enero 2014

                                    Tiempo de ocio

 

Decíamos ayer, hace 12 años (2-07-01), nuestras primeras palabras editoriales en U. O., rescatables hoy en el comienzo de las vacaciones.

Hay un tiempo de ocio y otro de no ocio (negocio), que para la salud mental y física del individuo son ambos por igual importantes. Una sola de esas vías*no conduce a la conquista de la felicidad.

Ante el ocio enriquecedor (o empobrecedor), ¿dónde está parado el odontólogo argentino? ¿Qué puede hacer?

Pocos habrá que puedan o quieran hacer algo. Si lograron superar la lucha básica, podrán volcarse a la “di-versión”, es decir, verterse, hacia fuera, no mirar hacia adentro, y no ver el destino final común a todos y el no menos común presente, un poco menos tétrico - un poco.

Para que el tiempo de ocio no se pinte de negro, cualquier cosa es buena - dentro de las sanas costumbres, claro - si permite verterse hacia afuera de la problemática situación  actual... Ventilar la mente para pensar mejor es tan bueno como airear el consultorio para no espantar pacientes con el “olor a dentista.”

Sugerencias para el ocio: poner esfuerzo personal en una labor de beneficencia, mirar televisión, pintar, leer revistas, jugar a los naipes, leer libros, ver cine y teatro, practicar deportes, ajedrez, colaborar con la comunidad religiosa propia e integrarse a ella, redecorar. Ejemplos sobran. Lo que quizá no sobre  es el tiempo para dedicar al ocio.

Volvemos así al principio y a reiterar que si uno no se hace tiempo tanto para el ocio como para el no ocio, no es negocio…

Porque el gran negocio, si no el único, es la conquista de la felicidad.

Cuando el lector tenga unos cuantos años más, podrá dar gracias a Dios (Alá, Jehová, etc.) o a los cielos o a sí mismo si supo encontrar tiempo para la conquista de la felicidad, a la que podrá volcarse más con mayor peso y aligerar las disminuidas fuerzas profesionales,  para reemprender luego la búsqueda del pan con manteca y dulce cotidiano.

 

 

                                  Horacio Martínez    -    Emilio Bruzzo

 

*La vía o el vehículo altos (mahayana) y el vehículo o vía menor (hinayana) son ambos propicios para alcanzar la iluminación, según los libros sagrados de la India. La diferencia depende de cuánta fuerza positiva, también llamada “mérito”, uno construye. O el karma.

Karma sería como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto. Se refiere al concepto de "acción" o "acto" entendido como aquello que causa el comienzo del ciclo de causa y efecto. El karma explica los dramas humanos como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en el pasado más o menos inmediato [¡Ojo, mercaderes de la salud, quién sabe en qué bicho (distinto) se podrían reencarnar!]. En el budismo ―donde no existe ningún dios controlador― esa reacción es generada como una ley de la Naturaleza (como la gravedad, que no tiene ningún dios asociado). 

Cada persona tiene la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tiene que asumir las consecuencias derivadas

  

                                           Horacio Martínez

 

 

*La pesadilla previa a la Navidad, filme conocido en Hispanoamérica como El extraño mundo de Jack, película de 1993, realizada con la técnica stop motion, famosa creación del genial Tim Burton

**Los propósitos, en  broma, en risa del mes.

                                         

 

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