Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


 

 

 Christensen enseña a enseñar para que se aprenda a aprender

Por el Dr. James B. Bramson (INSIDE DENTISTRY) [recortado y adaptado]

  Bramson: Usted probablemente es el más buscado dictante de cursos breves y conferencias en EE.UU. sobre una gran variedad de tópicos. ¿A qué atribuye ese éxito?  Y ¿cuál es la inquietud más frecuente en su  público?

Christensen: Mis presentaciones son prácticas, del mundo real, oportunas, al día, realistas, para el día a día, con base en la investigación, financieramente satisfactorias, con humor, y—confío—no para satisfacer mi ego.

Los dentistas quieren saber "qué es lo que funciona". No necesitan volúmenes de investigación que los convenzan. Las respuestas a sus preguntas deben tener esa base, respaldada por las observaciones clínicas de miles de experimentados  clínicos.

David Sackett, médico, dijo: "Ni la investigación ni la observación clínica deben ser usadas solas. Deben ser combinadas para tomar una decisión clínica." Ninguna es suficiente por sí sola.

 

JB: Como docente, ¿qué puede decir de cómo aprenden los dentistas?

 

GC: Los dentistas aprenden haciendo. En la cima de la pirámide educacional está la actividad con práctica (hands-on) en pacientes. Segunda, la actividad con práctica con simulación en dentoformas o modelos. Tercero, observando a otra persona realizar el procedimiento. [Por eso, son recomendables sus videos de  Practical Clinical Courses (www.pccdental.com).]

La palabra oral y la escrita están en el fondo de la pirámide educacional. [Por ello, nos proponemos ilustrar al máximo y hablar menos.]

 

JB: ¿Usted traduce la ciencia a la práctica clínica?

 

GC: Buena parte de la investigación publicada en odontología no es clínicamente relevante. De hecho, hasta puede confundir [Pasa, por ejemplo, con los tests de materiales.]. Alguien tiene que separar el trigo de la paja. Ése es mi trabajo.

 

JB: ¿Hay algo que cambiar o mejorar para una mayor calidad?

 

GC: Hay que poner más énfasis en hacer odontología conservadora. La gente está viviendo como promedio unos 80 años, y necesitan comprender bien su tratamiento potencial. Por otra parte, muchos de los cursos actuales de “diga y muestre” caen fuera del ámbito del típico consultorio general y muchos son meros infomerciales.

 

JB: ¿Cuál ha sido para usted el más significativo cambio en nuestra profesión en los últimos 25 años?

 

GC: El advenimiento de los implantes con forma de raíz, obvio. Como protesista, es rara la vez en que trazo un plan de tratamiento sin prestar alguna consideración a los implantes. Es curioso que sean  tan pocos los norteamericanos con implantes—las estimaciones dan solo un 1% de los adultos. De los más de 200 millones en USA; unos 178 millones carecerían por lo menos de un diente menos. El 90% de los implantes colocados hoy son para un solo diente. Esta es una guía de que los odontólogos  generales tienen allí un maravilloso potencial para incrementar su actividad laboral.

Los casos más complicados deben ser tratados por cirujanos bucales, periodoncistas, prostodoncistas, endodoncistas, etc.

 

JB: Con la desorientadora plétora de opciones actuales, ¿los colegas que lo escuchan buscan el consejo práctico sobre qué usar y cómo hacerlo?

 

 

UCLA: talleres avanzados de estética anterior

 

GC: A cada dentista poco informado, cada nuevo producto proclamado el mejor producto en su categoría podría ser aceptado como cierto merced a la tremenda propaganda que acompaña a cada novedad. Cuando aparece un concepto nuevo, hasta compañías remotamente relacionadas generan su propia marca, copiándose frecuentemente.

La responsabilidad de grupos como Clinicians Report es identificar entre miles de productos y sus copias cuáles son más rápidos, más fáciles para manipular, mejores, o menos costosos que otros, o  identificar los nuevos conceptos promisorios después de la suficiente investigación y buena observación clínica.

Excitan mi imaginación las posibilidades de CAD/CAM en el consultorio, por sobre las restauraciones indirectas. La era del metal tiende a una rápida desaparición, y el zirconio y el litio-disilicato están copando el mercado.

El punto final siguiente será presentado con más detalle en un próximo número de U. O.

JB: ¿Qué características cree que todo líder debiera  poseer?

 

GC: He observado en biografías de los mayores líderes en todas las fases de la vida que son bastante similares: optimismo, pensamiento positivo, entusiasmo, pasión—casi todos casi sinónimos.

