Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


 

Visita de los chistes

Si no fuese la fragilidad de la naturaleza mal firme, yo me dolería que ella viniese incitada al bien obrar con el temor de la muerte, o halagada con el amor del premio. Quevedo

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     Grabado con la Bacía del Barbero a la izquierda

Si el buen lector pone buena voluntad va a hallar una buena dosis de humor negro aderezada con vinagre sobre la buena honra de los sacamuelas, como nos llama Francisco de Quevedo,  en su libro Sueños, en el capítulo Visita de los Chistes. Allí hace una dura descripción de médicos, boticarios y barberos y protesta contra los embustes y califica a nuestros predecesores, los barberos, “como el oficio más maldito del mundo”. Es una visitaal Infierno de Alighieri, soñada y cruel y con duro humor. Y tiene que ver con el epígrafe y el tema que marca este mes, para decirnos que se ha de obrar bien NO por temor a la muerte, NO por el beneficio de los premios, sino porque ha de sentirse como un deber, no impuesto, sino cultivado.

    ¡Oh, malditos pesquisidores contra la vida, pues ahorcan con el garrotillo[ enfermedad grave e infecciosa de las vías respiratorias.], degüellan con sangrías, azotan con ventosas, destierran las almas, pues las sacan de la tierra de sus cuerpos sin alma y sin conciencia!

    Luego se seguían los cirujanos cargados de pinzas, tientas y cauterios, tijeras, navajas, sierras, limas, tenazas y lancetones; entre ellos se oía una voz muy dolorosa a mis oídos, que decía:

-Corta, arranca, abre, asierra, despedaza, pica, punza, ajigota, rebana, descarna y abrasa.

Diome gran temor, y más verlos el paloteado [un baile con palos] que hacían con los 6 cauterios y tientas. Unos huesos se me querían entrar de miedo dentro de otros; híceme un ovillo.

En tanto, vinieron unos demonios con unas cadenas de muelas y dientes, haciendo bragueros, y en esto conocí que eran sacamuelas, el oficio más maldito del mundo, pues no sirven sino de despoblar bocas y adelantar la vejez. Estos, con las muelas ajenas, y no ver diente que no quieran ver antes en su collar que en las quijadas, desconfían a las gentes de Santa Polonia, levantan testimonios a las encías y desempiedran las bocas. No he tenido peor rato que tuve en ver sus gatillos [juego con gato y el instrumento para extracciones de entonces] andar tras los dientes ajenos, como si fueran ratones, y pedir dineros por sacar una muela, como si la pusieran.

 

Borges, los espejos, los enigmas, la ciencia [Vanas digresiones filosóficas]

 

http://2.bp.blogspot.com/_DHsCPWudHdo/TFWWkTENd_I/AAAAAAAAAG4/x6lvKfIWc1g/s1600/shalott2.jpg La dama de Shalott , Lord Alfred Tennyson

…al pasar ante un diáfano espejo

que todo el año pende ante ella,

aparecen sombras del mundo.

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¿Qué tenemos aquí? ¿Y qué es todo esto?

Y en el palacio de luces y juegos

el jolgorio real tornó silencio

 

Jorge Luis Borges publicó, en 1952, El espejo de los enigmas: Borges empapeló su vida con infinitos espejos en los que habría de no poder mirarse más algún día.

Uno de esos espejos – quizás el de La Dama de Shallott – está vinculado con la ciencia, con el saber, con la necesidad de conocer que acosa al hombre, que se relaciona con una cita de San Pablo(I, Corintios, 13, 12),  traducida así por Cipriano de Valera: “Ahora vemos por espejo, en oscuridad; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.” [:  .”videmus nunc per speculum in enigmate tunc autem facie ad faciem nunc cognosco ex parte tunc autem cognoscam sicut et cognitus sum” ]. Jean Paul Sartre afirmó que “somos” cuando dejamos de existir, San Pablo que seremos conocidos como en verdad somos.

La Dama de Shallott , según Lord Alfred Tennyson,  al pasar ante un diáfano espejo / que todo el año pende ante ella, / aparecen sombras del mundo. Sombras, no realidades. Y en eso está la ciencia, en pasar de unas a las otras. Dice Borges: “Es dudoso que el mundo tenga sentido; es más dudoso aun que tenga doble y triple sentido, observará el incrédulo. Yo entiendo que así es; pero entiendo que el mundo jeroglífico… es el que más conviene a la dignidad del Dios intelectual de los teólogos.” “Ningún nombre sabe quién es”.

La ciencia del hombre se esfuerza por saber qué somos y para qué estamos o por qué, si es que hay algún para qué o porqué. Procura saber ya qué hay en palabras como las de Thomas De Quincey: “las mínimas cosas del universo pueden ser espejos secretos de las mayores”.

La frase de San Pablo se refiere a una visión de la ciencia, dice que no se aprecia la verdad absoluta en directo.El hecho es que tenemos que analizarla desde distintos ángulos para entender qué tenemos delante de nuestros ojos.

El objetivo de la odontología, como una mínima parte de la parte mayor, es contribuir a ver ya qué hay detrás del espejo, sin dejarnos llevar por las fantasías de Alicia o las de la Dama (¿Qué tenemos aquí ? ¿ Y qué es todo esto ?/ Y en el palacio de luces y juegos / el jolgorio real se tornó silencio)                           H.M.

Otro párrafo de Mario Vargas Llosa

Sobre un tema visto en junio, va otro párrafo de Vargas Llosa.

…científicos descreídos que …  se burlan de su fe y sus oraciones de antes de acostarse, y creen, grosso modo, que la llamada conciencia humana no constituye una dimensión espiritual independiente del cuerpo, sino que es nada más -y nada menos- un producto resultante de los cruces, descruces, conformaciones y hasta confusiones de los cien billones aproximados de neuronas que contiene el cerebro humano.

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