Diciembre 2011

La utilidad de los artículos odontológicos

 

Una salvedad: artículos odontológicos no son exclusivamente los científicos; también hay casos clínicos, ensayos, puestas al día de un determinado tema (invalorables).

¿Cuál es la utilidad de todos ellos?

¿Por qué fueron escritos?

Quizá el autor desea ser útil.

¿Es todo lo útil que desea ser, como debiera?

No desea ser útil el autor que escribe por una de las siguientes opciones: donar a la posteridad sus hallazgos, o por vanagloria, para que los colegas  investigadores vean qué brillante ha sido y qué bien maneja la jerga (que el resto de la humanidad ignora, y sobrevive), o por el “publish or perish” (publicar o perecer como investigador o docente), o porque debe acumular antecedentes en la carrera docente.

O un clínico, porque desea mostrar qué bien resolvió un caso, o por vanagloria, porque desea mostrar cuán  rica es su experiencia (y pueden mandarle pacientes) o por exhibir algunos párrafos de sabiduría y desplegar plumas como el ave de Juno (¿la junan?), o, si es docente, por el publish or perish.

[Y yo, ¿por qué hace tantos y tantos años que vengo escribiendo en revistas odontológicas y haciéndolas?]

Quizá, si en verdad el autor desea ser útil, debería tener presente que escribir bien no cuesta nada y rinde mucho (como se verá más adelante).

No importa que el porqué o el para tengan detrás un fin egoísta (cada uno es como es, y punto), en tanto que, además, el autor sea útil a los colegas y a los pacientes. De las opciones múltiples propuestas, todas son válidas en tanto y en cuanto sea auténtica la moralmente importante, la utilidad.

Es como en el amor: el/la generoso/a autor/a se beneficia al dar porque recibe beneficios al acabar.

En acabando un escrito, la felicidad de haber dado lo mejor de uno es el mayor placer.

Y escribir bien es tan fácil…

Para un odontólogo, escribir bien significa – clara y concisamente – ser claro, ordenado y conciso.

Punto final: colega, si quiere lograr utilidad en su artículo odontológico – además de lo demás – lea este mes gremiales y digresiones.

 

 

EDITORIAL INVITADO

Influencia del contexto en la educacón odontológica

La aguda crisis económica por la que atraviesan los paises en vias de desarrollo, viene dejando su impronta desde hace prácticamente tres décadas, en el sector de las profesiones liberales.

Si se analiza también la situación en los paises centrales, se observará idéntica preocupación.  En ambos casos, puede detectarse una creciente proletarización, pauperización, subempleo, multiempleo, desempleo y éxodos locales o regionales, aunque las causales sean de distinta naturaleza.  En los paises desarrollados se menciona la confluencia de tres factores en el deterioro del ejercicio de la profesión odontológica; el incremento excesivo de profesionales, el crecimiento regresivo de la población y la disminución de la demanda, ya por menor incidencia de las enfermedades dentales, cómo por factores económicos.

En los paises en vias de desarrollo, no pueden esgrimirse las mismas razones.  Su población sigue creciendo con renovado ritmo, y las enfermedades dentales no manifiestan decrecimiento epidemiológico.

En cuanto al número de profesionales, no representa tampoco una cuestión explosiva, ya que en muchos de ellos, la relación odontólogo-población todavía no ha llegado a los índices aceptables propuestos por los organismos internacionales de la salud.  No caben dudas que la decadencia y el progresivo deterioro económico y social de sus comunidades, se ha expandido de tal forma que ha alcanzado también a las profesiones liberales, que conservaban hasta no hace mucho tiempo un cierto status económico.

Nuestro Pais, resume un poco de las condiciones de cada grupo de las naciones analizadas con una manifiesta atipía en su comportamiento.

En lo referente al número de odontólogos egresados y a la característica demográfica de su población, se acerca a los paises desarrollados. En cuanto a sus condiciones económicas globales y a los estándares de salud, se halla mas cerca del tercer mundo.

En consonancia con la gravedad de las situaciones y con el predominio de uno u otro factor de distorción, las soluciones propuestas y adoptadas por cada pais han sido disímiles.  El cierre de escuelas dentales ( Holanda, Dinamarca, Suecia ), la reducción del número de ingresantes ( Alemania, Inglaterra, Francia ), la restricción en la habilitación para el ejercicio profesional ( EE.UU, Canadá ), se han aplicado como mecanismos correctores en los paises desarrollados.  Una creciente socialización de los servicios de salud, con una marcada estatización en el empleo profesional, fué adoptada en el otro grupo de paises.

