Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


          

 

 

La justicia utilitaria   

 

 

El utilitarismo parece una guía relativamente fácil de aplicar en odontología: uno debe simplemente calcular las consecuencias buenas y malas de una intervención determinada. El utilitarismo predica el mayor bien para el mayor número de personas y juzga la corrección de las acciones según su resultado (consecuencialismo), en términos de cantidad de placer o felicidad obtenida (hedonismo).

No toma en cuenta la magnitud de los recursos disponibles y la necesidad, a veces, de una justicia retributiva que considere las posibilidades además de los buenos deseos (¿Quién negaría el 82% a los jubilados si tuviera la plata en la mano?).

El utilitarismo obtiene su nombre de la pregunta clave de Jeremy Bentham (1748-1832): "¿De qué sirve?". John Stuart Mill (1806-1873) fue el otro filósofo notorio del utilitarismo. Creen ellos que la norma moral está determinada por la utilidad, por el resultado final, lo que se llama criterio "teleológico" (del griego telos,  'fin' o 'meta').

Según Bentham, las acciones más morales son aquellas que maximizan el placer y minimizan el dolor ("cálculo utilitario"). Una acción es moral si produce la mayor cantidad de placer y la menor cantidad de dolor. [Y me pregunto yo si una extracción indolora causa placer, en ausencia de dolor previo.]

Bentham escribió: A dos amos soberanos, el dolor y el placer, les corresponde señalar lo que debemos hacer, así como determinar lo que haremos. Nos gobiernan en todo lo que hacemos, en todo lo que decimos, en todo lo que pensamos; todo esfuerzo que hagamos para librarnos de nuestra sujeción servirá solo para demostrarla y confirmarla. […] El principio de utilidad significa aquel principio que aprueba o desaprueba cada una de las acciones según la tendencia que aparenta tener para aumentar o reducir la felicidad  … o, lo que es lo mismo, para promover u oponerse a la felicidad.

 Parece relativamente fácil de aplicar: uno debe simplemente calcular las consecuencias buenas y malas de una acción determinada. Si lo bueno supera a lo malo, entonces la acción es moral.  El problema es que parecería que el fin justifica los medios. Pero la justicia de los medios debiera tener un sustento moral.

Otro problema es que no protege los derechos de las minorías, si la meta es el mayor bien para el mayor número. La esclavitud brindaba una buena consecuencia para la mayoría de los estadounidenses que se beneficiaba de la mano de obra barata, aun cuando la vida de los esclavos negros fuera mucho peor.

Por último, está la dificultad de la predicción de las consecuencias. Nadie puede predecir con certeza las consecuencias de cualquier acción. Ni siquiera si se pueden calificar como buenas o como malas, porque en un círculo vicioso lo bueno y lo malo de una acción depende de las consecuencias… buenas o malas.

 

                                                            H. M.


                                             
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