Vestido para recordar

 

P. D. James, renombrada escritora de policiales, heredera de Ágata Christie, publicó recientemente una novela titulada “Muerte de un forense”. En la descripción de un integrante del laboratorio, dice, refiriéndose a quien se viste para descubrir, no para matar:

“Su padre, fallecido mucho antes, había sido dentista, y el hijo había conservado para su propio uso la extraordinariamente amplia colección de batas quirúrgicas del anciano, diseñadas por él mismo. Eran de un corte anticuado, de cintura entallada, faldones de mucho vuelo, como el gabán de un petimetre de la Regencia, provistas además de botones de metal con relieve que se abrochaban hasta muy arriba, a un lado del cuello. Aunque las mangas eran demasiado cortas, de forma que sus enjutas muñecas sobresalían como las de un escolar en exceso crecido para su edad, las llevaba con cierta desenvoltura, como si aquel atuendo laboral tan poco ortodoxo, tan distinto a las reglamentarias batas blancas del resto del personal, simbolizara esa combinación única de habilidad científica, experiencia y olfato que caracteriza al buen examinador de documentos.”

¡Vale la pena leer cómo desarrolla su investigación el culto Inspector Dalgliesh!

 

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