero teatro

                               I have been a word among letters,
                                        I have been a book in the origin.

Quizá en esta vida todo el mundo sueña con ser lo que es y ser su propio dueño. Sueña con que sus decisiones y sus acciones dependan de él mismo y no de otros hombres. Sueña con no ser un esclavo, una cosa, un animal, y con moverse no por inercia, impelido desde afuera, sino por el impulso de su propia conciencia. Aun perpetrando errores, pues “no vale la pena tener la libertad si no incluye la de cometer errores (Mahatma Gandhi).

Si algo nos distingue de cosas y animales es el conocimiento de nuestros deseos y de los instintos más elementales, la intervención racional de qué nos mueve a seguirlos o a cohibirlos. Llegamos a veces aun a los actos más absurdos, como el sacrificio de la propia vida en aras del bienestar de los hijos, de los conciudadanos, de la patria. Nuestro proyecto de vida debe ser el nuestro, el elegido por nosotros, para que podamos considerarnos en libertad. Si no, meros fantoches. Pobres marionetas a las órdenes explícitas o implícitas de los amos de las OS y prepagas, si no de los gobernantes que permiten ese atentado a la salud de la población para no invertir en ese ámbito lo que daría verdadera cualidad superior a la vida de cada uno.

Si por lo menos fuera Dios quien mueve estos hilos y no los sátrapas que piensan en su bolsillo, sólo en ganar, sin además prestar el debido servicio. Prefiere el colega títere decir que eso es el destino o que es la naturaleza de las cosas, antes que reconocer que libertad es una palabra muy usada y poco pensada y nada disfrutada, salvo por algunos privilegiados. Elegidos que no son los más poderosos ni los más ricos, porque ellos también son muñecos a los que mueven los hilos de su ambición de poder o de dinero. Éstos también son obstáculos para la libertad, que se caracteriza por la ausencia de toda atadura.

Filosofemos un poco. Si concedemos que existe una causa para nuestros actos que está fuera de nosotros, encaramos un determinismo absoluto, donde cada destino está escrito y no puede ser torcido. En el extremo opuesto luce una libertad incondicional, un albedrío absoluto, casi irreal, utópico, ucrónico.

Intermedia, hay una libertad que acepta cierto determinismo compatible. Si un país está empobrecido, la libertad individual está recortada para la gran mayoría. Si un país vive una dictadura de izquierda o de derecha, quedan pocas libertades salvo la de pensamiento, que las ideas no se matan. Con este concepto, la vida no es un mero teatro con el libreto ya escrito y con desenlace oculto e inmodificable.

Si un dentista se esclaviza en una obra social es porque él lo eligió, tuvo libertad para elegir (dentro de la situación general). Si un dentista aconseja una extracción y un implante, del que le toca un porcentaje, ese dentista ya no es libre, es esclavo del patrón, de su propio egoísmo, de su desprecio por el juramento hipocrático.Quien acepta ceder algo de su libertad para obtener un poco de seguridad temporaria no merece ni la libertad ni la seguridad.” (Benjamín Franklin)

¡Y no me diga que no tiene alternativas para sobrevivir! Si todos los dentistas se unieran, como lo hicieron las meretrices en nuestro país, podrían conducir sus acciones según su propia conciencia y en solidaridad con el que menos tiene. Si todos los dentistas recuperaran sus sueños y se liberaran, no tendrían que estar rogando como esclavos que sus amos les concedan un mendrugo más de pan. "No se puede hacer un esclavo de una persona libre, pues se puede ser libre aun en una prisión.” (Platón)
Creo que somos arquitectos de nuestra vida y que cuanto edifiquemos será meritorio o deleznable según la argamasa que hayamos puesto en la construcción. Se puede elegir según la propia razón y los conceptos morales que se tengan arraigados, si se los tiene.

No creo que sea posible sustraerse por completo al contexto de la vida que nos tocó, pero sí que podemos obrar de forma de modificarlo o de intentarlo. Las influencias, las pautas del entorno, los caminos abiertos pueden conducirnos, pero siempre nos queda una eventualidad de expresar nuestra libertad fuera de esas ataduras que algunos filósofos señalan. Aun así podemos elegir entre lo bueno y lo malo (o lo que consideremos bueno o malo según lo que tengamos incorporado a nuestra psiquis). Pero no todo comportamiento está condicionado por el inconsciente, pues existe la posibilidad de superar los instintos, aun uno tan fuerte como la conservación de la vida.

Dijo Abraham Lincoln: “Libertad no es el derecho a hacer lo que queremos, sino lo que debemos” (En verdad, la libertad es total, aun para hacer el mal y errar.) “La libertad de elegir es irrenunciable,  cuando un hombre deja de elegir, deja de ser un hombre.” (Anthony Burgess). Se elige hasta cuando se cree no elegir y se pone el propio destino en manos de otro (sacerdote, psicoanalista, imán, rabino, etc), pues ya ese traspaso de elección significó elegir a alguien cuyas opciones ya vienen delimitadas. "La mayoría de las personas no quieren realmente la libertad, pues la libertad incluye responsabilidad, y la mayoría de las personas tienen miedo de la responsabilidad." (Sigmund Freud)

El libre albedrío toma sentido en oposición a esclavitud, sujeción, opresión. No está de más de vez en cuando preguntarse “¿por qué estoy haciendo esto?” y si es algo elegido o si se preferiría hacer otra cosa. Coincido con Rollo May en que esta supuesta libertad es esclavitud. Si Dios, si un Arquitecto Supremo, si la evolución natural pusieron ese don en este ser racional y moral que somos, no podemos dar vuelta la cabeza, mirar las miserias humanas como si no existieran y negar nuestra condición de seres humanos libres, no esclavos, no sujetados, no oprimidos, no manejados por otros seres humanos.

¡Ojalá el Año Nuevo nos ilumine la conciencia de auténtica libertad!

 

  Dr. Horacio Martínez            Dr. Emilio Bruzzo

 

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