Halitosis: ¿qué se dice por ahí?

Si oyen decir por ahí que alguien tiene estomatodisodia, no se asusten, que no pasa de tener mal aliento y el culto que ha proferido esa palabrota quizá tenga alguna afinidad con cierto senador, del que se dijo: “El problema con el Señor Senador es que padece de halitosis del intelecto. Esto en el supuesto de que el Señor Senador tenga intelecto.” Habiendo recurrido, como el intelecto manda, al pertinente mataburros, me encontré con esta etimología: estomatodisodia  [stomato- boca + Gr. dysōdia mal olor]. Una vez ubicado en el tiempo, me encontré con que tres desafortunados señores de la antigüedad deben su fama a la halitosis.

De uno, Nicarco escribió: Tu boca y tus calzas, Teodoro, huelen igual, de modo que para un hombre de ciencia sería difícil distinguirlos. Debiera escribirte un cartelito en la boca para aclarar cuál es cuál, pues ahora cuando hablñas me creo que estás lanzando vientos posteriores.

El mismo autor dijo de otro: No sé decir si Diodoro bosteza o pasa vientos, pues un mismo hálito el de arriba y el de abajo.

Y Antipater escribió: ¿Quién, Mentórides, trasladó tus calzas a donde antes tenías la boca? Pues expeles gases, no respiras; hablas por la parte inferior. ¡Me pregunto cómo tus partes bajas se hicieron altas!

Aristóteles no filosofó cuando señaló: Decamnico fue la causa principal de la conspiración contra Arquelao, pues él alentó a los otros: Arquelao lo había delatado a Eurípides para que lo flagelara, ya que este poeta estaba muy ofendido con Decamnico porque había dicho que su boca apestaba.

Una versión poética de tema poco poético dice:

Tu boca, Teodoro, huele como un trasero,

y así confundes a este “odontonotero”,

pues si no portas un cartel bien claro

distinguir resultaría muy raro,

cuando expones del amor o del arte,

  si viene de tu boca u otra parte

 Para terminar, un poco más acá en el tiempo, William Shakespeare (poeta y dramaturgo inglés de algún renombre) hace decir a uno de sus personajes simplotes que les convendrá “no comer ajos ni cebollas, para emitir un aliento dulce.” Y mucho más acá, el conocidísimo cómico televisivo inglés, Benny Hill, protagonizó un filme llamado The Halitosis Kid (1988)

Para terminar, alguien, no sé quién, dijo: Es mejor tener mal aliento que no tener ya aliento.

H. M.

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