Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


 

Gritar no es tener razón

Si no sabes adónde vas, cualquier camino sirve. Lewis Carroll

Lo importante en la vida no es tanto saber dónde nos encontramos, sino en qué dirección nos movemos. Johann Wolfgang von Goethe

Ningún viento es favorable para quien no sabe adónde va.

Lucio Anneo Séneca

http://cuentosdelobito.com/wp-content/uploads/GRITAR.jpghttps://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcR8VGA7-54jv2m699lcvtS8r4t7WHN6rsGWwk_2RT97Gt2g-oPWJVaEJg   Rubens

Gritar no da la razón, sobre todo por su origen. ¿Lo conoce? Viene de quiritare, que no significaba eso, pero lo fue adquiriendo de «gritar por socorro» y, en el latín vulgar de la Edad Media, se convirtió en critare, que llegó al español como gritar. En francés, crier y en italiano gridare y, además, a partir del francés, llegó al inglés como to cry.

De allí viene, con historia.

El famoso rapto de las sabinas cometido por los hombres de Rómulo provocó una larga guerra entre ambas sociedades, hasta que las secuestradas reaparecieron con sus niños recién nacidos, hijos de los soldados romanos.

Se reconciliaron ambos pueblos y, a partir del siglo III a. C., los sabinos pasaron a formar parte de la sociedad romana como ciudadanos influyentes. Tan poderosos que después de esa integración surgió en la ciudad la expresión pedir «ayuda a los quiritas», que con el tiempo quedó resumida en el verbo quiritare.

Porque Quiritas era el nombre que los romanos daban a los sabinos, pueblo que vivía en la colina del Quirinal, al este del Tíber.

 

 

 

Por qué yo no grito

https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQA_yzVg4CZbrkhSEhg-VJzFScakCy8vHXTZybXUU6NEgf6AMZravAcr9QA veces, editorializando, me dan ganas de gritar. Pero por escrito no se puede gritar, y las mayúsculas se ven feas. Me guío más bien, desde antes de conocerlas, por unas palabras de Paco Gómez y por otras de sabios que en el mundo han sido, que van a continuación.

No me grites, pues no te escucharé. Me limitaré a preguntarte en voz muy bajita y con tono firme por qué me gritas.

No me grites para tratar de convencerme, pues ya habrás perdido la discusión.

No me grites con la excusa de que te saco de quicio; antes aprende a controlarte y reconoce que no siempre tienes razón.

No me grites para "motivarme", pues nada me puede interesar si el precio son tus alaridos.

No me grites solo porque estás en una posición dominante; eso habla de tu estatura moral.

Te lo repetiré por última vez, suavemente, con firmeza y mirándote al fondo de las pupilas: por favor, no me grites.

           No es más fuerte la razón porque se diga a gritos. Alejandro   Casona

Algunos están destinados a razonar erróneamente; otros a no razonar en absoluto, y otros a perseguir a los que razonan.

La serena razón huye de todo extremismo y anhela la prudencia moderada. Juan Bautista Poquelin "Molière"

Fuertes razones, hacen fuertes acciones. (William Shakespeare)

El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan. Arturo Graff

El insulto es la razón del que razón no tiene.

El exceso es el veneno de la razón. Francisco de Quevedo y Villegas

Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu. Aristóteles

El enemigo sólo empieza a ser temible cuando empieza a tener razón. Jacinto Benavente

La razón es frecuentemente más persuasiva que el oro. Demócrito

La razón es un sol severo: ilumina pero ciega. Romain Rolland

Lo más insufrible para la persona razonable es lo que carece de razón. Epíceto

"La fe" es la humildad de la razón, que renuncia a su propio criterio y se postra ante los juicios y la autoridad de la Iglesia. San Josemaria Escriva de Balaguer.

La escritura es una cicatriz

La escritura es, etimológicamente, una cicatriz que dejamos sobre el papel.

Juegue, amigo lector, a generar digresiones a partir de esta frase.

Posible punto de partida, la escritura cortada en la cera de tablas enceradas. O, quizá, la “cicatriz” inglesa, scar, metida también en nuestra “cicatriz”. En fin, diviértase. Si lo manda a U. O., lo publicamos.

   

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