julio 2012

File:Heath Robinson WWI.pngSoldado a

la caza de faisanes

 

 

La ciencia pura parió la tecnología

 

A este soldado de pasadas guerras la ciencia podría haberle  advertido que hay razones físicas sustanciales que preanuncian el fracaso del intento de ensartar faisanes en el aire. Tecnología apropiada, hija natural de la ciencia, le habría permitido encarar mejor la tarea.

La ciencia es el combustible de la tecnología, y es el fundamento para el conocimiento de la condición humana – escribió HC Slavkin (J Dent Educ 2012 enn;76(1):28-35) –, da origen a una comprensión básica de la evolución y es esencial para entender la estructura y la función de los sistemas biológicos.

Aún estaríamos fresando con

el arco y cuerda de Fauchard,

si la ciencia pura no hubiera sentado las bases para el desarrollo tecnológico para aliviar las dolencias bucales.

Sin esas plataformas de mentes que vuelan por nubes de Úbeda (según los detractores de las ciencias básicas), no se contaría con el saber fundacional del diagnóstico, la terapéutica y los procedimientos clínicos para el tratamiento de las  enfermedades y afecciones de la boca.

Como bien sigue Slavkin: “Durante los últimos 75 años, la ciencia biomédica se ha transformado desde una tarea de científicos de una sola disciplina aplicados a resolver un problema hasta llegar a la investigación multidisciplinaria de equipos que trabajan en conjunto para resolver problemas complejos de significación para la gran sociedad.”

Sin una mente curiosa, sin el espíritu de aventura y la vocación que exigen las ciencias de la salud, sin el requisito esencial del deseo de saber, de develar misterios, de profundizar en los arcanos del ser humano nuestra labor no va mucho más allá de la piedra fundamental asentada en el libro pionero de Pierre Fauchard o de cazar faisanes a casco puro.

Las universidades argentinas, dicen algunos cipayos, no están entre las mejores del mundo – puesto 270, mientras los paulistas están entre los 100 primeros – y se me hace que un poco menos de pragmatismo, un poco menos de publicar sólo por no perecer y algo más de altruismo y de ideales podrían elevar aun más la puntería que ya llevó a que nuestros científicos fueron solicitados en el mundo, valores que sólo ahora estamos comenzando a recuperar.

¡Volvamos a las bases, generemos y apliquemos ciencia, apoyemos con nuestras lecturas!

                                                             Horacio Martínez

 

 

 

[En el editorial de mayo dijimos:

La educación y el saber son la base de la democracia. Su falta deriva en pobreza, menor capacidad terapéutica y ausencia de prosperidad. La educación y el saber generan moderación, tolerancia, comprensión y aptitud para enfrentar las situaciones nuevas. De esta actitud mental  surge que el saber sea usado para la paz, la prosperidad y el desarrollo, no para la destrucción, no para la guerra nuclear.]

 

SONRISA DE CODA (sic)

 

 

 

YAPA

Este dilema lleva a otro: la cuestión de la autonomía de la ciencia. Bruno Latour recuerda en Cogitamus la archifamosa anécdota de Arquímedes sobre mover el mundo con una palanca: un principio abstracto, ciencia por la ciencia que, sin embargo, el griego formuló para ofrecer sus servicios al rey de Siracusa, preocupado por el acoso de los romanos. Plutarco concluye su narración sobre las hazañas bélicas de Arquímedes de manera desconcertante, celebrando su desinterés en la utilidad de la ciencia: "Ponía únicamente su celo en aquellos objetos en los cuales la belleza y la excelencia no se mezclan con ninguna necesidad material". Entonces, ¿el saber vale por sí mismo o por su capacidad instrumental? ¿Está o no sujeto a otros poderes?

(Ana María Vara: Cartas sobre las ciencias – ADNCulñtura, La Nación, 30-3-2012)

 

OTRA YAPA

Para traducir investigación a clínica

Elliot Abt, James D. Bader y Debbie Bonetti (Journal of the American Dental Association, 2012, abril, p 386)

Resumen. Para entender la investigación y desarrollar aptitudes en la adopción de sus resultados, los clínicos deben superar una serie de desafíos. El primero es determinar con exactitud qué constituye atención  basada sobre la evidencia. La cantidad de resultados a menudo contradictorios y de opinión “experta” disponible puede ser abrumadora y no siempre ha de tomarse como la mejor evidencia. Acceder la mejor evidencia tiene su propia serie de dificultades. Por último, el desafío final que es incorporarla eficazmente a la práctica, sabiendo que lo que debe  hacerse rara vez es suficiente para generar un cambio inmediato en lo que se hace. Sin embargo, hay maneras disponibles que ayudan a superar esas barreras.

Los AA finalizan afirmando que los resúmenes críticos de revisiones sistemáticas de la literatura, junto con recomendaciones de tratamiento aportadas sobre la base de la certeza, se han convertido en vehículos altamente condensados y de fácil acceso para mantenerse actualizado con los últimos hallazgos de la ciencia que los parió. Surgen también pruebas de que hay estrategias eficaces para implementar en la práctica los hallazgos científicos, así como organizaciones con las cuales puede comprometerse el profesional para asegurarse de que el cuidado del paciente se haga según la mejor información científica accesible.

 [De aquí surge con claridad la necesidad de la lectura – de la ciencia o de lo que sea – con una guía que ayude a vencer las dificultades.] [Y para ello, la necesidad de conocer nuestra lengua, nuestro sexo y el género. Vea digresiones en agosto.]

 

Universo Odontológico: El científico actúa sin fines prácticos, por la belleza y la excelencia. La semilla que siembra, ineluctablemente, dará un fruto que quizá alguien sepa apreciar, lo recoja y lo transforme en algo práctico (para bien o para mal).

 

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