junio 2012

A caballo regalado

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No creas todo lo que ves

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En Troya se cuecen habas

Noli equi dentes inspicere donati

[A caballo regalado no se le mira el diente]

 

Si en todas partes se cuecen habas, supongo que también en Troya, la del caballo con el enemigo escondido en el vientre, jumento regalado al que más vale mirarle, en vez de los dientes, la panza preñada de griegos. Por eso es un presente griego dar gato por liebre, u ofrecernos pruebas in vitro que no sirven en el consultorio, que no tienen cola clínica, que para esto debiera servir la investigación (la de fin práctico) y el ejercicio profesional basado sobre la evidencia.

En fin, que como muy bien lo señalaron J Robert Kelly, Paula Benetti, Patchanee Rungruanganunt y Alvaro Della Bona (Dent Mater 2012 en ;28 (1):41-51) es preciso mirar con “perspectivas clínicas las metodologías de la investigación in vitro.”

En un artículo (que cuesta u$s 30), informan que equis producto tiene resistencia al corte de cizalla, al desgaste y a determinada carga; pero no siempre aclaran la significación clínica para el momento de colocar ese material en la boca de un paciente. ¿Acaso se dan in oris las mismísimas condiciones que in vitro? ¿No estará algún fabricante “vendiéndonos” una investigación que no tiene absolutamente ninguna relevancia?

 Kelly et al. proponen algunas maneras de revisar los datos aportados y determinar su validez clínica. Los asesores de las revistas científicas suelen limitarse a señalar si el trabajo es original o no, sin revelar qué piensan de él (salvo que sea un jamelgo de cuarta en vez de un razonable equino).

Quienes desean ejercer la profesión sobre la base de investigaciones serias quizá deberían leer íntegro el artículo de Kelly, que no corresponde detallar en un editorial.

La sugerencia a quienes se queman las pestañas en los laboratorios sería que busquen maneras (las sugeridas por Kelly u otras) de lograr una más estrecha relación entre la mesa y el sillón. Otra sugerencia, para los clínicos, es que procuren discernir las fallas que puede haber en las pruebas in vitro para saber si poseen relevancia clínica.*

 

                                                   Horacio Martínez

 

*Hace largos años, en Buenos Aires, colegas de nota como María Inés Egozcue y Simón Katz, entre otros, nos enseñaban las señales a buscar en los trabajos (aunque subrayaban más las investigaciones clínicas) para determinar cuál podía ser su valor (por ejemplo, no sacar porcentajes de apenas 20 casos).

 

YAPA con pollos y burros

¿Qué tiene que ver un pollo con un burro? Se diría que muy poco, exceptuando apenas uno de los nombres del cuadrúpedo: 'pollino', del latín pullinus 'de animal joven'. Plinio llamaba pullini dentes a los primeros dientes de los caballos (vuelta al caballo y sus dientes) y pullus asinae al borrico de corta edad, mientras que Horacio (yo no, el otro) denominaba pullus ranae a la rana pequeña. Borricos, asnos o pollinos lo mismo da, que mejor mirarle bien los dientes por si nos quieren dar jumento viejo por joven, in vitro sin vivo.

 

 

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Hay que negociar una revolución

 

Merece ser un editorial invitado (subrayado nuestro)

 

Por David Smith    (La Nación, 6-3-2012)

 

    EL año pasado pareció ser la época de las revoluciones. Desde El Cairo hasta Trípoli, pasando por Túnez, vimos a la manifestación popular pasar a primer plano. En Londres, Nueva York y hasta en Santiago de Chile, los manifestantes desafiaron al capitalismo de un modo sin precedentes.

 

Atrás quedó el tiempo en que la revista Time elegía a un presidente, un Papa o un magnate como "personalidad del año". La personalidad de 2011, según Time , fue la figura del manifestante.

 

Durante las primeras semanas de 2012, la organización que represento en la Argentina, la Organización de las Naciones Unidas, también hizo un llamado a la revolución. Se hizo de manera pacífica, diplomática, formal.

 

Pero el mensaje es inconfundible. La ONU está pidiendo al mundo que cambie su manera de hacer negocios; está sugiriendo que ha llegado el momento de repensar el modo en que compartimos todo -recursos, salud, inversiones- con el propósito de salvar nuestro mundo. La ONU está proponiendo una primicia histórica: una revolución negociada.

 

El puntapié inicial surge de un informe del Panel de Alto Nivel sobre Sostenibilidad Global, titulado, con optimismo, "Gente resistente, planeta resistente: la elección de un futuro que vale la pena" ( Resilient people, resilient Planet: a future worth choosing ).

