junio 2011

Soy un desalmado

 

Digo que soy un desalmado, porque no tengo alma, que yo sepa.

Quienes creen tener alma (religión al margen), ¿la tendrán realmente?

Quienes creen tener alma, ¿qué función les cumple?

Quiero decir, el asesino serial, el torturador, el nazi, el estalinista, el que planta bombas, el genocida (de cualquier color), el dentista que comete actos profesionales impropios en aras de la Obra Social, el dirigente odontológico que lo sabe y calla (o también los perpetra o alienta), ¿tienen algún modelo de alma?

Los demás animales, aquellos de los cuales se dice que no tienen alma, no agreden a sus semejantes (salvo cuestiones de apareamiento, lógicamente), matan sólo para comer o sobrevivir y no roban (salvo la urraca famosa). Como ellos de desalmado quiero ser, espero ser.

Errores y fallas, lamentablemente, no siempre pueden ser evitados. Pero mentir a los pacientes para obtener un provecho personal económico, o proponer trabajos que no necesitan (implantes, puentes fijos, etc) para problemas que podrían estar mejor resueltos con medios más simples o menos costosos. Por ejemplo: una prótesis completa superior, en la boca adecuada y bien realizada, no necesita implantes.

Pero los implantes son el negocio del momento y los coloca cualquiera (incluso dentro del seno maxilar o dentro de las fosas nasales o hasta perforando piso de órbita, como está publicado). A un buen amigo le propusieron colocarle un implante en el espacio del 41, perdido por falta absoluta de sostén óseo, en medio de incisivos en no mucho mejor estado. ¿Es la mejor solución para un hombre de 72 años o lo es para el dentista y su presupuesto familiar? (La obra social no cubre implantes.)

Si quienes creen tener alma cometen cuantos crímenes pudiera uno imaginar, creo que es preferible ser un desalmado, honesto, por lo menos bien intencionado, procurando ante todo no hacer a los demás lo que uno no  quisiera que le hagan a sí mismo.

A los lectores que creen tener alma, y a los que no se lo creen, ¿no les parece que debieran recapacitar, que lo primero es ser auténtico y, a la par, no dañar?

Ya he tocado este tema, me repito, pero es que a diario me llegan al consultorio informaciones como para llorar, aparte de la deslealtad continua, el dentista enemigo del dentista. Y a todos nos llegan los crímenes cotidianos, locales y mundiales. Porque la inseguridad personal es universal, los asesinos están en todas partes, primer mundo incluido.

En fin, no me puedo callar, pese a que soy un desalmado.

¡Allá cada cual con su alma! Y con su ¿conciencia?

                                                                                                             

                               Horacio Martínez

 

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