El corralito de la salud

 

Se solía decir “basta con la salud” para consuelo de algunas de las calamidades que, de tanto en tanto, nos abruman. Con la implantación dolorosa del corralito financiero sufrieron muchos, pero no los más necesitados, que no pueden ni soñar siquiera con una caja de ahorros. (Hace muchos años, se podía ahorrar de a muy poco en la Caja de Ahorro Postal y su Libreta.) Pero ya no “basta con la salud”, porque hasta eso han acorralado.

El porqué de la llegada a este otro corralito fue aclarado por la Dra. Celia Iriart (Investigadora de la Universidad de Nuevo  México USA), en una conferencia en el 2000 en la Universidad del Comahue. Dijo que a mediados de los años '70, la crisis del sistema capitalista generó una  reconversión para paliarla. Debido al aumento del petróleo, por una serie  de procesos, los pueblos del tercer mundo fueron acumulando fuerzas para exigir a los países centrales  que les pagaran aumentos en sus productos, especialmente. petróleo y otros bienes muy requeridos por el primer mundo. Los países grandes reconfiguraron sus  formas de producción y cambiaron hacia formas basadas más en la informática, en la robótica y en prescindir de  ciertos alimentos que se les complicaba obtener por esa lucha y por el crecimiento de los costos. 

Esto generó que, hacia comienzos de los '80, se generara una recesión  mundial,  con grandes masas de capital en poder de algunos privilegiados, crecimiento de la desocupación y del subempleo,  y del trabajo informal. Plantearon entonces una crítica a los llamados estados de  bienestar; dijeron que el estado es el culpable,  que es un  problema de  mal manejo de los recursos, de mala administración de las empresas estatales, de excesivo gasto público. Esta crítica obedece  a que esta  masa enorme de capitales financieros necesita nuevos ámbitos donde producir rentas. Estos van  a ser las empresas que antes, en manos del Estado cumplieron una función de desarrollo de las siderúrgicas, petroquímicas, y tantas otras, en las que estos capitales excedentes quieren empollar allí  sus inversiones y generar renta directa.

Pero también entrarán en temas que antes no eran de interés para el capital, como Salud. Ya no solamente es la industria médica por la producción de fármacos y tecnología, sino el capital financiero, con las grandes aseguradoras norteamericanas en especial, el que busca  colocar una enorme masa de dinero. Esto requiere que el Estado y organizaciones como las obras sociales, se retiren y que se permitan procesos de desregulación que concedan a1 capital privado acceso a esas masas de recursos. Se  trata de ingresar en el sistema, penetrarlo y transformarlo radicalmente. 

Ya, a principios de los '90, en  Estados Unidos tienen que buscar la  disminución de los gastos de las coberturas médicas, porque estaban perdiendo competitividad en muchos rubros industriales. Pasan de planes de elección libre, y de pago por prestación, a sistemas cerrados sin libre elección, con médico de familia, o el nombre que se 1e quiera dar, quien procurará una derivación limitada y acotada, con copagos, con coseguros, con una serie de restricciones en el  consumo.

Disminuye el gasto para los mercaderes de la salud, pero crece el gasto de bolsillo para la  gente que debe cubrir todo aquello que el seguro no le paga; se encarecen las primas del seguro; los empresarios van a pagar hasta un cierto límite,  pero el resto les tocará  a los trabajadores pagarlo. En el sistema norteamericano, aumentan los no asegurados, que ya están en 42 millones, un enorme crecimiento de gente que toma seguros parciales, lo único que  puede pagar, y los trabajadores deben cubrir con los copagos la medicina por fuera de lo cubierto.

Era una falsa promesa lo que estas empresas vendían, limitar los costos haciendo prevención, y mejorar la calidad de la prestación en ese sentido, y una medicina que atienda menos la enfermedad y más la salud. Lo que en verdad se ve en Estados Unidos es que las empresas de lucro están por debajo en todos los indicadores de  prácticas que representan este tipo de actividades preventivas con respecto a las de no lucro. Los únicos que se benefician en este proceso son los mercaderes, en oposición a los médicos y los prestadores, quienes ilusamente creen que podrán participar de la torta del capital financiero. Lo que está sucediendo en Estados Unidos es que están quebrando las redes de prestadores asociados que se habían formado. La aseguradora ya sacó una enorme cantidad de dinero de ganancia y se retira sin demasiado conflicto, porque pondrá el dinero en otra inversión más rentable.

Pero están quedando sistemas devastados porque toda esa gente que estaba supuestamente cubierta y pagando una prima, de golpe se encuentra sin ninguna cobertura. Y nosotros, los prestadores, quedamos colgados con colosales deudas. Las aseguradoras hacen firmar a los médicos y dentistas en sus contratos una cláusula, "cláusula mordaza", por la cua1el prestador tiene prohibido informarle al paciente que existe otro tipo de tratamiento quizá mejor.

En la Argentina, la mordaza es mucho más amplia y nuestras defensas son menores. En Estados Unidos, donde el liberalismo está instalado desde siempre y existe una cultura de la defensa de los derechos individuales, existen asociaciones de consumidores y otro tipo de instituciones de defensa individual, y se empiezan a generar movimientos en contra de de este tipo de abusos, lo que llevó al Congreso norteamericano a moderar los abusos. Y, tras haber fracasado en Europa su búsqueda de nuevas presas (por su sólido sistema estatal), los mercaderes vieron el mercado latinoamericano, y e1 argentino en particular, como los más interesantes, porque en general gastan mucho más en salud; en ellos, con muy poca inversión, podrán extraer rápidamente grandes ganancias.

