diciembre 2013

                                          Locos propósitos de Año Nuevo

 

 

 

 

  Para Año Nuevo me      formulé un solo propósito: marcar la diferencia entre lo que necesito y lo que quiero. Así, tenga yo todo lo que necesito y quiera todo lo que tengo.

 

 

 

Al acercarse las fiestas, y a punto de coger la pluma (de ganso, claro), me ocurrió algo que según los “psi” es bastante corriente en estos días del año. Me acometió una depresión tan desoladora como la padecida por Jack

Skellington, protagonista de The Nightmare Before Christmas.*

 

Jack Skellington, El Rey de Halloween Town (The Pumpkin King),  amado y respetado, sufre de depresión porque se encuentra cansado de organizar año tras año los festejos de su lúgubre ciudad.

Sale a caminar sin rumbo junto a su perro fantasma, Zero, y descubre una puerta por donde es transportado a un pueblo lleno de nieve, luces y felicidad, descubre la Navidad. Jack queda deslumbrado por todos los colores y alegría que llenan el ambiente, y cae en la cuenta de que algo así es lo que estaba buscando.

Cuando vuelve a Halloween Town, queda decepcionado por la incapacidad de transmitir a sus amigos la Navidad y que la entiendan.

¡Vaya manera de comenzar un Editorial para Las Fiestas!

              

 

Jack Skellington, esqueleto vestido con un esmoquin a rayas y un moñito con forma de murciélago fue el generador, no por azar, de este Editorial de “Las Fiestas.“

Él (Jack o yo), finalmente, se convence de que creer en la Navidad es lo que importa, y los que no  creen en la Navidad, pueden celebrar Las Fiestas… o no.

No es cuestión de sentirse obligado, ni de hacerse propósitos que no suelen llegar muy lejos.

 

 

 

 

Imagínese

un odontólogo que se propone no ser más un comerciante

un odontólogo que se propone no denigrar más el trabajo de los colegas

un odontólogo que se propone no vender más su alma a las OS, prepagas y clínicas para “ligar” algunas prótesis o implantes

Imagínese

un mercader de la salud  que se propone no traicionar más a sus semejantes (es un decir) y realmente cuidarles la salud, ganando algo menos y no abusando de los dentistas

Etcétera.**

Por mi parte, para desprenderme del bajón espiritual, opté por contarlo en este Editorial y – junto con el saludo sincero – proponer a los lectores un propósito simple, el que me estoy formulando ya:

 

Para Año Nuevo me formulé un solo propósito: marcar la diferencia entre lo que necesito y lo que quiero. Así, tenga yo todo lo que necesito y quiera todo lo que tengo.

  

                                           Horacio Martínez

 

 

*La pesadilla previa a la Navidad, filme conocido en Hispanoamérica como El extraño mundo de Jack, película de 1993, realizada con la técnica stop motion, famosa creación del genial Tim Burton

**Los propósitos, en  broma, en risa del mes.

                                         

 

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