enero 2011

Año Fauchard:

tradición y progreso

 

Hace 250 años falleció Pierre Fauchard.

No vengo a encomiar al Padre de la Odontología, sobradamente reconocido, sino a contemplar desde este lugar el camino andado, la tradición, el pasado, y a registrar los desafíos que propone el futuro, el progreso. Tradición y progreso son dos rostros de la dinámica social, pasos que hacen camino al avanzar.

Una celebración de efemérides como la de Fauchard significa mirar hacia atrás y valorar el camino progresado, conscientes de que la historia es un proceso escalonado ininterrumpido. Se construye una tradición de progreso, como el camino que va desde la “enfermedad de Fauchard” (en una futura históricas transcribiremos su descripción) a la periodontopatía moderna y a lo que vendrá.

Rechazo la historia “pura,” que no mira el futuro y apenas se regodea con revelar, digamos, el número exacto de soldados de una batalla, sin ver los errores pasados y las falencias presentes  en la vida cotidiana del hombre en todas las épocas, que no se plantea como trampolín hacia la  resolución de viejos retos y que no genera iniciativas en búsqueda de nuevos desafíos.

La verdad es hija de los tiempos, no de la autoridad. La verdad de ayer es la mentira de hoy. Ayer era malo tomar cuatro tazas de café; hoy, no. Si el cavernícola hubiera sido tan apegado a la tradición como el retrógrado ultraconservador de hoy, seguiríamos comiendo dinosaurios en la caverna. Ni la autoridad del texto sagrado como única fuente de saber, ni la autoridad del tiempo que por solo discurrir engendraría sapiencia.

En fin, los gigantes del pasado nos prestan sus hombros para que desde ellos veamos más lejos, no para que nos quedemos colgados de la peluca de Fauchard. A propósito, ¿no estaba dedicado a Fauchard este editorial?

Creo tanto en las dotes de Fauchard – o es tanta la identificación con él (¡oh, vanidad!) – que suena como que desde su lugar la historia de la odontología pasó a existir en el presente como a través de una lámina transparente y permeable que irradiara su energía hacia el porvenir.

Desde los tiempos de Fauchard, los de la Ilustración, el hombre aparece como habiéndose emancipado y habiendo asumido las funciones de autor que solía ejercer un dios. Sartreano, ignoro sin embargo cuándo la humanidad en su larga existencia alcanzará la última y definitiva esencia, qué seremos el último día de nuestras existencias, al término de esa opción absoluta de nosotros mismos.

Tampoco estoy con la moderna despótica traición del progreso que rápidamente lleva al aborrecimiento aun del vocablo "tradición". Aunque lo dijera Descartes (In dubio contra traditionem) o John Stuart Mill (el despotismo de la tradición es un firme obstáculo para el progreso humano) creo que el mentado estancamiento por la tradición es en verdad el derivado de la actitud de los tradicionalistas. El hombre moderno, el hombre democrático, el hombre libre sabe erguirse sobre el patrimonio adquirido para liberarse de prácticas superables con el pensamiento y la ciencia. El hombre moderno que fue Pierre Fauchard nos señaló este camino, el marcado por Francis Bacon, el abandono de la tradición de la antigüedad o de la palabra del maestro para divulgar la realidad de los hechos científicos y la posibilidad de que el progreso los reemplace con nuevas verdades.

Tradición con progreso fue la enseñanza que nos legaron Pierre Fauchard y sus contemporáneos, que su mutuo respaldo sea la lección aprendida del Padre de la Odontología Moderna.

Para honrar a tal Maestro, Universo Odontológico declara el año 2011 como AÑO FAUCHARD y cada mes habrá material que resguarde y avive la memoria del gran cirujano dentista (como no quiso hacerlo la FDI).

                                                             Dr. Horacio Martínez

                                                             Dr. Emilio Bruzzo

 

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