Moler morcillas ...

Abundan los moledores molares en tierras de España (y sería bueno saber si en otras comarcas), donde hay un pueblo cercano a Madrid (a 41 Km y con unos 35.000 molareños) que se denomina El Molar .En la provincia de Tarragona, se encuentra un pequeño pueblecito de 280 habitantes con el nombre de El Molar. Está situado a unos 150 Km al sur de la ciudad de Barcelona, al sudoeste de la comarca del Priorat, a 228 m de altura. El Ayuntamiento está en la plaza del Molar. Una pequeña montaña de Zaragoza se llama La Muela e integra el cuadro dental, aunque no signifique nada dental.

Los Molares es una villa de la provincia de Sevilla, situada en la parte occidental de Andalucía. Está situada en una loma a 73 m de altitud sobre el nivel del mar. Dentro de la campiña sevillana se halla en la margen izquierda del Guadalquivir a 20 Km de éste contados en línea recta. Sus morcillas de sangre son famosas como las alabadas por el poeta Baltasar del Alcázar en “Una cena":

La morcilla, ¡oh, gran señora, /  digna de veneración! /  ¡Qué oronda viene y qué bella! /  ¡Qué través y enjundia tiene! /  Paréceme, Inés, que viene /  para que demos en ella./ … Mas di, ¿no adoras y precias /  la morcilla ilustre y rica? ¡Cómo la traidora pica! /  Tal debe tener especias. /  ¡Qué llena está de piñones! /  Morcilla de cortesanos, / y asada por esas manos / hechas de cebar lechones.

¡Si dan ganas de darles con los molares a las morcillas de Los Molares!

 

Otras comarcas. En Bolivia está "La Muela del Diablo", dice Astrid, que es un volcán próximo a La Paz, actualmente inactivo, con 3700 metros sobre el nivel del mar, que como muchas otras elevaciones, tiene un carácter mágico religioso en la cultura andina. Y, según cuenta Jaime, hay un "Monumento a la Muela", en Arequipa. En la Argentina, cerca de la ciudad de Tucumán, hay un pueblo turístico  llamado El Mollar, que en “argentino” significa hito o mojón y en castellano es algo blando, pariente de la molicie, que no necesita un fuerte molar para ser quebrado.

 

 

Mal a los dientes…   

Para que al espectador de La lección, de Eugène Ionesco (Ed. Gallimard, 1954), no le quepa duda, la alumna de esta pieza, con muy ligeras variantes cada vez, le declara a su profesor “J’ai mal aux dents”, dolor de muelas, odontalgia, nada menos que 14 veces hasta que él se da por más o menos aludido y dice “tanto peor”, 9 veces hasta que él le pide que no lo interrumpa, 3 hasta que él declara “¡Dientes! ¡Dientes! Se los voy a arrancar”, y sigue, 8 veces más, hasta que…

…el profesor la mata de una cuchillada…

…lo que está mal para los dientes.

                      H.M

 

 

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