En Argentina no se avizoran todavía los posibles mecanismos de regulación para impedir la ostensible merma en la relación odontólogo-población.  Los 1.250 habitantes por odontólogo que se contabilizaban hace 30 años, han pasado a una relación de 754, cuando todavía la O.M.S, sigue manteniendo como ideal los 1.250.

Las  universidades matriculan líbremente con ténues exigencias de cursos preparatorios o ciclos básicos. El ejercicio profesional no se halla acotado por ningún tipo de restricciones impuestas por organismos oficiales o colegios profesionales. A pesar de los esfuerzos, los índices epidemiológicos en salud dental no han mejorado ostensíblemente. La planificación en salud, no ha logrado integrar, ni siquiera coordinar, los subsistemas de prestación; la realidad demográfica se asimila a los paises centrales, y las condiciones económicas reflejan la pobreza y decadencia de los paises periféricos.

La creciente dificultad para el ejercicio de la profesión odontológica, es pues una constante en todo el mundo. La mayor parte de los paises, han adoptado resguardos para evitar la radicalización de las situaciones.  Nuestro pais  todavía se halla enfrascado en discusiones filosóficas, mientras tanto proliferan los sistemas que expolian, corrompen y explotan a los jóvenes odontólogos; la subocupación y el multiempleo se han adueñado de una amplia capa del sector profesional, y el éxodo, que en otros tiempos representaba una salida habitual, ya no encuentra lugares que admitan fácilmente dicha inmigración.

Si es desconcertante que los paises subdesarrollados hayan aportado casi el 50% de los científicos y profesionales que emigraron a los paises centrales en los últimos dos decenios del siglo pasado, lo es aún mas, que las instituciones formadoras de esos recursos, no mostraran el menor empeño en adoptar mecanismos para subsanarlo, si se tiene en cuenta los enormes recursos invertidos para su formación. Y hoy en dia, se siguen invirtiendo ingentes cantidades de dinero para formar profesionales que, en última instancia, terminarán poblando las estructuras burocráticas del estado, o pulularán convirtiéndose en mano de obra adocenada de corporaciones o grupos empresarios profesionales que lucran con su explotación.

Sin embargo, nuestras instituciones profesionales no pueden esconder su accionar que favorece la pervivencia de sistemas tán injustos. Por un lado, se niegan a reconocer la realidad que las circunda, mirando para otro lado cuando a veces apañan conductas extraviadas, y en algunas oportunidades son verdaderos socios en la explotación bajo aranceles indignos.

Otra situación que se ha producido en los finales del siglo pasado y principios del actual, es la creación de numerosas facultades de odontología privadas dependientes de universidades que se dedicaban habitualmente a carreras de las ciencias económicas y sociales, y en algunos casos, en abierta sociedad con instituciones odontológicas científicas y hasta gremiales.

A las universidades públicas ya existentes, se fueron sumando las escuelas Maimónides, Kennedy, El Salvador asociada a la Asociación Odontológica Argentina, y últimamente la Católica asociada a la Sociedad Odontológica de La plata en 2004 y la del Circulo Odontológico de Rosario en 2008. En el posgrado curricular, el Circulo Argentino de Odontología estableció una relación con la Universidad Kénnedy, el Ateneo Argentino de Odontología con la Universidad Favaloro, la Universidad Católica de Salta con un grupo de calificados colegas, al igual que la Universidad Católica Argentina.  No podemos dejar de mencionar, el convenio entre una academia de prótesis de laboratorio con la Universidad de Lomas de Zamora, que no posee escuela de Odontología.

Todos recordamos las editoriales en las revistas de varias de nuestras instituciones, arremetiendo contra las Facultades de Odontología públicas, a quienes acusaban de fábricas de Dentistas que inundaban el mercado de profesionales, y unos pocos años después, ellas mismas se transformaron en escuelas de Odontología.

Bajo qué patrones, estándares o necesidades, la C.O.N.E.A.U autoriza la creación y funcionamiento de nuevas escuelas de odontología? ¿ Ha intervenido el Consejo de Universidades, tal como lo establece la ley 24.521 en la acreditación de dichas escuelas? ¿ Bajo que parámetros ?.  Cuando una institución odontológica decide crear una escuela de grado, consulta a la profesión?.

Muchos de éstos interrogantes quedan sin respuesta. ¿ Cuantas escuelas más nos deparará el futuro ? ¿ Cuantos odontólogos más ingresarán a un mercado que ya se torna inextensible ?

                                                  Dr, Juan Carlos Jaitt

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