La más baja criatura

 

“¿Quién es más baja criatura, el hombre o la bestia?”

Con dientes y garras por la Naturaleza armados, los animales, según Wilmot,* matan por hambre, mientras el hombre traiciona por dinero, por posición, por lujuria, por placer. El hombre es el lobo del hombre, hemos recordado en otro editorial, y era en verdad una manera de ofender a la pobre bestia, que nunca incurriría en el canibalismo cotidiano de la lucha por dinero, por posición, por lujuria, por placer.

“A mí no me sermoneen, señores directores de Universo Odontológico. Dedíquense a lo nuestro que es la odontología y métanse en el bolsillo la moralina,” podría retrucarnos un joven lector o un viejo amargado (que aquél se convertirá en éste y éste hace rato que perdió las variopintas plumas de aquél).

Y no dejarían de tener razón.

Somos un par de estólidos.

Todavía seguimos creyendo que el hombre puede llegar a ser algo más que una bestia, que puede superarse, que cabe soñar con que piense en sí como parte de una sociedad, que se integre a la comunidad y a los colegas, que se esfuerce por el bien de todos y no por apenas el propio. (Que siga a Epicteto y a Erasmo, según lo que el lector podrá ver en Digresiones y en el Libro del mes.)

¡Qué par de estólidos!

¡Miren que fantasear con una organización que agrupe y no separe! ¡Miren que creer que la dirigencia institucional podría llegar a trabajar para todos, y no para unos pocos contados, para que todos tengan trabajo digno y que la población tenga salud bucal!

En fin, estamos de regreso de las vacaciones y el cielo azul nos hizo soñar con una profesión solidaria, con aspiraciones elevadas, sin individualismos, y nos hizo creer que machacando y machacando, como gotas de agua, de esas que hacen el infinito mar, podíamos llegar a horadar la dura piedra del egoísta corazón de los dirigentes.

Horacio Martínez                          Emilio Bruzzo

 

*¿Quién es la más baja criatura, el hombre o la bestia? / Aves de aves se alimentan, bestias se comen bestias, / Pero el salvaje hombre al propio hombre vende. / Apretados por la penuria, armados con dientes y garras / matan por hambre, cazan para comer, / no el hombre, que al semejante / daña hasta sólo por placer. /  Toman lo que Natura les da para su necesidad, / mientras el hombre sonríe, abraza, se amiga y elogia / e inhumanamente a otro humano traiciona.

No textual, de A Satyre on Mankind, por  John Wilmot, Earl of Rochester [Fragmento original: Which is the basest creature, man or beast?/ Birds feed on birds, beasts on each other prey, / But savage man alone does man betray./ Pressed by necessity, they kill for food; / Man undoes man to do himself no good./ With teeth and claws by nature armed, they hunt / Nature's allowance, to supply their want. / But man, with smiles, embraces, friendships, praise, / inhumanly his fellow's life betrays.

  Dr. Horacio Martínez                   Dr. Emilio Bruzzo

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