febrero 2011

Observaciones: casos clínicos

He puesto al final de la Primera Parte de esta Obra setenta y una Observaciones sobre las enfermedades más singulares, las que he tratado y curado con algunas enseñanzas para que se sepa cómo  conducirse en casos similares, escribió Pierre Fauchard hace muy largos años. Esto lo convirtió en pionero de la presentación de casos clínicos en odontología.

   Con su premonitoria visión, entendió que compartir problemas y soluciones era uno de los mejores aportes que se podía hacer al progreso de la profesión a la que estaba dando nacimiento formal. Transcurridos casi tres siglos desde la primera edición de Le Chirurgien Dentiste, observo una notoria escasez de Casos Clínicos en la literatura odontológica de habla española.

Los mejores libros de redacción científica recomiendan con énfasis este tipo de artículos científicos, y, mejor, los que comunican fracasos. Sí, señores colegas, aunque ustedes no lo crean, ¡también existen fracasos! Y no sólo para las estadísticas (ese raro 1 a 5% que declaran los AA), sino en la cruel realidad cotidiana. ¡Sería tan útil que difundieran las Observaciones sobre los errores cometidos o percances sufridos!

   Concurran a sus bibliotecas institucionales, señores colegas, soliciten los varios textos que existen sobre redacción científica y contribuyan con casos clínicos al buen ejercicio profesional, tal como en 1728 nos enseñó Pierre Fauchard que debía hacerse.

                                                                         Dr. Horacio Martínez

                           Apéndice

Sigue uno de los ejemplos de observaciones fauchardianas y de las reflexiones con que nuestro Padre en los libros nos señaló el camino. Daremos más a lo largo de este AÑO FAUCHARD.

Quinta Observación

 

En 1715. M. Meusnler, Procurador del Rey en Tours, fue  atacado por un cruel dolor de cabeza, acompañado de una inflamación tan considerable, que le afectó los músculos de la deglución, Le impedía tragar los alimentos, aun los más líquidos. El Médico & el Cirujano que lo vieron, recurrieron a todo cuanto el uso y la prudencia & las reglas de la Medicina ofrece para su alivio en un caso así; mas, viendo que la enfermedad no cedía ante sus remedios, por fin, examinaron la boca & los dientes del enfermo, & apreciaron  que la inflamación abarcaba la encía que rodeaba el último diente del lado izquierdo del maxilar inferior, y juzgaron que este diente, o el alveolo que lo contenía, sufrían caries, & que era preciso por consiguiente extirpar el diente, pues el mal podía provenir de esta causa.

Me encomendaron hacer la extracción del diente, que examiné; después de asegurarme de que no se trataba de una caries, convine sin embargo en que el padecimiento  podía ser ocasionado por la muela culpada, sin que tuviera caries.

El diente no había acabado de salir, & no había aparecido pese a la edad -- unos cuarenta años. Como no se podía  facilitar la erupción con una incisión de la encía [Fauchard optó por la extracción, que describe con detalle].

 

Reflexión

 

[Entre otras consideraciones, Fauchard reflexiona] “que   los dolores de dientes, los dolores de cabeza, &c. son dependientes de las circunstancias,” [que consisten en una falta de espacio y compresión], “es necesario resolverse a sacrificar tal diente, & quitarlo sin diferir la cuestión.” […]

 

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