octubre 2003

  

¿Qué Día del Odontólogo?

 

Estamos prontos a celebrar el Día del Odontólogo. Pese a que quieran hacer de nosotros meros prestadores y sacamuelas, fuimos, somos y seguiremos siendo odontólogos, o dentistas, pero ¿son iguales nuestros Días para todos nosotros? ¿Tenemos todos motivos para celebrar? ¿Celebran nuestras instituciones con todos los asociados o sólo con los de su riñón?

El Día del Odontólogo debemos hacernos el propósito de no permitir que nos manden de vuelta a los tiempos de sacamuelas. Ni debemos permitir que continúe la opresión de los mercaderes de la salud, que miran como “clientes” a nuestros pacientes y a nosotros como “prestadores” de servicios que los “clientes” reciben cada vez más insatisfechos. Para su propio y único beneficio.

Debiéramos celebrar jubilosamente el Día del Odontólogo, porque estamos orgullosos de nuestra vocación. Pero cada día nuestro ¿es igual al otro, tranquilo, confiando en nuestro saber, confiando en la justicia y en la buena relación con los pacientes? Festejemos. Pero antes hay que pasar dolores de parto, necesarios. Darán como fruto volver a esta profesión que amamos y que nos enseñaron a practicar con un criterio cada día más conservador. Que no es el de los mercaderes. Además, ¿acaso viven todos los odontólogos igual cada día?

Para celebrar el Día del Odontólogo, hay que divulgar las cláusulas contrarias a los pacientes, generalmente secretas, que los mercaderes imponen  y que está prohibido mencionárselas. Hay que abrirles los ojos a los pacientes, para que dejen de creer inocentemente que van a encontrar la misma odontología en la actividad privada que en la empresarial. Aun cuando los mercaderes tengan la sartén por el mango, y el mango también, nos necesitan inevitablemente. No pueden, y quede subrayado, no pueden brindar odontología sin nosotros, sin nuestra ineludible mano de obra.

No hay que distinguir más entre “ellos”, los malos, y un yo que tampoco hace nada más que criticar. Sin partidismos ni colores ideológicos, nuestro deber hacia el público es la prevención y la educación para la salud bucal. Criterio no compartido por quienes pretenden aprovechar a los “clientes” y exprimir a los “prestadores”.

¿Prevención? ¿Alguien cree que a los mercaderes les interesa la prevención? (Digo “mercaderes”para simplificar y sin absolutamente ningún ánimo ofensivo, sino puramente descriptivo.) Todos sabemos que en las megaclínicas de los mercaderes (aun los que alguna vez fueron odontólogos) se incita a los empleados en negro a realizar extracciones y a promover implantes, con promesa de un porcentaje. La prevención  está prohibida.

Dejen que los pesimistas, los dueños del “aquí no podemos hacerlo” y del no menos nacional “esto no va a andar”, vivan en la negrura de sus corazones. Los más negativos hasta agitan en nuestras narices el fantasma del Fondo Monetario Internacional y de sus imposiciones.  Éste es nuestro Día, por derecho, no el de los que tienen grabado el signo pesos en el corazón.

Celebremos un Nuevo Día del Odontólogo, con una actitud fundacional que haga historia, que se recuerde porque convertidos todos los odontólogos en activos idealistas decidimos este 3 de octubre del 2003 unirnos. Unidos recuperaremos la dignidad y el buen nombre de nuestra profesión.
¡Viva nuestro Nuevo Día del Odontólogo!         

                Dr. Horacio Martinez - Dr. Emilio Bruzzo               

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