 

Los frustrados dentistas norteamericanos

 por Gordon J. Christensen

 

En mis cursos para dentistas, constantemente los escuché quejarse por los obstáculos y frustraciones ante el estado actual de la profesión en los Estados Unidos. [U. O. reproducirá parte de este sincerísimo artículo en los aspectos que más se aproximan a lo nuestro.]

 

Encuesta Profesional

 

Fueron encuestados los dentistas de estos grupos: Clinicians Report (antes Clinical Research Associates), Dentaltown y Madow Group; en total, 1,500 respondieron.
Entre el 73% y el 93% del grupo eran miembros de la American Dental Association. La severidad apreciada en los desafíos fue similar en todos los grupos. Los resultados fueron casi  idénticos y fueron presentados a la CD de la ADA por el Dr. Christensen.
Las mayores preocupaciones fueron, por orden de preponderancia.

 

A.- Que terceras partes dictaran los planes de tratamuento y señalaran los

Honorarios

Obreros de la salud,

carne de cañón de los mercaderes de la salud

 

Fue el tema de más importancia. Las limitaciones para estimar honorarios impuestas por las compañías responsables del pago [como nuestras Obras Sociales y Prepagas (o mercaderes de la salud)] crean frustración en los dentistas. Muchos respondieron que  no les preocupa que esas compañías provean beneficios por ciertos servicios. Están en desacuerdo  con que establezcan honorarios para servicios no incluidos. G. C. ve claro que este tema es de máxima trascendencia y requiere una inmediata discusión entre los afectados y los líderes de la profesión [y los mercaderes].

B.- Nivel profesional medio

Fue una de las preocupaciones máximas en la encuesta. [Pero en EE.UU. se refieren a un nivel de prácticos menor, como las higienistas dentales o los laboratoristas, mientras en otros países bien pueden referirse a la calidad de dentistas recibidos en pocos años en innúmeras universidades.]

 
C.- Multiplicación e influencia de las clínicas que contratan dentistas

 

Encontraron un alto grado de “mala voluntad” en que  esas firmas se instalaran en áreas ya saturadas de dentistas.

Los empresarios se van a ubicar donde les parezca y convenga, como ocurre con un digamos Wal-Mart, fenómeno con sus buenas y sus malas. Algunos dentistas jóvenes se incorporan a esos grupos de dentistas como última esperanza económica y de adquirir experiencia clínica y velocidad de trabajo.

 

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Intermedio de humor bloguero

Sobre los dentistas frustrados

¿o en verdad son surrealistas manqués (frustrados)?

 

“… el suelo estaba cubierto del modo más extraño. Sobre una vasta extensión se esparcían, aquí y allá, dientes humanos, ofreciendo una gran variedad de formas y colores. Algunos, de resplandeciente  blancura, en contraste con incisivos de fumadores que completaban una gama de pardos y castaños. Todos los tintes de amarillos integraban el raro muestrario, desde los más pálidos pajizos hasta los más oscuros  matices leonados. Dientes azules, pálidos y  oscuros, aportaban a esta revuelta  policromía, completada por infinidad de dientes negros y los rojos pálidos o chillones de muchas raíces manchadas de sangre.

Los contornos y proporciones eran increíblemente diversos: molares inmensos y monstruosos caninos al lado de dientes de leche casi imperceptibles. Aquí y allá florecían destellos metálicos, provenientes de restauraciones  y coronas de oro

[…] los dientes, estrechamente agrupados, componían, por la sola alternancia de colores, un verdadero cuadro todavía inconcluso.”

 

De Locus solus, de Raymond Roussel

Más sobre la curiosa obra de este autor francés en el número de ABRIL.

 

 

 

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D.- Sobrepoblación profesional

 

Muchos encuestados lo viven en sus respectivas comunidades geográficas. Algunos enfrentan la quiebra y varios ya han quebrado.

Los líderes deben estudiar inmediatamente la situación para hacer correcciones que eviten los  problemas vistos históricamente de la sobrepoblación. Considerando que se crean nuevas escuelas de odontología, debieran establecer estándares de acreditación mucho más estrictos.

 

E.- Mínima preparación clínica de los recién graduados

 

Respondieron algunos lamentando que los nuevos graduados podían ser decepcionantes en cuanto a competencia. Pero, se podría decir que la multiplicación de conocimientos y de temas, hace que el estudiante de hoy tenga que aprender mucho más que en el pasado, y que la profundidad de su educación en cada una de las michas materias sea superficial por necesidad.

