¿En qué estamos? ¿ Profesión o negocio?

 

Si se trata de vocación, el hecho es que ejercemos una profesión y que hemos jurado cuidar la salud bucal de la población. Como se trata, además, de tener un medio de vida dentro de una democracia, entra en juego el aspecto de negocio o comercio, donde uno brinda un servicio y recibe un pago por esa atención.

Por otra parte, en una democracia de las corrientes – no en una utópica donde todos trabajan y reciben los mismos beneficios – todos los ciudadanos tienen derecho a la salud, la bucal incluida, claro, y más hoy que está reconocida la importancia de la boca en la salud general.

Entre ambos aspectos, ¿dónde estamos parados? ¿Cuál de los dos es nuestro papel en un estado de bienestar?

Tu derecho comienza donde termina el mío, y viceversa, obvio. Tú tienes derecho a la salud, yo tengo derecho a ganarme la vida. ¿Puedo comerciar con tu salud?¿ Puedo cuidarte sin recibir ningún pago?

No es el objetivo presente resolver qué sistema es el adecuado, si el Estado con un Servicio Nacional de Salud, si un seguro de salud universal, si las obras sociales y empresas de salud prepagas, no, el objetivo acá es señalar la necesidad de que se reconozca nuestro derecho a una vida decente por el servicio de salud que brindamos. Servicio que debe ser un auténtico aporte a la salud y no impulso para devastar bocas para el negocio de las prótesis y los implantes (léase: obras sociales y prepagas argentinas).

Menos paga el Estado, seguros, OS, más paga el “cliente.”. Una removible de acrílico se la pagan, un implante lo paga el “cliente.” Usted, ¿hace odontología o tolera las miserias que le arrojan a cambio de cobrar prótesis e implantes? Usted, ¿hace prevención o extracción? Usted, ¿está de acuerdo con ser lobo de su semejante?

Podría quizá trazarse un límite entre la satisfacción de las necesidades básicas de salud bucal y lo que no se estime tan necesario. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gasto? ¿Son una necesidad los dientes bien alineados o con un blanco resplandeciente? Yo no puedo decidir esto, no sé hacerlo, no puedo afirmar que la sonrisa hermosa no sea un requerimiento ineludible, una prestación básica universal.

¿Y si cumpliéramos con el deber de prevenir las enfermedades bucales? ¿No debiéramos mirar hacia entidades – como la ADA –   que  invierten la cuota social en proteger la salud bucal de la población? ¿Y si de pronto fuéramos humanos?

 

 

Dr. Horacio Martínez    Dr. Emilio Bruzzo

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