¡Murió 2006! ¿Vivirá 2007?

Enero, mes de propósitos y de ventilaciones; propósitos para el futuro y ventilaciones de historias pasadas, de las buenas y de las malas... como los propósitos.

Cuenta Henri Bouchot que, en la Edad Media, el diente de un hombre era considerado del más alto valor: quien partía un diente era castigado tan rigurosamente como quien partía un brazo. 

             

Cuenta Jorge Amado (Cacao) que en medio de un barrio se hacían notar la sala de primeros auxilios y el consultorio dental.” Comentando que el dentista venía de Aracaju dos veces por semana, un personaje decía: “Un obrero sólo puede tener dolor de dientes los miércoles y viernes.” A mí me suena como que alguna costumbre de la Edad Media debiera persistir, que aún se debiera castigar con rigor a quien no conserva un diente para poder colocar un puente de porcelana o un implante. Quizá un buen propósito para 2007 sería pensar también en los pacientes de miércoles y viernes. Quizá habrá que actuar como una vieja de Edmundo de Amicis, la que en Mogador exigía del sultán que hiciera quitar dos dientes al inglés que le había hecho perder los suyos.

Personalmente, intentaré no mostrarme “acartonado” (como dijo un lector) y castigar las costumbres (malas) con una sonrisa, puesto que nuestro objetivo profesional es lograr una sonrisa hermosa. Y Emilio Bruzzo, mago de la PC, promete presentar todo el material sin dificultades de lectura, con la tarea facilitada para el lector y, quizá, sonriendo mientras sube el material al etéreo éter en el que tan bien sabe navegar.

¿Y qué tal unos propósitos para los lectores de Universo Odontológico? Por ejemplo, participar más en la confección de esta revista virtual, proponer temas, contar sus hobbies, narrar sus problemas gremiales, criticar duramente lo que vean mal en este espacio; en fin, adoptar con nosotros la misma actitud que cada ciudadano debiera adoptar con su país: participar, quejarse, ayudar, abandonar la mayoría silenciosa y dejarse de pensar qué puede hacer mi país por mí y dedicarse a pensar qué puede hacer por el país y por sus hermanos connacionales.

¡Quizá así 2007 comience una nueva vida, mejor!

                  Dr. Horacio Martínez

   

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