Entonces, empiezan a venirse de 1a mano del Banco Mundia1 que a partir del año '91 reformula los préstamos que no serán más puntuales, sino para la reconfiguración total del sistema. En Argentina, el Banco Mundial, de los 360 millones de dólares para un supuesto préstamo para reconvertir las obras sociales nacionales, 210 millones lo tiene que poner el propio sistema y 150 pone el Banco en 5 años; con lo cual no nos presta nada pero nos controla, Todo porque el plan de reconversion de las obras sociales y también el de los hospitales de autogestión está diseñado por el Banco, monitoreado por las consultoras que el Banco tiene acreditadas y que obliga a que sean estas 1as contratadas y los cumplimientos en 1as metas del préstamo también están monitoreados y aprobados por la consultora ligada al Banco Mundial (buena fuente de corrupción).  Entonces, lo que el Banco ha logrado es una penetración casi absoluta dcl control sobre el sistema sanitario, cuando en realidad no podemos funcionar porque no tenemos plata y no pone casi nada. Y favorece en lugar de corregir los ilícitos por corrupción de funcionarios.

Lo que se vino a instalar en la Argentina no es una técnica de Gerenciamiento para que nuestras instituciones sean más eficientes, sino un cambio radical en la lógica del sistema, la penetración silenciosa del capita1 financiero transnacional; ¿Por qué silenciosa? Porque nadie habla, o sea, cualquier Gobierno podría discutir esto de 1a atención gerenciada, que no es cierto que van a venir las administradoras internacionales, y que las obras socia1 no están abiertas a la 1ibre elección como las prepagas. Es la sartén o el fuego, lo que no está en manos de mercaderes está en bolsillos de corruptos.

Según Ignacio Ramonet (Le Monde Diplomatique; marzo de 2002),  necesitamos entender a cabalidad que el neoliberalismo está atacando el orden social existente en tres frentes. El frente económico, que es el más importante debido a las consecuencias que tiene p ara toda la humanidad, está dirigido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de Comercio (OMC): estas tres organizaciones forman el verdadero eje del mal. La verdad es que se necesita la condonación total de la deuda de los países del Tercer Mundo; Europa debiera crear un sistema justo que controle la amortización de las deudas de estas naciones, garantizar que las condiciones de financiación sean adecuadas y que se utilice para el desarrollo, garantizar que las naciones ricas destinen por lo menos el 0,7% de sus presupuestos a financiar este desarrollo, restaurar el equilibrio comercial entre el Norte y el Sur, implementar políticas que aseguren que cada país tenga soberanía sobre su seguridad alimentaria, regular la irracionalidad del flujo mundial de capitales, ilegalizar el secreto bancario, abolir los paraísos fiscales, y crear un sistema de impuestos a las transacciones financieras internacionales.  

El segundo frente es el ideológico, que es silencioso e invisible. Hay todo un montaje cuyo objetivo es convencer a la humanidad de que la globalización traerá la felicidad universal. Para la consecución de este objetivo se cuenta con la manipulación de los medios de comunicación. Se inició oficialmente cuando el Pentágono abrió la Oficina de Influencia Estratégica. La función explícitamente orwelliana de esta oficina es la de diseminar información engañosa con el fin de hacerle un lavado de cerebro a la prensa internacional e “influir sobre la opinión pública y los dirigentes políticos, tanto en los países amigos como en los poco amistosos”.

Del tercer frente, el militar, no corresponde escribir acá.

   “Lo peor,” decía el Dr. Alejandro Dávila, “es que dejamos en manos de los piratas el futuro de la salud de nuestra gente, como si les interesara el bienestar más que el dinero....y como si la experiencia reciente no alcanzara. Siempre existieron "cipayos" ( cipayo se les decía a los soldados de origen hindú que revestían en el ejército inglés en la época de la colonia en la India); decía que siempre existirán cipayos y representantes de este pensamiento. Es grave, MUY GRAVE lo que esta sucediendo, pero, como siempre pasa en la Argentina, nos hacemos los tontos y no queremos oír lo que no nos gusta...... ¡es tan complicado! Y después cuando nos esquilman o nos vamos quedando sin trabajo , o cuando las condiciones contractuales se van ajustando para peor , cuando no integramos los famosos listados de pertenencia de prepagos y nos mandan a tomar por atrás...salimos como desesperados a buscar lo que ya no volverá....o lo que NUNCA SE RECUPERARA. Ya es tarde para reaccionar y eso lo saben los piratas, saben que corren a favor con el tiempo y nuestra ignorancia e incredulidad rayana hasta la ingenua inocencia y estupidez.”

    Para cerrar esta larga y necesaria exposición, unas palabras de Santiago Kovadloff: “Murena [Héctor] se percata de una limitación autóctona de cuya idiosincrasia no da cuenta, a su entender, el concepto de lucha de clases: la incompetencia para rebasar la fragmentación, para superar el corporativismo en todos los órdenes y propender a la integración de las partes en un todo. De lo parcial en un conjunto, del interés propio en el bien común, de lo particular en lo universal. Desoír el imperativo del bien común es una vieja y obstinada pasión argentina” (La Nación, 31-3-2).

   Saldremos de todos los corralitos cuando saltemos el corralito mental obstinado de cada uno.

 

                              Dr. Horacio Martínez    --    Dr. Emilio Bruzzo

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