Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


 

                                  

Adiós a Pierre Fauchard, amante de la

libertad de ideas de la Ilustración

 

Lavoisier en los inicios de la ciencia

Por Jacques-Louis David (Nueva York)

 

Pierre Fauchard fue un hombre Ilustrado, inmerso en la floreciente Filosofía de la Ilustración, como lo demuestran la calidad de sus escritos y el contenido de su obra pionera en la construcción de un hombre mejor. La Ilustración surge bajo una consigna que reúne a todos los grandes pensadores europeos: se instaura un orden basado en el hombre, en su pensamiento filosófico y científico.

 

¿Qué es la Ilustración?

 

La Ilustración es un movimiento histórico, también llamado «Iluminismo,» y su era, “siglo de las luces.” Esta expresión, casi sinónimo del s XVIII europeo, designa un movimiento intelectual, cultural y científico que lo caracteriza. Con él se hace famosa la expresión latina sopere cude!, «atrévete a saber», y el hombre se invita a sí mismo a «saber», a «conocer» y pretende conseguir una expansión del conocimiento semejante a la luz que destruye las tinieblas de la ignorancia.

La luz que recibía el hombre procedía de su propio esfuerzo, que proyectaba luz a su alrededor. Esta fe en el ser humano tenía sólidos puntos de apoyo en otros campos, y los mejores espíritus se entregaron al de la ciencia, como Fauchard, de una forma solo dependiente de las propias capacidades humanas.

Denis Diderot, entre otros, quería demostrar que toda persona podía intervenir en los asuntos públicos, votar a sus representantes, debatir en asamblea sus problemas Puesto que la naturaleza humana era común, nadie podía apelar a su origen noble, ni a la herencia familiar como privilegios, todos eran hijos de sus obras, hijos de algo no de alguien, sin el prejuicio irracional existente, que era un atentado contra la igualdad humana.

 

LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA

Diderot almorzando con otros filósofos Voltaire, DAlembert, Condorcet… Grabado de Aubert. Paris, Biblioteca Nacional

 

A finales del siglo XVII, dos grandes construcciones, una científica y otra filosófica, habían ganado suficiente aceptación en toda Europa como para convencer a los mejores hombres de que aquel era el camino para ordenar el mundo. En estas dos grandes hazañas, el hombre encontró el punto de apoyo para creer en si mismo.

El conocimiento del mundo se basaba en el autoconocimiento del hombre. El hombre, por fin, estaba solo y era responsable de sus obras. Conociendo sus capacidades, podría usarlas de forma responsable, sin llevarlas mis allá de sus límites. El hombre producía el orden desde sí mismo.

[Para no meternos en filosofías y quedarnos en ilustradas digresiones, cerramos con algunas citas notables de Diderot]

  

·       El primer paso hacia la filosofía es la incredulidad.

·       El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes.

·       El que te habla de los defectos de los demás, con los demás hablará de los tuyos.

·       No arrepentirse ni hacer reproches a los demás, son los pasos de la sabiduría.

·       Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano, pero se olvida que también lo son de todo placer.  

·       La indiferencia hace sabios y la insensibilidad monstruos. 

·       Sólo las pasiones, las grandes pasiones, pueden elevar el alma a las grandes cosas. 

·       La ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio. 

·       Es tan arriesgado creerlo todo como no creer nada. 

·       No hay precepto moral que no tenga algún inconveniente. 

·       Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre. 

·       Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula, y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga. 

·       Sólo el perverso está solo. 

·       En la sociedad hay dos clases de personas, los médicos y los cocineros; unos trabajan sin descanso para conservar nuestra salud y los otros para destruirla, con la diferencia de que los últimos están más convencidos de lo que hacen que los primeros. 

·       Ningún hombre ha recibido de la naturaleza el derecho de gobernar a los demás.


       
                                      
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