febrero 2013

La curiosidad por la curiosidad misma

Una vez más, se demuestra que la curiosidad por la curiosidad misma, que define al ser humano, termina generando avances de una trascendencia práctica insospechada. Guillermo Jaim Echeverry

Elegimos ir a la luna, y hacer todo  lo demás, no porque sean metas fáciles, sino porque son difíciles (John F. Kennedy, 50 años ha, ante la Universidad Rice,  1962).Los  horizontes han de abrirse sin avizorar un objetivo práctico, por mero ejercicio intelectual, por puro estiramiento y agilización de las pequeñas células grises, curiosidad por la curiosidad misma. Como dijo Mallory al preguntarle por qué escalar el Everest: “Porque está ahí.”

La humanidad dio un gran paso en incontables y variados campos teóricos y prácticos cuando sus hombres de ciencia daban cortos pasitos por mera hambre de saber. 

Cuando la curiosidad del hombre lo llevó a cambiar el sentido de la flecha lanzada al cielo y explorar mundos infinitamente pequeños y a descifrar los ladrillos con que están armados los seres vivos y las instrucciones adjuntas, el enorme resultado fue mucho más allá de la curiosidad por sí misma.  Zarpamos en este nuevo mar porque hay nuevos conocimientos que adquirir, nuevos derechos que ganar, adquirir y usar para el progreso de todas las personas. De hecho, generó desde la identificación con absoluta certeza de cualquier persona hasta la posibilidad de crear vida sin el sucio sexo o devolver vida sin iatrogénicos medicamentos o crear nuevos órganos – dientes, por ejemplo – sin promocionados trasplantes o implantes.

En un par de décadas, si Santa Apolonia reviviese, se podrían hacer nuevos retratos suyos en los que luciera sonriente (ya que no joven). Si Ray Bradbury volviera de los lejanos cielos, quizá vencería su miedo de volar e iría a redactar sus crónicas a Marte mismo en la seguridad del time warping de los vuelos interplanetarios futuros. Si nadie hubiera dado el primer paso de la curiosidad, los automóviles rodarían sobre ruedas cuadradas.

Este artículo editorial sólo pretende ser un homenaje a quienes emprenden la investigación por el puro afán de aprender, de descubrir las maravillas del desconocido infinito – íntimo o estelar – para quizá terminar generando avances de trascendencia práctica.

                                         Horacio Martinez

                                    Un “bestia” de Director

                                          [Ver digresiones]

Mientras más aumenta nuestro conocimiento, más evidente es nuestra ignorancia. JFK

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