No apto para pacatos ni iletrados                                              

               Hay un párrafo de Mario Vargas Llosa, en “Los cuadernos de Don Rigoberto” que incluye una referencia que pertenece a nuestro universo odontológico, igual que el resto del  párrafo, aunque menos evidentemente, por lo cual será transcripto tal cual y hasta con post scriptum.

                “Toda persona que escribe ‘nuclearse’, ‘planteo’, ‘concientizar’, ‘visualizar’, ‘societal’, y sobre todo ‘telúrico’es un hijo (una hija) de p... También lo son quienes usan escarbadientes en público, infligiendo al prójimo ese repelente espectáculo que afea los paisajes. Y, lo mismo, esos asquerosos que sacan la miga del pan, la amasan y la dejan hecha bolitas sobre la mesa. No me pregunte usted por qué los autores de estas fealdades son unos hijos (unas hijas) de p...; esos conocimientos se intuyen y asimilan por inspiración; son infusos, no se estudian.” Vargas Llosa no puso puntos suspensivos. En compensación por las letras remplazadas, agreguemos a la lista a quienes dicen “oral” donde debieran decir “bucal” y que nunca confundirían, sin embargo, un “examen bucal” con un “examen oral”. Y no abundemos agregando a quienes profieren “pinzas para extracciones” o “vasos para agua”, que el infierno es lo menos que merecen, no un simple insulto.

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