¿Qué nos falta para ser odontólogos?   

No se puede negar que la profesión ha hecho un buen 

trabajo de relaciones públicas y de educación para la 

belleza dental. Nadie podrá decir, en cambio, que se ha 

hecho lo mismo en el campo de la prevención, de la 

patología bucal, cáncer incluido, o del dolor bucofacial, 

o de los padecimientos de la ATM. ¿Son dinosaurios 

en vías de extinción los pocos profesionales que no 

eluden estos temas? ¿Por qué no merecen estos temas 

más atención en los programas de las facultades públicas

 y privadas o de las organizaciones odontológicas?

Puede ocurrir que los pacientes dejen los consultorios o 

las escuelas o hasta alguna obra social con sonrisas     

resplandecientes… creadas a expensas de maloclusiones y 

trastornos de la ATM creados iatrogénicamente en aras 

de la belleza. ¿Somos odontólogos o mecánicos dentales 

con sobreabundancia de información? La incultura dental 

de nuestros pacientes es responsabilidad nuestra, de 

nuestras organizaciones, de nuestros gobiernos. ¿Para 

qué insistir en la preservación si total sabemos que nadie 

va a escucharnos? Quién sabe para qué; pero el porqué 

está claro: ser merecedores del título de odontólogos que 

nos obliga a hacerlo. Y que nuestras instituciones 

cumplan con su papel de educar al soberano en vez 

de fabricar “colegios” a su medida solapadamente.

Cita el Dr Wesley E. Shankland a un dirigente de la Asociación Dental Norteamericana: “Casi todos padecen alguna vez dolor facial en ocasiones, pero más del 15% de los norteamericanos sufren ese dolor en forma crónica.” Es de suponer que cifras parecidas mostrará el mundo iberoamericano y que basta un 5% para hablar de epidemia. Ni hablar lo desatendido que está el cáncer bucal, que tan pocos colegas investigan en la primera visita de sus pacientes.

 La historia muestra que no se puede esperar mucho de los gobiernos ni de las organizaciones profesionales. Hasta que la 

situación cambie, ¿no les parece que nos queda grande la designación de odontólogos y apenas nos cae la desdeñada de dentistas? ¿O sacamuelas de OS y prepagas?

                           

                  Dr. Horacio Martínez     

                       Dr. Emilio Bruzzo

                               volver al indice                         

                                                             VOLVER