Las cuatro estaciones  

Si nunca escuchó hablar de Antonio Lucio Vivaldi y sus Las cuatro estaciones, prepárese a saber mucho de él por un par de filmes. Vivaldi, un Príncipe en Venacia, completado en 2005 y que tiene a Michel Serrault como obispo de Venecia y gran elenco franco-italiano. El otro filme inspirado en la vida del compositor, contemporáneo de Pierre Fauchard está en producción y se llamaría Vivaldi, personificado por el conocido actor Joseph Fiennes, junto con Malcolm McDowell, Jacqueline Bisset y Gérard Depardieu.  

El cura rojo, como se lo llamó por los hábitos y por el color del pelo, nació en Venecia el 4 de marzo, de 1678 y falleció en 1741, 20 años antes que nuestro Padre. Ástor Piazzola, en nuestros días, le hizo homenaje escribiendo su poema tanguero Las cuatro estaciones. Sólo en la primera mitad del pasado siglo se le hizo justicia póstuma a Vivaldi, olvidado varios siglos después de haber triunfado en su propia época. Aun esa obra famosa fue desconocida en su edición original. La recuperación de su magnífica labor muestra que la cusa de la vasta popularidad en su tiempo podría estar en la alegría que trasunta, apreciable por el vasto público. Su obra no académica no estaba dirigida sólo a una minoría intelectual. Quien hoy se acerca sin prejuicios a su música verá que está muy lejos de la tan digna seriedad de gran parte del barroco. Quizá esto mismo encontró Fauchard en la obra de Rameau, que hoy es objeto de representaciones modernísimas muy al gusto contemporáneo. procura transmitir musicalmente. Aunque fue empresario de ópera, género muy de moda entonces, Vivaldi se destacó más por sus conciertos.

Muestras del aprecio en que se lo tenía hay un par de hechos destacables, que el Papa Benedicto XIII lo invitara a Roma expresamente para tocar para él y que el Emperador Carlos VI lo nombrara caballero y lo invitara a Viena después de escuchar otra de las grandes piezas que compuso y que le dedicó, La cetra. La cantata nupcial Gloria e Imeneo la escribió para el casamiento de Louis XV.

De todos modos, nuestras digresiones pretenden salirse (gresar hacia otro lado) y acercar a aquellos lectores que no conozcan esos otros caminos a un mundo de experiencias nuevas, placenteras y gozosas.

Como notas al margen, para no meternos a simular una capacidad crítica que no poseemos, podría agregar (1) que con su padre –barbero como nuestros antepasados profesionales – y violinista formó de niño un dúo musical itinerante,  (2) que su condición sacerdotal no le impidió tener unos cuantos amoríos, y (3) que siendo profesor de música del orfanato Pio Ospedale della Pietà formó orquesta y coro con las niñas más talentosas de ese orfanato.

Sus composiciones incluyen:

Más de 500 conciertos, 46 óperas, varias sinfonías, 73 sonatas, música de cámara y sacra, y su famosa obra de 1723, Le Quattro Stagioni.

                            
 
                                        VOLVER