agosto 2011

Instituciones robóticas… Dios y Asimov mediantes

 

Porteño hasta la muerte, he nacido en Buenos Aires y su río leonino me inyectó una independencia en las venas que me hizo poco amigo de las normas controladoras y desconfiado de los hombres que las manejan.

No creo que pueda nadie decir entre nosotros lo que el Dr. Noel J. Aymat, presidente de los dentistas de Puerto Rico:

“La profesión estaba muy organizada, trabajando por la defensa de los dentistas y la orientación pública de salud oral.”

Más bien, en Buenos Aires nos acercamos a lo que luego escribió:

“Sin embargo, había divisiones en el seno de la profesión, pues eran varias organizaciones dentales con sus propias prioridades y surgían conflictos.”

Las ambiciones y los conflictos son humanos, y algunos somos más ”humanos” que otros. Sé de Colegios de Odontólogos, o de Estomatólogos, como en España, que funcionan muy bien, y sé de otros que han significado la ruina económica de varios colegas. La diferencia estriba en los “humanos” que las dirigen. Aunque me desagrada el carácter obligatorio de la colegiación, pues va en contra de mi espíritu independiente, ya la Corte Suprema, en casos similares, dictaminó que el Colegio es constitucional. Faltaría dictar la constitucionalidad de que – si progresara el proyecto de Colegio que quieren endosarnos a los porteños – se añadiera que sean robots sus dirigentes, pues se verían obligados a seguir las leyes de la robótica enunciadas por Isaac Asimov:

1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

En verdad, me bastaría con que se cumpliera la Primer Ley, cosa que no sucede en las instituciones actuales, como FOCIBA, donde cada elección de autoridades produce vergüenza ajena, y a veces, de casualidad, rara casualidad, sale algo bueno.

Quizá así pudiéramos decir lo que Aymat, en su libro:

“Debo señalar que la colegiación es un arma poderosa para beneficio de la sociedad a la que los dentistas le servimos y a nuestra profesión. Está en manos de los propios dentistas hacer buen uso del Colegio. Es importante que como profesión valoremos nuestro poder como grupo, nos mantengamos organizados y seamos entes de orientación y educación a la ciudadanía en general. La calidad de nuestros servicios y nuestra participación en los procesos gubernamentales y profesionales es de beneficio para nuestra profesión, para cada uno de nosotros.”

Que así sea… Dios y Asimov mediantes

                                                                          Horacio Martínez

 

Como apéndice conmovedor, véase el fragmento que sigue de la carta de suicidio de René Favaloro

 

 

 

El ejemplo de Favaloro

 

Cuando el Juez a cargo liberó la nota que dejó el Dr. René Favaloro antes de suicidarse, pensé que Universo Odontológico se la debía a sus lectores. Se lee con dolor y con vergüenza ajena.

Cuando un hombre, un verdadero hombre, que aceptaba agradecido ser “un médico rural” con todas las nobles connotaciones de esa denominación, se da por vencido y reconoce el triunfo del Mal, ¿quién puede pretender que confiemos en hombres al frente de las instituciones después de lo que hicieron con él y con todos nosotros los mercaderes de la salud?

Merece la transcripción íntegra, pero recogemos unos párrafos que prueban lo que queríamos demostrar: que si tiene que haber Colegio… ¡que sea dirigido por robots!

 

 …debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.

                                ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!  Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

                                 Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.

                 Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

                  Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

                  El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.

                  Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes  por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

                  Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el paciente es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'. 'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe'.

                               El cirujano 'de real valor' además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!

            ………………………………………

                      La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos..

                       No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!.

¡Ay, Favaloro, qué bien nos vendría un puñado de hombres decentes como usted!                       

 

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