 

F.- A los dentistas jóvenes no les interesan los cursos de posgrado

 

Estos es más serio de lo imaginado por los encuestados. Ya los dentistas no toman cursos con la frecuencia de previas generaciones. Les  interesan más las presentaciones online. El resultado es una menor interacción en dentistas jóvenes entre sí y con los mayores ya experimentados.

Es preciso subrayar la importancia de esa interacción con los pares (que no se da online).

 

Para colmo, los comercios se meten a dar cursos que el dentista enrolado en un programa así [en vez de hacerlo en las organizaciones profesionales] con fondos de una empresa específica deben imaginarse que les hablan de sus productos y que las opiniones están sesgadas en favor de esas compañías.

Por la misma razón, las revistas odontológicas no debieran ser propiedad de empresas comerciales de artículos odontológicos.

(Dentaltown Magazine, septiembre 2011, Gordon J. Christensen)  

Neuromitos: creencias difundidas... pero falsas

Por Nora Bär | LA NACION

[Hay cerebros que parecen el triángulo de las Bermudas: conocimiento que entra, se pierde para siempre]

 

Toda una mitología alrededor de la palabra “cáncer” y de los bultomas, y, en la misma línea, esta ilustrativa nota de una hábil periodista científica.

Aristóteles creía que el cerebro servía para disipar el calor y refrigerar la sangre. Descartes pensaba que la glándula pineal era el puente entre la mente (inmaterial) y el cerebro (material). Para William James, el cerebro era una "máquina de reflejos". Y para Marvin Minsky, uno de los padres de la inteligencia artificial, la mente (inteligente) surge de la interacción de una colección de agentes no inteligentes.

A lo largo de más de 2000 años los científicos intentaron contestar con éstas y otras teorías los interrogantes que nos plantea ese órgano de alrededor de un kilo y medio definido como el objeto más complejo del universo.

Pero cuando esa exquisita maquinaria de miles de millones de neuronas que disparan cientos de impulsos eléctricos por segundo se mira al espejo los hallazgos sobre su funcionamiento pueden resultar tan inesperados que, al popularizarse, dan pie a creencias sin fundamento. ¿Qué sabe la ciencia?

Sólo usamos el 10% del cerebro

[Este mito comenzó quizá con una Albert Einstein o Margaret Mead, famosos pero no neurólogos, o por mala interpretación del trabajo de ablaciones parciales del cerebro de Marie-Jean-Pierre Flourens (1794-1867). O la frase de William James (1908): "Estamos hacienda uso de solo una pequeña  parte de nuestros recursos posibles, mentales y físicos" (The Energies of Men, p. 12). ]

Este disco duro puede ser más eficiente

La idea de que una gran cantidad de neuronas permanecen inactivas y son un tesoro sin explotar está ampliamente difundida, aunque todo indica que la verdad es diferente. "El cerebro funciona en forma interconectada y tiene gran nivel de actividad, aun cuando creemos que no hacemos nada o estemos durmiendo", dice Mariano Sigman, investigador del Conicet, profesor de la UBA y actualmente profesor visitante en la Universidad Torcuato Di Tella ( @mariuchu ).

Rodrigo Quian Quiroga, de la Universidad de Leicester, coincide y agrega: "Mucha gente piensa: «Tengo cien millones de neuronas y uso sólo 10 millones; si usara más sería como Einstein». Esto no es cierto. Usamos todo el cerebro, pero alternando distintas regiones". Y agrega: "Lo que sí sucede es que mientras se activan ciertas áreas, otras quedan latentes, a la espera de actuar en otro momento", aclara.

Después de los 60, ya no se puede aprender

 

 

 

 

 

 

 

 

La edad es un precio muy elevado a pagar por la madurez

Los cuatro signos de vejez: olvidarse los nombres, olvidarse las caras, olvidarse de subirse el cierre, olvidarse de bajarlo.

"Las personas no sólo pueden, sino que DEBEN aprender hasta el último día -subraya Facundo Manes, director de la Fundación Ineco y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y profesor de Psicología Experimental en la Universidad de Carolina del Sur-. Muchísimos trabajos indican que el compromiso permanente con la exigencia intelectual es uno de los caminos más eficaces para mantener el cerebro en forma."

Sigman, por su parte, explica que si bien la plasticidad cerebral (es decir, la capacidad de hacer nuevas sinapsis) disminuye con la edad, el cerebro sigue cambiando y transformándose. "Quizás el factor que más distingue el aprendizaje de un niño del de un adulto no sea la capacidad, sino la motivación", propone. Y completa Quian Quiroga: "Durante una conferencia, James Watson, codescubridor de la estructura del ADN, dijo algo interesante al respecto: «La gente piensa que cuando es mayor ya no goza de la misma memoria. Pero esto probablemente ocurra porque uno deja de activar el cerebro como antes»".

