abril 2014

                                    

Apoyando la práctica en la evidencia

 

Decíamos hace poco, quebuena parte de ese número tendría  aportes de un maestro de la odontología cotidiana, Gordon H. Christense, dictante de cursos concurridísimos, capaz de poner la ciencia  al alcance de la práctica, gracias a su sabiduría de profesión, de vida y de años.

Un reciente artículo (Wynne E. Norton et al (TheJournal of the American Dental Association, enero 1; 145, 22-31) abrió 20l4 refiriéndose a la concordancia entre la práctica clínica y la evidencia publicada. La conclusión y las implicaciones prácticas fueron que los dentistas consultados (de una red de 591 profesionales: TheNationalDental Practice-BasedResearch Network) revelaban una concordancia mediana entre la  práctica y la evidencia publicada. (Puede verse un resumen en CLÍNICAS) Y que era preciso hacer esfuerzos para satisfacer la necesidad existente de llevar los hallazgos de la ciencia al sillón dental. Había apenas un 62 % (SD = 18 %) de concordancia, que para procedimientos específicos variaba entre 8 y 100 %.

 

¿No me diga?

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Y ante el problema planteado, en Universo Odontológico comenzamos por la propia responsabilidad: nos renovamos para que sea más leída y más aprovechada, y solicitamos  trabajos de “traducción” de ciencia a práctica, como hace Gordon Christensen, y que mucho más útil para la salud bucal que las presentaciones de cuello duro y hightech que nos endosan los autodesignados defensores de la ciencia.

Y mirando al vecino, podríamos ver la Asociación Argentina de Odontología (AAO) y su última contribución a los miles de asociados: limitar el contenido de la Revista de la Asoc Arg de Od (RAAO)a las ciencias duras para pavonearse ante los colegas eggheads del mundo y dejar estupefactos a los lectores de RAAO, que cada vez entienden menos, y menos pueden aplicarlo en la práctica.

Quiera Dios que la nueva presidencia, ejercida por una persona sensata, culta y práctica, no cientificista, se dé cuenta de que la AAO es sus miles de socios y no un puñadito de prosapia que mira por sobre el hombro a la plebe. Y aunque los enemigos de César son gente honorable (o así lo proclaman), en llegado el momento no vacilan en trampear en elecciones, manipular para sí el personal de todos y todas o prestarse a indignas propagandas condonadas (sic) por sus pares.

Pero, en fin, no es esa pobre gente la que nos preocupa, sino la verdadera pobre gente que acude a los consultorios y los atiende un profesional urgido por los mercaderes de la salud, que no gana lo suficiente para viajar como los capitostes y que va a tratar de salvarse con algún implante y no con la odontología más actualizada.

Desde U.O. queremos divulgar la ciencia y aspiramos a que nos lleguen artículos de puesta al día de temas prácticos sustentados por  evidencia científica.

De nuestros lectores y de sus críticas y pedidos depende que nos renovemos para mejorar. Así como contamos con la presencia efectiva con trabajos de esa suerte provenientes de los corresponsales de Iberoamérica.

Señores colegas de todos los estamentos, sean egoístas con inteligencia: ayúdennos a elevar el nivel de U.O.para bien de todos, profesionales y público, y no para mal de nadie.

 

La situación descripta en la AAO y RAAO es muy similar a la que se observa en otras organizaciones profesionales; como es el caso de RAOA, de la AOA, que está muy bien hecha con la actual Dirección, pero que tiene un número cada vez más reducido de cultilectores. Confiamos en la inteligencia de la nueva Presidenta y en su sociabilidad y su sentido práctico. ¡Suerte, Dra Ana Pereira!

 

Horacio Martínez              Emilio Bruzzo

 

 

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