 

El informe contiene probablemente la advertencia más categórica que he visto en mis años en la ONU. "Estamos testeando la capacidad del planeta para preservarnos -concluye-. Las economías están tambaleándose. La desigualdad está creciendo. Y las temperaturas globales continúan subiendo."

 

En cada sección, el informe recalca la necesidad urgente de acción, ahora y no el año o la década o el siglo próximo. De hecho, señala a la cumbre mundial, por realizarse en junio próximo en Río de Janeiro, como la última y la mejor oportunidad para hacer que nuestro planeta retorne a la buena senda.

 

"Necesitamos cambiar de manera drástica -declaró el equipo de la ONU al referirse a las negociaciones en Río, que señalan el vigésimo aniversario de la Cumbre de la Tierra en 1992-, empezando por el modo en que concebimos nuestra relación con el otro, con las generaciones futuras y con los ecosistemas que nos preservan."

 

En cada parte, en este documento siempre aparece el mismo diagnóstico: progreso en los años recientes, sí, pero un pronóstico nefasto para lo que viene.

 

Así, por ejemplo, la cantidad de gente pobre en nuestro planeta disminuye, pero la cifra de hambrientos crece. Más gente que nunca tiene hoy acceso a agua potable, pero 2.6 mil millones de personas -más de un tercio de la población mundial- carecen de las condiciones de higiene apropiadas. La desigualdad en la distribución de la riqueza, la vieja brecha entre los que tienen y los que no, está creciendo de manera dramática. Y las mujeres siguen todavía privadas de oportunidades económicas.

 

Y todo esto sin olvidar la crisis en el mundo por venir, que arribará en forma mucho más rápida de lo que nos gustaría admitir. Antes de 2030, indica el informe, la demanda de alimentos crecerá hasta un 50%; la de energía, hasta un 45%, y la del agua, hasta un 30 por ciento.

 

De manera audaz para un informe de la ONU, los autores (encabezados por los presidentes de Sudáfrica y Finlandia) osan incluso llegar a conclusiones críticas acerca del mundo financiero. La actual crisis global, sugieren, fue causada en parte por las reglas del mercado que alentaron el pensamiento cortoplacista y no premiaron las inversiones sustentables a largo plazo.

 

Y concluyen, sin dejar de recomendar una importante inversión en desarrollo sustentable para todos, con una especial atención en la pobreza, la desigualdad, la salud y la educación: "El modelo económico actual nos está impulsando inexorablemente hacia los límites de los recursos naturales y los sistemas de preservación de la vida en el planeta". [Subrayado nuestro.]

 

Como parte de un equipo de la ONU que está trabajando en la planificación de la Cumbre, yo sé que los preparativos están en marcha para la que será la mayor reunión global de este año, al igual que para las negociaciones diplomáticas, de las que se esperan resultados significativos.

 

Pero hay que decir que las expectativas son bajas. La recesión global milita en contra de aquellas inversiones serias y de alto nivel en desarrollo sostenible que podrían corregir los temas entrelazados de la desigualdad económica, la degradación ambiental y una mejor distribución de los recursos y la salud.

 

La creencia más arraigada sugiere que en un momento de crisis económica como éste los líderes sólo pueden hacer pequeños ajustes en los márgenes de las grandes desigualdades estructurales de nuestro mundo que amenazan al planeta.

 

Quizá sea así. Pero habiendo visto algunas revoluciones en las décadas en las que trabajé como periodista, antes de sumarme a la ONU, y habiendo leído un informe que anticipa terribles consecuencias para el caso de nuestra inacción, me pregunto si Río no ofrece una ocasión, una ventana histórica, para una revolución negociada por el planeta.*

 

*Es una pena que el autor de esta nota (aunque es lógico por ser publicada en el diario La Nación) no haga referencia a los grandes cambios que se están produciendo en Sudamérica que dan el mejor ejemplo a sus palabras, que han sabido interpretar las necesidades de las mayorías y actuando en consecuencia se alejan de la política de mercado y de sus recetas que tanto daño han hecho en la región y que actualmente están ahogando al pueblo europeo. Estos países con gobernantes que priorizan producción, trabajo, salud, educación, derechos humanos,  están recuperando su verdadera soberanía desarrollando economías sustentables y mas justas reafirmadas no solo con "números" internacionalmente reconocidos, sino por el apoyo ampliamente mayoritario de sus pueblos en las urnas, con limpias y claras elecciones, que confirman y sustentan estas auténticas "revoluciones democráticas".

                 Emilio Bruzzo.                                

 

 

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