El talento es innato: hay quienes lo tienen y quienes no


"Existe una carga genética que predispone al talento creativo” -dice Manes-.  Sin embargo, es el factor sociocultural el que juega un rol crucial, pues el acceso a experiencias de distinta naturaleza remodela las conexiones cerebrales necesarias para generar soluciones innovadoras."

Según el especialista, existen básicamente dos maneras de resolver problemas: una lógica (pensamiento lento y repetitivo) y una intuitiva. Antes de que las personas resuelvan un problema en forma intuitiva se registra activación de las áreas de imaginación y de asociación, que "hablan" entre ellas. Durante un acto creativo, el cerebro estaría en un estado oscilatorio, que hace posible la sincronización entre grupos neuronales.

Al parecer, la receta para ser innovador o creativo tiene sus bemoles. "Hay que estar preparado, ser un poco obsesivo, un poco loco (no mucho), entender el problema de manera simple, ser valiente, estar dispuesto a equivocarse y estar relajado", dice. Y enseguida aclara que la inspiración no llega sin esfuerzo. "Ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haber destinado muchísimo tiempo a pensamientos profundos y obsesivos sobre ese tema -explica-. De hecho, hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiente intelectual y creatividad. En términos de creatividad, la inspiración es para aficionados."

Para Quian Quiroga, lo que parece dado es en realidad una mezcla de lo innato con lo adquirido, porque en general uno tiene más facilidad para algunas tareas y entonces establece estrategias para aprender ciertas cosas y no otras.

Los inteligentes siempre son buenos alumnos


Depende de lo que se entienda por inteligencia. Algunos investigadores aluden con esta palabra a la capacidad para el pensamiento abstracto; otros, a la habilidad para adquirir nuevos conocimientos; otros, a la velocidad con que procesamos información, y otros, a la capacidad de adaptarnos a situaciones nuevas, explica Manes.

Desde este punto de vista, quienes exhiban mayor inteligencia general probablemente sean mejores alumnos. Pero estudios de muchos autores y también de su grupo muestran que si bien ésta influye en el rendimiento en muchas tareas, no lo hace en todas. "La capacidad de inferir sentimientos en otras personas, de inhibir nuestros impulsos y de mantener en mente los objetivos de nuestras acciones para lograr una conducta efectiva son fundamentales para un buen rendimiento escolar. Pero exceden la definición usual de inteligencia y no se explican sólo por un buen funcionamiento intelectual", concluye.

Cada función del cerebro está localizada en un área que trabaja en forma independiente


Falso. Las distintas estructuras del cerebro trabajan en red. Sin embargo, sí hay algunas regiones especializadas; por ejemplo, tenemos una región específica para reconocer las caras. Todavía no se sabe por qué tenemos regiones especializadas para algunas funciones y no para otras.

 

[En un futuro número de Universo Odontológico, un sobresaliente experto en imágenes médicas, nos mostrará merced a la Resonancia Magnética Funcional cómo es verdad aquello de que “se nos encendió la lamparita”]

 

El cerebro -dice Sigman- está en una suerte de equilibrio entre la repartición territorial de funciones y cierta promiscuidad para que una misma región no esté inequívocamente asociada con una única función."

"Aunque hay alguna especialización de ciertas áreas -agrega Quian Quiroga-, no es cierto que los distintos comportamientos estén en regiones específicas. Por otra parte, hasta las tareas simples involucran muchas zonas al mismo tiempo."

Nacemos con todas las neuronas que tendremos durante la vida


Hasta no hace mucho se creía que las neuronas no tenían recambio, pero hoy se sabe que el cerebro adulto contiene células madre capaces de generarlas.

"Este mito fue demolido por un argentino, Fernando Nottebohm [que ofreció pruebas definitivas de que hay neurogénesis en el cerebro adulto de los vertebrados] -dice Sigman-. Él y muchos otros después mostraron que hay fuentes de neuronas nuevas (neurogénesis), fundamentalmente en una estructura conocida como hipocampo, que tiene un rol protagónico en la formación de recuerdos, y en el bulbo olfatorio."

