RICHARD FOX y el tenedor

 

Más de una vez en la vida profesional, o no, nos han presentado un dilema que los ingleses conocen por el nombre de el tenedor de Morton, pero cuyo autor en verdad sería Richard Fox.

En 1492, mientras Cristóbal Colón andaba dando vueltas por el mundo y tropezando con América, un inglés de linaje campesino accedía al cargo de obispo sin llegar a la costa de su sede en la balnearia Bath. En realidad, Richard fue ministro de Enrique VII, el Tudor que derrocó a Ricardo III y que fue padre de Enrique VIII, con Fox como padrino de la tierna criatura. No llegó a la sede, porque para ahorrarse el estipendio de este ministro, el astuto Enrique lo nombró obispo y, en vez, de dejarle asumir el obispado lo consagró a actividades políticas y diplomáticas y lo envió en varias embajadas.

Nacido alrededor de 1448, estudió en Oxford (Magdalen College) y, quizá, también en Cambridge. Mal visto por Ricardo III, se unió en París a los seguidores de Enrique Tudor, quien con la ayuda del rey de Francia derrotó al jorobadito en Bosworth. Entronizado Enrique VII, lo nombró Lord del Sello y terminó primero en su confianza y con un papel primordial en toda la labor diplomática del reino. Entre sus actividades más cortesanas y pacíficas, logró la boda de James IV con Margaret, hija de Enrique y siguió de casamentero al conseguir el casamiento del Príncipe Arturo con Catalina de Aragón y el de María, otra hija de Enrique, con nada menos que con el emperador Carlos V.

Pero su renombre se debe más a sus habilidades financieras y a haber sido del ingenioso dilema conocido como el tenedor de Morton (porque fue atribuido a su predecesor Lord John Morton), destinado a lograr las contribuciones de ricos y pobres a las arcas reales. El filósofo Erasmo contó con detalle la historia y afirmó que le había sido contada por Sir Thomas More, autoridad muy bien informada. Quizá tenga que ver con lo que de él dijo William Tyndale: que era capaz de sacrificar a su padre por salvar al rey.

Pero el tenedor del caso (y recuerde cada uno el dilema similar que se le presentó en el consultorio) plantea dos alternativas igualmente desagradables, como la de quien salta de la sartén para caer en el fuego. Para cobrar impuestos a todo el mundo afirmó que si un súbdito vivía en el lujo y gastaba cantidades de dinero, obviamente le sobraba para darle al rey. Y si vivía con frugalidad, sin dar muestras de su riqueza, debía de tener mucho dinero ahorrado y le sobraba para darle al rey. Rico o pobre igual perdía.

Si bien el embajador español dijo que Richard tenía bien merecido su apellido de zorro, más justo sería recordarlo por haber fundado el Corpus Christi College, en 1515-1516, destinado a ser la casa en Oxford de los monjes de St Swithins, Winchester. Con el espíritu del Renacimiento, se enseñó allí griego y el humanista español Vives fue llamado de Italia para dar clases de latín y mereció los elogios de Erasmo. Richard Fox murió en Wolvesey el 5 de octubre de 1528.

Horacio Martínez

 

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