Los derechos del odontólogo

Los derechos del odontólogo merecen ser repensados en la Argentina y en resto del mundo, los EE.UU. incluidos. Así lo estimó la Dra. Marjorie K. Jeffcoat, Directora del Journal of the American Dental Association, quien antes de enumerarlos hizo una muy importante salvedad: “Cada uno de estos derechos conlleva una correspondiente responsabilidad, la cual refleja el hecho de que el ejercicio de la odontología es un privilegio conferido a unas pocas personas calificadas, no un derecho humano universal.” A lo que la autora considera un boceto incompleto, nos permitimos hacer acotaciones y adaptaciones.

Los derechos del odontólogo

Derecho a tener su consultorio o su lugar de trabajo acorde con su personalidad y criterios científicos y humanos.

Derecho a ver a todo paciente que lo haya elegido. Cuando el paciente elige libremente a un odontólogo, nada debe interferir, de todos los obstáculos posibles que varían según los países y circunstancias.

Derecho a recomendar y proporcionar el tratamiento apropiado. La decisión debe ser tomada sólo por el odontólogo en acuerdo con el paciente, sin que se interpongan las normas de ningún tercero, ni sus conveniencias. Dictan el tratamiento las informaciones basadas sobre evidencias, la experiencia personal y las necesidades de cada paciente.

Derecho a emitir una segunda opinión honesta. Es desagradable tener que dar una segunda opinión, pero ante todo está el bienestar del paciente. Se puede estar en desacuerdo honestamente, sobre todo en casos complejos; pero no usarlo como arma para quedarse con el paciente de un colega.

Derecho, estando empleado, a atender en un ambiente y en condiciones adecuadas. Incluye no tener las horas sobrecargadas y no recibir para presiones para realizar determinados tratamientos o usar determinados productos, que pudieran no ser lo mejor para el bien del paciente. Las responsabilidades legales por no cumplir con este criterio deben recaer sobre el empleador, no sobre el empleado aun complaciente.

Derecho a que se cumplan las citas acordadas. O que el cambio sea notificado con tiempo. Incluye la responsabilidad de cumplir también el profesional.

Derecho a recibir el pago de los servicios profesionales con prontitud y/o regularidad.  Tal como el paciente quisiera cobrar su sueldo o el seguro sus premios o los mercaderes sus cuotas.

Derecho a tener un equipo con sus mismos principios. Y la responsabilidad de tratarlos con respeto y honestidad, en un buen ambiente.

Derecho a que se le reconozca su especialidad como profesional del cuidado y atención de las afecciones bucales y craneofaciales.

Derecho a progresar y a investigar nuevos rumbos.  Dentro de las normas de la investigación científica y de los estudios pertinentes.

Una frase que hacemos nuestra cierra con inteligencia el editorial de la Dra. Jeffcoat: “dondequiera que exista el poder sin límites, es seguro que será abusado. Esmerémonos para que esto no ocurra aquí.”

              Horacio Martínez                        Emilio Bruzzo

 

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