Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


 

 

 

Aldous Huxley y la conquista de la felicidad

[¿Me alejo demasiado de la dentistería tocando el tema de la felicidad? ¡O acaso no somos seres humanos en conquista de la felicidad? Tiene la libertad, colega, de no seguir leyendo, si no le interesa el tema. A mí, sí. Por lo menos, le pido, lea la última cita de Huxley, y repiénsela.]

 

Aldous Huxley, en Un mundo feliz  nos instala en un mundo – artificial -- en donde todo lo que se conocía, el matrimonio, la maternidad y paternidad, el dolor, el sufrimiento, el amor, Dios, no es más que un cuento bien inventado y divertido para los habitantes de ese mundo feliz del siglo VII, era Ford.

Un mundo feliz  de tecnología del  futuro  que deja atrás como innecesaria la preciosa  individualidad del hombre, y descarta por inútil su elección personal del propio destino. La felicidad es algo que llega como una  especie de chip que proporciona eso que de algún modo siempre se busca: la felicidad.

La felicidad proviene allí de fuentes externas, no de la búsqueda del individuo: los condicionamientos, la hipnopedia, las sustancias y vitaminas que le son suministradas desde la niñez.

Un mundo feliz  en el que existen castas (Alfas, betas, gammas, deltas y epsilones), y cada una  tendrá su felicidad, la que le corresponde en la pirámide.

 Un mundo feliz  con cuya perfección conviven seres marginales – “salvajes”, claro – que se  salen de ese patrón establecido. Un insatisfecho con esa dictadura de la felicidad se encuentra con los “salvajes” y un par es llevado a la “civilización”. Uno, John, primero fascinado, es quien más inquieto e incomodo se siente.

Disgustado con esa fácil forma de vida, con aparentes visos de felicidad intenta liberar a esos hombres y mujeres y hacerlos independientes del sistema.

Esa lucha acaba con él al pie del Supremo, quien con engañosa sabiduría explica por qué se llegó a vivir así, defiende esa “felicidad” a la fuerza y a quien se opóngale ofrece la soledad de una isla, donde se puede no seguir los patrones impuestosy no alterar a los demás.

A más de uno nos lleva Huxley a hacer un análisis profundo de qué buscamos realmente, si la perfección de la inamovilidad o una felicidad a conquistar atravesando emociones de todo tipo, sufrimiento, temor, angustia, incertidumbre, dolor, un largo camino conservando la individualidad y, sobre todo, la libertad.

 “La felicidad universal mantiene en marcha constante las ruedas, los engranajes; pero no la verdad y la belleza.”

El libro concluye con los ciudadanos del mundo feliz fascinados por la desafiante forma de vida de los salvajes como John, el distinto. Éste termina con el deseo de un mundo imperfecto, un mundo donde exista el derecho a ser desgraciado…

Frases definitorias.- No, yo no quiero comodidad, Yo quiero a Dios, quiero la poesía, quiero el verdadero peligro, quiero la libertad, quiero la bondad, quiero el pecado.”

“Reclamo el derecho a ser desgraciado.”

Comparto. Opto por el desasosiego, no por una paz perpetua.

Más frases de Huxley (tras divertida anécdota)

Churchill encuentra en una reunión al escritor Aldous Huxley, y le dice:

-Le he de confesar que me he apropiado una cierta frase con la que he tenido mucho éxito y que otros han repetido atribuyéndomela.

Es ésta: “Consideramos siempre como simples ventajas aquellas que gozamos nosotros, y como abusos las ventajas de que gozan los otros.”

Huxley se echó a reír y contestó:

-Sí, en efecto, la frase está en un libro mío.

Pero debía haber estado entre comillas, pues la tomé de uno de sus primeros libros y nunca he podido olvidarla.-

“Uno cree las cosas porque ha sido acondicionado para creerlas.”

“¡Qué bien se pasaría si no se tuviera que pensar en la felicidad!.”

 “Si uno es diferente se ve condenado a la soledad”

“¡Se siente uno tan chico cuando está al pie de una montaña!”

“El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”

“Saber qué se quiere es relativamente fácil. Querer y obrar de acuerdo a lo que uno quisiera, es siempre más duro.”

“Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.”

“La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.”

“Todos los hombres son dioses para su perro. Por eso hay gente que ama más a sus perros que a los hombres.”

El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin disminuir la felicidad de los demás.

 

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