enero 2015

          

EDITORIAL - I

U. O. se complace en  incluir un editorial de esta sencillez y alto nivel profesional, escrito por J. F. Roulet, de reciente publicación  en las páginas de Journal of Adhesive Dentistry . Todo buen Director siempre tiene algo que decir a sus lectores (o que calle para siempre). In memoriam Greene Vardiman Black.

Queridos lectores, ¿saben ustedes qué es una cola de milano? ¿Saben para qué se usa un tornillo       TMS? Ambos eran medios para incrementar la retención que me enseñaron cuando era estudiante

 https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcR08xnpuHw2JqZX8uxTF_Qp4QXoR_ve095fzZS3LFDmj-rQRRP5FaRU_ukhttps://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSdpqVNwLW5VFrMiSOoD3tpvPzwi6jKZkaPhHiTnmBJcQt5ERflzTPeAJk

La primera era una extensión de la cavidad que tenía la forma de la cola de un ave, que por palatino de un diente anterior aseguraba la retención de una restauración de Clase III. Requería la eliminación de una buena porción de tejido dentario sano, nada más que para obtener retención.

El segundo era un diminuto tornillo con rosca autocortante, que se insertaba en la dentina de un diente (peripulpar, con suerte), para obtener retención. He puesto muchos para anclar un composite Clase IV o para reconstruir cúspides con amalgama en dientes posteriores. Los estudiantes les temíamos a estos tornillos, pues si se erraba el ángulo o la posición, el tornillo podía terminar en la pulpa o el periodonto o inducir una fractura en el diente, en especial si se lo pone demasiado cerca del límite dentina esmalte.

Éstas son dos reliquias de la era mecanicista de la odontología. ¡Cómo nos embargó la emoción cuando nos enseñaron a adherir al esmalte! De pronto éramos capaces de realizar cavidades realmente grandes de Clase IV. Al principio, todavía colocábamos tornillos peripulpares o pins para estar más “seguros”, hasta que comprendimos que no había necesidad de esto. La adhesión al esmalte llenaba a la perfección los requisitos. También nos entusiasmamos sellando fisuras para prevenir caries oclusales.

En los comienzos de la era adhesiva. Aún pensábamos mecanicistamente, cuando considerábamos formas de cavidades. Simonsen merece el crédito por proponer la restauración retenida merced a la ventaja aportada por la tecnología adhesiva, y - después con Calamia – para adherir cerámica y poder luego aplicar carillas de porcelana adheridas. El grupo de Mühlemann (Lutz, Luscher y Ochsenein) desarrolló diseños  cavitarios que maximizaron la adhesión al  esmalte. Estas líneas de pensamiento más la adhesión a dentina - que ha mejorado con el paso de los años - han conducido al concepto de odontología mínimamente invasiva.https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRsOx9kTVDGPGqylrwFKga3GRP5RTvt1bF44qoyavSe2zobgjY_KuxGdh0 Con el conocimiento actual, estamos ejerciendo una odontología radicalmente diferente. Reparaciones y reconstrucciones ya no son primariamente originadas por el  material, sino más bien por defectos operatorios.

Habiendo aprendido que la cerámica  adherida incrementa su resistencia, ahora hasta es posible reparar lesiones erosivas creando reconstrucciones con ella y con mínima preparación. [Así U. O. presentó un par de trabajos al respecto en diciembre.] Gracias a tales conceptos, hemos casi simulado la constitución natural del diente: un esmalte fuerte (aunque frágil en sí) adherido a dentina que posee un módulo menor de elasticidad. Sin embargo, lo que aún no podemos reproducir la ingeniosa minimorfología de la unión dentina-esmalte. ¡Lo natural sigue siendo lo mejor! Pero se está en la búsqueda para mayor aproximación con la adhesión producida por el hombre

             J. F. Roulet

Nota: Sobre pasados mejores, nos permitimos recomendar la lectura de A un olmo seco, del sempiterno Antonio Machado, en digresiones

 

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EDITORIAL - II

Amarillismo

Lindsay Lohan and her yellow teeth model for Philipp Plein  94972Lidnsay Lohan, modelo de dientes amarillos

Amarillos los dientes, beneficiosos los blanqueamientos de moda. Dan para hablar [su ética en gremiales]. Pero por ahora veamos laprensa odontológica amarilla.

