agosto 2013

No tiene cabeza

 

“Este chico no tiene cabeza, ¿qué hacemos? “¡Que estudie para dentista!”

Anécdota contada por un culto profesor de microbiología años ha; hoy, que ha pasado el tiempo, me pregunto si tenemos cabeza los que decidimos estudiar odontología. Entonces el objetivo podía ser ganar dinero, sin gran esfuerzo mental; hoy no creo que vaya mucho más allá de trabajar para una obra social o prepaga, por honorarios miserables y con esperanza de poder vender implantes o prótesis de algún tipo.

¿Cuántos se envanecen por ser dentistas? ¿Hay alguno que tenga en la cabeza un afán altruista, el bienestar ajeno por sobre el propio?

Seguro que sí.

¿Pero cuántos? ¿Un 10%?

¿Se preguntó, colega, cuáles son sus intereses y si son válidos?

Yo creo que todos son válidos, tanto el de quien tiene en lugar de cabeza un signo pesos como el de quien tiene un cáliz como receptáculo de su apostolado. O el que tiene gente en la azotea, o altillo.

Cada cual con lo suyo, cada cual con su conciencia, o, si creyente, cada cual ante Dios.

Sólo se me ocurre que conviene parar un momento, mirarse para adentro y determinar si lo que está usando como cabeza le va a permitir, dentro de muchos años, mirar para atrás y sentirse satisfecho de sí mismo.

Porque es muy triste mirar para atrás y sentir un vacío en el pecho más grande que el vacío que se tuvo en la cabeza o se tuvo lo que en el fondo no se deseaba.

 

                                       Horacio Martínez

 

Nota: Etgar Keret se ha convertido en la estrella más internacional de la nueva cultura de Israel, con una poderosa imaginación en la que brilla la mejor literatura, de una imprevisible y sugerente ironía.

 

Otra: Tomadas en NYC; el autor dice que no hay truco…

 

                                                Horacio Martínez

                                                          

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