Nuestros recuerdos son una reproducción del pasado


Ya en 1932, el psicólogo Frederic Bartlett observó en su libro Recordar (Remembering, Cambridge University Press), que si les contaba historias a diferentes personas y después les pedía que las recordaran éstas no sólo las repetían con datos faltantes sino también con distorsiones. "Hay dos mitos de este tipo muy difundidos -cuenta Quian Quiroga-: uno es que la visión funciona como una cámara fotográfica; es decir, que las imágenes se proyectan como una foto en la parte de atrás del cerebro. No es así. La visión es un proceso creativo; en realidad vemos muy poco y la creencia de que vemos con una enorme riqueza es en realidad una ilusión del cerebro que «rellena» información. Lo mismo ocurre con la memoria. Recordamos muy poco y después fabulamos sobre la base de presunciones. Por eso, cada vez que recordamos, de alguna manera modificamos nuestros recuerdos."

"Recordar es en gran parte un acto creativo y de imaginación -coincide Manes-; al evocarlos, los recuerdos se hacen inestables y se vuelven permeables a nuestras emociones. La evidencia científica indica que, a diferencia de lo que creemos, cuanto uno más «usa» un recuerdo, más lo cambia. La memoria humana es en realidad el último recuerdo."

Decidir es un acto racional


El sentido común nos lleva a creer que, cuando se trata de tomar decisiones, somos una suerte de Mr. Spock, el personaje de Viaje a las Estrellas. Es una linda idea, pero al parecer no es cierta. "Nos imaginamos a nosotros mismos planificando, evaluando ventajas y desventajas -explica Manes-. Pero cuando tenemos que decidir, son nuestras emociones las que toman cartas en el asunto. Investigaciones recientes demuestran que la toma de decisiones depende fundamentalmente de áreas cerebrales involucradas con el control de las emociones. ¿Qué razonamiento lógico puede hacerse cuando es imposible predecir qué es lo que va a pasar mañana? Esto no significa que hay que dejar de pensar racionalmente para tomar una decisión, pero debería alertarnos de que la mayoría de las veces estamos actuando basados en lo que sentimos."

"El término racional es un poco impreciso -afirma Sigman-; tomamos la mayoría de las decisiones sin ningún registro consciente y sin ningún proceso de deliberación racional. Más aún, para situaciones complejas, la decisión intuitiva es con frecuencia mejor que la racional y deliberada."

La mayor parte de nuestra vida mental es consciente

Por el contrario, según escribe David Eagleman en su libro Incognito. The secret lives of the brain (Pantheon Books, 2011), "la mayoría de lo que hacemos, pensamos y sentimos está más allá de nuestro control consciente".

"Lo consciente es apenas la punta del iceberg mental -dice Sigman-, sólo que es lo único de lo que tenemos registro directo. Con la tecnología actual es posible vislumbrar gran cantidad de procesos inconscientes que con enorme intuición Sigmund Freud adivinó en las tinieblas y en plena oscuridad."

Hace algunas décadas, el científico norteamericano Benjamin Libet mostró por medio de electroencefalogramas que partes del cerebro tomaban decisiones antes de que sujetos de investigación fueran conscientes de que querían hacer un movimiento. Alexander Todorov, investigador búlgaro del Laboratorio de Cognición social y Neurociencias de la Universidad de Princeton que estudia cómo se decide el voto, afirma que hasta se pueden percibir las ideas de un candidato en forma inconsciente.

Comer pasas de uva ayuda a conservar la memoria


Aunque una buena alimentación es importante para mantener la mente en forma, esto no depende de un solo alimento. "De todas maneras -dice Manes-, el cerebro se encuentra afectado por lo que comemos. Ratas alimentadas con comidas altas en grasas muestran menor rendimiento en la memoria y agilidad mental comparada con las que son alimentadas con dietas bajas en grasa. En los últimos años, tres estudios independientes realizados en Nueva York, Chicago y Francia mostraron que la dieta mediterránea, que incluye un alto consumo de frutas, vegetales y granos, además de aceite de oliva, bajo consumo de carne y un vaso de vino tinto con la comida tiene un impacto positivo en el cerebro."

Los médicos, los bomberos y otros servidores públicos son personas particularmente "empáticas"

La empatía es la habilidad natural de compartir y apreciar los sentimientos de otros. Surge muy pronto en la vida: a las 18 horas de nacer, si un bebe llora en la nursery, los demás se ponen a llorar. Es una resonancia emocional innata, pero hay situaciones en que es necesario regularla. "En un estudio con más de 7000 médicos -explica Manes-, el laboratorio de Ezequiel Gleichgerrcht en Fundación Ineco demostró que hay un beneficio asociado con ciertos niveles de empatía que se traduce en una satisfacción por la compasión hacia los pacientes; sin embargo, demasiada empatía era perjudicial: los médicos que no eran capaces de regular sus respuestas emocionales hacia el sufrimiento padecían burnout y otros trastornos".

¿Corolario?

 

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