Prensa amarilla* o amarillista es el tipo de prensa sensacionalista que apela a todos los recursos imaginables para ganar lectores.

¡Ese loable deseo de conquistar leedores!

Qué buenas serían las revistas odontológicas si necesitaran sumar auditorio al que tienen cautivo.

 En los orígenes de la prensa odontológica, en EE.UU., las revistas comerciales, muy llamativas y muy ilustradas, llamadas throwaways (descartables) eran más leídas que las revistas institucionales. ¿Por qué? Porque necesitaban  más lectores para venderles más productos.

Seguimos sin mayores cambios. Más acá, que allá.  Peor acá, porque acá nadie se queja, y a nadie le importaría si se quejaran.

No es tan malo el chancho como quien le dan de comer. En libertad y democracia sólo hay  abusadores, si los abusados se dejan.

¿Por qué, por qué, ¡recórcholis!,** por qué se dejan abusar los miles de socios de cualquier organización odontológica? ¿Por qué cuernos se aguantan la falta de amabilidad de los dirigentes que les endosan cualquier basura sin diagramar, sin criterio didáctico, sin interés de servir y proteger, sino de acumular c.v. y credenciales ante los amos de la Madre Patria (USA, claro)? ¡Benditos sean los throwaways que se esfuerzan por captar lectores con toda suerte de atractivos, como títulos, colores, variedad de tipos e ilustraciones.

¿Por qué son un dócil rebaño los “paganinis” de una cuota social que disfrutarán los dirigentes? ¿Por qué no se hacen valer?

Así como critico a los norteamericanos, así también los admiro: saben pedir, saben exigir mejores servicios de su ADA. (Y tampoco temen pasar vergüenza por hacer preguntas en los cursos.) Exigiendo consiguieron que el JADA incluyera material provechoso además del científico y que consignara las implicancias prácticas y que hiciera llevadero su Newsletter.

¿Por qué los responsables locales de las publicaciones científicas no miran hacia una cultura, la francesa, que fue faro para guiar la transformación de la nuestra?

  Conserver plutôt qu'extraire¿y si la conserváramos? https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTBrXwRjD0s2swyw3NJr8b0yy785h8-PC-RKu9OSI-gjdrxiIZEjAKMuQ

No, no me gustan más los galos (salvo Asterix u Obelix) que los yanquis,*** pero ¡qué maestros haciendo legibles sus revistas! (como la Revue d’Odontostomatologie).

Saben invitar al colega a seguir el hilo del discurso, en vez de espantarlo con anglicismos y barbarismos y sólidas masas de letra impresa,  bloques indigestibles y pocas veces transformables en sustento, sólo en deposiciones.

Hablo y escribo, sí, porque me duele, sí.

Libre y expresándome a gusto  sin temor a algún mandamás. Cuando fui Director de la RAOA, me preocupé, como lo hacemos hoy en U.O., por la educación plácida, no forzada, del lector que está tratando de ganarse la vida con pinza y torno, proletario del torno despreciado por los gárrulos directivos y directores.

En fin,

¡quéjense, coño!**

¡Digan BASTA! ¡Grítenlo! ¡Hasta que los escuchen!

Que los escuchen, no que apenas los oigan, que los escuchen y que los respeten, que para eso pagan su impuesto (cuota) y no para lo poco que les “da” su organización profesional.

 Horacio Martínez

*Vea en digresiones el curioso origen del calificativo “amarilla” y dientes amarillos y mucho más.

* *¡Qué antiguo y qué galaico!... ¡Como el autor!

*** Yanqui = gentilicio de los habitantes de Nueva Inglaterra

 

 

 

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