enero 2013

Ciencia, humor y poesía

J.Robert Oppenheimer a Paul Dirac: "Me han contado que escribes poesía. No puedo entender como alguien que trabaja en los límites de la física puede simultáneamente hacer poesía...” “En ciencia tienes que escribir sobre cosas que nadie sabe con palabras que todo el mundo sea capaz de entender. Al escribir poesía estas limitado a decir... algo que todo el mundo sabe con palabras que nadie entiende".

En ciencia tienes que escribir sobre cosas que nadie sabe con palabras que todo el mundo sea capaz de entender. Excepto los odontólogos. Que se esmeran por escribir con palabras que nadie entienda sobre cosas que cualquiera podría entender.

¿Por qué el escritor dientífico (sic) se viste de cuello duro, que ya nadie usa, y se calza frases de color y sonido yanquis para publicar?

 ¿Será por inflarse (como el sapo de la fábula) y para que no se note que está copiando párrafos enteros traducidos (mal)? [Max Gluckman, antropologo sudafricano (1911-1975): Ciencia es toda disciplina en que los tontos de una generacion pueden llegar mas lejos que los genios de la precedente.]

Normalmente, asociamos la ciencia a rigor, precision y fiabilidad. Pero los investigadores, muy lejos de este  proposito, se empeñan en demostrar lo que piensan que es y no lo que realmente es. Los prejuicios, la ignorancia, la fatalidad, las creencias religiosas, la intolerancia y la falta de medios y de honestidad son algunas de las principales causas de sus desatinos.

Al escribir poesía estas limitado a decir... algo que todo el mundo sabe con palabras que nadie entiende. Pero todo el mundo siente: el poeta apela al espíritu, a los sentimientos universales y comparte. Compartir. Ésa es la clave. Compartir en vez de segregarse y pretender  demostrar la posesión de una minusculísima porción de los conocimientos. No les da el cuero para ser cola de león, ni de rata de las que liquidan en el laboratorio para confirmar algo que ya todos saben. ¿Por qué no se detienen a pensar? ¿Por qué no tenemos alguien que investigue cómo producir dientes naturales en vez de demostrar qué buenos (para los negocios) son los implantes?

Como prometí humor, sugiero tomarse a risa todo lo antedicho, porque, si no, no queda otra que ponerse a llorar ante la maravilla de la estupidez y la pequeñez humanas.

                                  Horacio Martínez

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