DE VUELTA AL COLEGIO           

A escondidas, a las calladas, tal como suelen cometerse los delitos y los abusos, nos endilgan un proyecto de Colegio de Odontólogos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin consultar a los interesados, habrían estado en su callada elaboración FOCIBA - que agrupa a algunas organizaciones profesionales de la capital - y AGOCIBA - que reúne a dentistas que trabajan en el ámbito municipal - y, quizá la secretaría pertinente de la Ciudad. 

Ninguno, absolutamente ninguno, se ocupó de buscar la participación siquiera nominal de los odontólogos capitalinos.

[No se diga que FOCIBA fue elegida. Está integrada por enviados de algunas pocas instituciones, de carácter nacional, no local, enviados puestos a dedo sin un auténtico respaldo de las bases. ¿Alguien puede decir que llevan nuestra voz? Desde su pedestal. ¿alcanza a ver el Presidente de FOCIBA, no elegido por nadie, cómo es un odontólogo?]

Supongamos, generosamente, que las instituciones primarias sabían lo que estaban haciendo su par de delegados. Ninguna, absolutamente ninguna, informó en sus revistas, o páginas de Internet, o títeres en diversos foros, qué era lo que estaba sucediendo y no pidieron opinión alguna. Probablemente, se reservan para el reparto de cargos en la trastienda. Ni siquiera las Facultades, que forman a los odontólogos, fueron consultadas. ¿No merecen los docentes ese respecto?

Hemos escuchado demasiadas quejas de colegiados desde distintos puntos del país - no de todos - y nos hacen pensar que los Colegios coartan la libertad del ejercicio profesional, no apoyan los intereses de los profesionales, no promueven la salud bucal, ni intervienen en las relaciones laborales, salvo para sus pequeños intereses y para salvaguardar su porcioncita de la torta que se llevan los mercaderes. Por favor, los lectores colegiados ya cuéntennos su experiencia como tales. Si los Colegios existentes sirven, ¿por qué siguen existiendo los mercaderes de la salud? Si no han hecho nada en otras partes, salvo algún aumentito de algunas "prestaciones", ¿qué se puede esperar de un Colegio más?

Si no despiertan los abúlicos, si no se abren los mezquinos, si no levantan cabeza los resignados, si no ponen la cara y el alma en asambleas para la defensa de sus derechos, nos vamos a encontrar todos, un día, o una noche de vampiros, con que nos mandaron de vuelta al Colegio, un colegio dispuesto a reprimirnos con la potestad a su total arbitrio de otorgar y retirar la matrícula, adueñado de derechos y libertades de trabajo.

El proyecto delega en el Colegio la elección de una Caja de Jubilaciones, que regulará y controlará, en contra de la libertad de elección de cada ciudadano para elegir la Caja que mejor le plazca, a alguna de las cuales ya está aportando desde hace años. Lo mismo ocurre con la Obra Social, elegida a dedo por el Colegio y no por el odontólogo. Ciudadanos de cuarta. Las meretrices asociadas tienen más dignidad.

Súmese el castigo extra a una profesión devastada de la obligación de pagar matriculaciones, cuotas mensuales y anuales y nos encontramos con más gastos muy concretos y sin beneficios, salvo promesas muy abstractas. ¿Seguirá dejando hacer, colega? 

Universo Odontológico lo invita a que opine en nuestro "correo" y a que participe en las asambleas populares en que se debatirá el tema. [¿De qué asamblea me hablan estos locos? De la que irremisiblemente deberá ser convocada por los odontólogos de buena voluntad que pueblan esta capital.] Piense si se beneficia usted o sus dirigentes. Piense que hablamos de la República Argentina, destacada por sobre la mayoría de los países por su nivel de corrupción. No es igual acá que en otras partes. ¿Dónde hay un dirigente aséptico? Es mejor una asamblea soberana que un nuevo dirigente con sus propias pretensiones. Mejor si no hay listas y se decide por votación doble o triple (como la del Papa). Sin necesidad de una nueva AGRUPACIÓN ¿INDEPENDIENTE?, por el contrario, surgiría de la progresiva concentración de votos. Para que el gran ausente de todo esto no siga siendo el odontólogo de base.

Lea el Proyecto, medítelo, vea como ya comienzan trenzando, con Juntas Electorales de los mismos que tienen la manija, con exigencias de que los candidatos tengan 300 firmas de respaldo (!!!), cuando sólo los que ya tienen la sartén por el mango en sus propios cuadros directivos, pueden reunirlas con alguna facilidad. Así han manejado las elecciones institucionales y no han soltado la manija de generación en generación. Además, las convocatorias, la propaganda de las candidaturas quedan con este proyecto en manos de las instituciones. ¡Y los pobres, que se embromen! El costo de los envíos de promoción no dice en ninguna parte que correrá por cuenta de la Ciudad.

¿Y qué pasa si aprendemos de los yanquis y reclamamos ante nuestros representantes, en persona y de viva voz? Con sus aportes, con sus opiniones, con sus ideas, con sus reformas al proyecto, o su rechazo, use el correo electrónico, el postal o el personal para influir sobre su organización ¿gremial? Y cuídese de quienes ya están vistiendo piel de oveja para esconder su pertenencia a la jauría.


N de la R. Algunas direcciones: fociba@sinectis.com.ar, aoa@aoa.org.ar, coa@coa.org.ar y ateneoodont@millicom.com.ar

                           

                  Dr. Horacio Martínez     

                       Dr. Emilio Bruzzo

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