Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


          

Para reír de/con nosotros

 

 

 

Deformación profesional: el dentista, en el Polo Norte, dijo haber visto un oso molar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Madre: ¿No te duele más el diente?...

Hijo: No sé. Lo tiene el dentista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El paciente abre la boca y el dentista exclama:

-- ¡Mi Dios! Nunca vi una cavidad tan grande.

-- No necesita repetirlo.

-- No fui yo, fue el eco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sale una señora del consultorio. Me mira (yo sentado y temblando) y dice:

-- Estoy muy contenta de haber encontrado tan buen dentista, comprensivo y no hace

doler.

Al entrar yo, comento las palabras de la buena mujer.

En medio de risas, dice el dentista:

-- Ésa era mi madre.

 

Un hombre informa a la secretaria del dentista que necesita ver al dentista. Ella le dice:

-- Acaba de salir, lo siento.

-- Está bien, sólo dígame cuándo puedo volver que también haya tenido que salir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre tiene sus dientes anteriores fracturados por un accidente. Conversa las

alternativas de tratamiento con el dentista, y le aclara:

-- Ante todo, doctor, quiero saber si voy a poder tocar la trompeta.

-- ¡Seguro que sí!

--  ¡Qué bien! Porque hasta ahora nunca pude tocar ni una sola nota.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentista: Ahí va la única mujer que amé en mi vida.

Asistente: ¿Y por qué no se casa con ella?

Dentista: No puedo perder a la paciente que más me rinde.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentista: Cuando yo termine, estará tan mejorado que será un hombre nuevo.

Paciente: Bien, doctor, mándele la cuenta al viejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El dentista al paciente meticuloso:

-- No, no hago descuentos en las limpiezas por los huecos sin dientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se conocen él y ella. Van a tomar algo y terminan en la casa de ella. Él se quita algo de

ropa y se lava las manos. Se quita las medias y se lava las manos.

Ella lo mira y le dice:

--Debes ser dentista. Me di cuenta por la frecuencia con que te lavas las manos.

Al terminar con su acto de pasión, ella dice:

Y debes de ser un GRAN dentista… ¡porque no sentí NADA!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El orador de la noche llega a la cena en que debe hablar y allí se da cuenta que no se puso

los dientes postizos en el apuro. Desesperado, se lo comenta al vecino de mesa y éste le

dice que no se preocupe. Saca una prótesis y le dice que se la pruebe, Así con unas tres

más, hasta que el hombre afirma que la última le calza muy bien.

-- ¿Es usted dentista? Quiero atenderme con usted.

 -- No, señor, soy funebrero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un chico va a visitar a la abuela, con un amigo. Mientras ellos dos charlan, el otro se

entretiene comiendo unos maníes que hay en bol sobre la mesa.

Cuando se van, el chico, bien educado, dice:

-- Gracias por los maníes, señora.

-- ¡Oh, no es nada, siempre los dejo ahí, porque sin dientes no puedo hacer otra cosa que

chuparles el chocolate.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Hay algo peor que un médico le diga a uno que tiene una enfermedad venérea?

Sí, que se lo diga el dentista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El dentista le pide al paciente que grite muy fuerte.

Ante la extrañeza de éste, le aclara:

-- Está por comenzar el último partido del Mundial y tengo la sala de espera llena de

gente...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

--Doctor, ¿qué puedo hacer? Tengo los dientes amarillos.

-- Use corbata marrón.

 

 

 

 

 

 

 

 


                                             
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