Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


 

Sobre faunos, sátiros, siringas y otras supersticones

 

La palabra “jeringa,“ designa un instrumento muy apreciado por nosotros y poco favorecido por los pacientes. Se la usaba en el español antiguo como siringa, del latín syringa, a su vez del griego syrigx, caña, flauta, tubo delgado'. Antonio de Nebrija (1495), lingüista,  menciona una siringa de cirugiano, destinada se supone a la extracción de sangre. En el primer Diccionario de la Academia (1739) aparece como xeringa, parecida a la usada en otras lenguas romances. Está definida allí no por su uso médico sino por el mecánico.

En la primera mitad del siglo XIX se iniciaron experimentos con la inyección de sustancias debajo de la piel mediante una jeringa hipodérmica [Hipodérmico: de hipo 'por debajo' y dermís 'piel'] , a fin de aliviar el dolor de los enfermos, inicialmente con morfina. (La Página del Idioma Español)

Jeringar significa molestar, fastidiar.

pan_y_siringa

Pan y Siringa, Nicolás Poussin, 1|635

                      Staatsliche Museum Dresdenitulo

Y de nuestra realidad pasamos a la mitológica Siringa

Siringa era una ninfa de la Arcadia que desdeñaba faunos, sátiros y silenos, muy dedicada a cazar con arco. El dios Pan la vio un día cuando ella bajaba del monte Liceo, y se apasiono y se lanzó tras ella. Cuando Siringa huyó de Pan, llegó al arroyo Ladon y alli suplico a sus hermanas las ninfas que la socorrieran.

Estas, conmovidas, la convirtieron en cañas, que fue cuanto Pan pudo abrazar. El rumor que generaban con el viento le agrado tanto que decidió armar con ellas un nuevo instrumento para sí, una flauta que llevaría el nombre de la ninfa: Siringa. Es la famosa flauta de Pan, o pandeana, que está formada por nueve tubos de caña hueca de distintos tamaños anudadas entre sí. Con esta flauta en la mano suele aparecer el dios Pan representado.

Obra de Alberto Durero: plato cerámico

El enamoradizo Pan tenía un aspecto lascivo y burlón con cuernos de cabra y patas de macho cabrío, como un carácter alegre y despreocupado, atestiguan su parentesco con las cabras. Nunca vivió en el Olimpo, sino que cuidaba rebaños  y atendía a sus colmenas en la Arcadia. Era amante de la vida sencilla, tranquilo y perezoso, salvo para perseguir ninfas.

Cuando estaba enojado, lanzaba terribles bramidos  provocando en quienes osaban molestarle reacciones de huida irracional y estampidas entre los animales. Del miedo cerval que generaba su cólera proviene la palabra ‘pánico,’ como el que algunos pacientes declaran sentir ante nosotros.

Advertencia (inútil) para las colegas.- Cerca de Efeso se encontraba una gruta en la que Pan dejó su primera flauta de nueve tubos (siringa), y que a la muchacha que afirmaba ser virgen se la encerraba en la gruta y, si era verdad, la siringa sonaba sus melodías y la gruta se abría y la joven aparecía coronada de ramas de pino. Si era mentira, la que sonaba era la muchacha, se oían gritos lastimeros y al abrir la puerta la joven haba desaparecido.

Y de nuestra jeringada realidad pasamos al mitológico fauno.

En las leyendas griegas, los sátiros habitaban en la Arcadia, lugar de la vida bucólica y agreste. Eran seres lujuriosos de potencia sexual descontrolada. Su afán principal era seducir a las ninfas, pero como eran groseros y burdos, ellas los rechazaban.

 Se los representaba como seres despreocupados, salvajes y alegres, amantes de la música y propensos a la embriaguez, casi siempre desnudos, pero portando pieles de cabra y coronados de pámpanos y racimos.

  Los romanos del Pan hicieron al Fauno, divinidad protectora de los rebaños, a los que multiplicaba y defendía de los lobos.

Tenía el don de profetizar, y su principal santuario era el Lupercal en el Palatino. Su persona se multiplicó y pasó a haber una multitud de Faunos, divinidades menores que correteaban por los montes y perseguían ninfas y aldeanas.

En la Edad Media, los faunos experimentaron otra transformación de carácter benévolo que los relacionó directamente con las hadas, asumiendo el papel alegre, despreocupado y extravagante propio de los duendes, desprovisto de perversidad; como el Puck del Sueño de una noche de verano..

 

                                                                             VOLVER