El triángulo de la comunicación

 Para comunicarnos al conversar con un paciente, es crítico que comprendamos que lo dicho por nosotros o el otro dependerá de una cantidad de conocimientos del tema, de connotaciones de cada palabra, del estado emocional, del contexto. De ahí que exista una teoría de Ogden y Richards considerada una “teoría del contexto en la interpretación” de lo enunciado.

Ogden y Richards* distinguen tres elementos que forman el triángulo significativo de la expresión: lo que se piensa,  llamado conceptual; cómo se lo representa, con palabras y símbolos, llamado simbólico; y el real, del mundo real y objetivo. Si imaginamos un triángulo con estos tres en sus vértices, concepto y símbolo están unidos por la simbolización; concepto y objeto por una mutua referencia, pero entre palabra o símbolo y objeto real no hay una relación directa, nada visible ni palpable, apenas una relación implícita y muy discutida. Los lados del triángulo que unen los dos primeros pares son una línea clara, pero es apenas discontinua la tercera línea, por variable, individual, inconstante e indirecta, ya que depende de la vida subjetiva de quien codifica lo que habla, escribe o emite otras señales, y de la vida subjetiva de quien decodifica ese mensaje.

Si decimos a una paciente “¡Qué bien que se portó!” y, en efecto, se comportó idealmente, esa persona tomará a bien nuestras palabras. Pero en el contexto de todas esas pequeñeces con que nos torturan los pacientes a nosotros (artistas del buche, quejosos sin dolor, bailarines sentados, etc.), la frase puede ser tomada por lo menos como una ironía, con un significado opuesto al enunciado, y adiós comunicación.

Si le pregunto a mi asistente “¿Puede alcanzarme la esterilizadora?”, quizá le estoy pidiendo que me acerque el aparato, pero si es pequeña y debilucha, tal vez le estoy preguntando si le dan las fuerzas para hacerlo.

Pensemos en el significado de estas cuatro frases:  (1) ¿Qué significa “acetilsalicílco”?; (2) Eso no significa que quiera herirte; (3) La vida sin amor no tiene significado; (4) Nubes negras significan lluvia. No ofenderé la inteligencia de nadie aclarando las diferencias de significado, comenzando con el primero, que remite al diccionario.

Algunos atribuyen mágicamente una conexión entre palabra y objeto nombrado. Pueden otros decir que es lo que el hablante quiere transmitir al oyente. Pero mientras no haya telepatía, la verdad puede estar cerca de quienes como O y R insisten en el contexto para interpretar lo dicho.  Los enunciados pueden tener una significación que varía según el contexto y el co-texto, y no está determinada totalmente por el sentido convencional o de diccionario de la frase enunciada. 

En fin, que el proceso mental del dentista está rodeado por circunstancias muy distintas de las que rodean el proceso mental del paciente, provoca una emoción que no tiene por qué ser la deseada o un proceso de memoria con raíces muy diferentes. Por ejemplo, las lilas mencionadas al comienzo del EDITORIAL de este mes pueden evocar procesos mentales muy distintos según que el lector frecuente o no a T. S. Eliot.

Yo puedo creerme que estoy evocando algo con mis palabras y puedo no evocar nada o que sea algo ajeno por completo. Lo mismo vale para el receptor, con actividades psíquicas muy poco parecidas. De algún modo, es preciso comprender las intenciones del otro para establecer la comunicación. Se me ocurre que hace falta empatía.

Cuando un emisor dice A, el significado es aquel al cual se adapta el proceso mental cuando interpreta A. Éste es el significado del significado. Lo ideal es que un proceso similar se desarrolle en la mente del receptor, para que haya comunicación. Cuando un paciente argentino lee un consentimiento informado de ningún modo entiende lo mismo que un paciente norteamericano.

Comunicación es usar símbolos que originan procesos referenciales en el receptor similares a los que representan los símbolos pretendidos por el emisor. En otras palabras, que la persona que escucha entienda lo que desea que entienda quien habla. Usted y su paciente, emisor y receptor.

Así difieren la prosa científica y la poesía, ya que ésta apela más a las emociones y sensaciones que influyen sobre las interpretaciones. Para reconocer un sonido o una forma, se requiere experiencia previa de la misma sensación auditiva o visual. Para reconocer una palabra se requiere un contexto de experiencias más allá de los fonemas y grafemas; aprender a asociar ese signo con aquellas vivencias, lo que ocurre en nuestras mentes, inconscientemente, aun antes de aprender a hablar. A mayor número de captaciones del signo en cierto contexto, mayores posibilidades de comprender pese a una pronunciación deformada o una ortografía errada. Las similitudes fónicas y gráficas son parte del mensaje y lo que haya en común al repetirse es lo que permitirá identificarlas como enunciados de la misma palabra.

Se entiende lo difícil que puede ser comunicarse con un paciente, con mundos sumamente ajenos y emociones muy encontradas en la situación odontológica. Se entiende cuánto esfuerzo hay que hacer para ponerse en el lugar del otro y comunicarse con él.

*N del A. Ayudar a encontrarle un significado a la vida es vocación, aunque supere la capacidad de este editorialista dentista. Es aun más inaccesible que acercarse al significado del significado (The Meaning of Meaning" A Study of the Influence of Language upon Thought and of the Science of Symbolism (1923) C. K. Ogden y I. A. Richards, Magdalene College, University of Cambridge). Con todas las dificultades, es preferible a editoriales como el último de RAOA, dedicado a explicar qué lindos son en la AOA. O es preferible cualquier cosa antes que la nota elemmántica y anticomunicante que puede el lector ver en GREMIALES]

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